¿Detectan los tiburones una gota de sangre a kilómetros?

Aunque poseen un olfato extraordinario, las corrientes marinas y la dilución del agua desmienten uno de los mitos más famosos del océano.

Por Redacción InDiarioEntretenimiento y Estilo|

Foto de un Grán Tiburón Blanco (Wildestanimal)
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Durante décadas, películas, documentales y relatos populares han alimentado la creencia de que un tiburón puede detectar una sola gota de sangre a varios kilómetros de distancia y dirigirse inmediatamente hacia su origen. Sin embargo, aunque estos depredadores poseen uno de los sistemas olfativos más desarrollados del mundo marino, la ciencia confirma que esa afirmación es una exageración.

La realidad es que los tiburones pueden identificar concentraciones extremadamente pequeñas de determinadas sustancias químicas disueltas en el agua, pero su capacidad para detectar sangre depende de múltiples factores, entre ellos la especie, las corrientes marinas, la cantidad de sangre y las condiciones del océano.

Un artículo publicado por Telecinco el pasado 16 de octubre examinó este conocido mito y explicó por qué la extraordinaria sensibilidad olfativa de estos animales no significa que puedan detectar cualquier rastro de sangre a kilómetros de distancia.

Un olfato extraordinario

Los tiburones cuentan con órganos olfativos altamente especializados. A diferencia de los humanos, sus orificios nasales no se utilizan para respirar, sino fundamentalmente para detectar sustancias químicas presentes en el agua.

Cuando el agua atraviesa estas estructuras, las moléculas disueltas estimulan células receptoras que envían información al cerebro del animal.

Según el Museo Australiano, algunas especies pueden detectar determinados compuestos en concentraciones tan bajas como una parte por cada 10,000 millones de partes de agua.

Esta sensibilidad suele compararse con la capacidad de identificar una pequeña gota de una sustancia en una piscina olímpica.

Sin embargo, los científicos advierten que estos valores corresponden a concentraciones químicas específicas y no significan que todos los tiburones puedan detectar cualquier cantidad de sangre a distancias extraordinarias.

¿Por qué no pueden detectar sangre desde cualquier distancia?

La explicación está en el comportamiento del agua.

En una piscina, el volumen está contenido y las condiciones son relativamente controladas. En el océano, las sustancias se desplazan continuamente por efecto de las corrientes, el oleaje y la turbulencia.

Una gota de sangre comienza a diluirse desde el momento en que entra en contacto con el agua.

Las moléculas que transportan su olor pueden dispersarse en diferentes direcciones, concentrarse temporalmente en determinadas zonas o alejarse del tiburón.

Por esta razón, un animal podría detectar una señal química transportada por una corriente, mientras que otro, ubicado a menor distancia, podría no percibirla.

Investigaciones científicas también han demostrado que los tiburones pueden utilizar las diferencias en el momento en que el olor llega a cada orificio nasal para orientarse hacia su procedencia.

Por tanto, no existe una distancia fija y universal desde la cual todos los tiburones puedan detectar sangre.

¿La sangre humana los atrae?

Otro mito ampliamente difundido es que cualquier presencia de sangre humana provoca una reacción inmediata de estos depredadores.

El Archivo Internacional de Ataques de Tiburón, administrado por el Museo de Historia Natural de Florida, señala que no se ha demostrado que los tiburones sean atraídos específicamente por el olor de la sangre humana.

Las distintas especies se alimentan de peces, rayas, tortugas, mamíferos marinos y otros organismos, dependiendo de sus características y hábitos alimentarios.

La sangre puede constituir una señal química de interés, pero no representa automáticamente una invitación a atacar.

De todos modos, los especialistas recomiendan evitar entrar al mar cuando se tiene una herida abierta que esté sangrando, como medida preventiva.

No dependen exclusivamente del olfato

Los tiburones poseen otros mecanismos sensoriales que complementan su capacidad para localizar alimentos.

Uno de los más importantes es la línea lateral, un sistema que les permite detectar movimientos y vibraciones en el agua.

También cuentan con las llamadas ampollas de Lorenzini, estructuras especializadas que perciben campos eléctricos débiles producidos por otros organismos vivos.

Esta combinación de sentidos permite que los tiburones localicen presas, interpreten señales de su entorno y se orienten incluso cuando la visibilidad es limitada.

De hecho, investigaciones publicadas en la revista científica PLOS ONE han demostrado que estos animales integran información olfativa, visual, mecánica y eléctrica durante diferentes etapas de la búsqueda y captura de alimentos.

¿Qué deben tener presente los bañistas?

Aunque el riesgo de sufrir una mordedura de tiburón es relativamente bajo, el Museo de Historia Natural de Florida recomienda adoptar medidas de prevención.

Entre ellas figuran evitar nadar en áreas donde se está pescando, mantenerse acompañado, no alejarse demasiado de la costa y extremar las precauciones durante el amanecer, el atardecer y la noche.

También aconseja evitar salpicaduras excesivas que puedan atraer la curiosidad de los animales y abandonar el agua tranquilamente cuando se detecte la presencia de tiburones.

Un mito que supera la realidad

La imagen del tiburón capaz de detectar instantáneamente una gota de sangre a kilómetros de distancia pertenece más al imaginario cinematográfico que a la realidad científica.

Su extraordinario olfato es una adaptación evolutiva que les permite sobrevivir y localizar alimento en ambientes marinos complejos.

Sin embargo, esa capacidad está condicionada por las leyes físicas que determinan cómo las sustancias químicas se dispersan en el agua.

Los tiburones pueden detectar olores extraordinariamente diluidos, pero una sola gota de sangre no funciona como una alarma capaz de convocarlos desde cualquier punto del océano.

La ciencia demuestra que estos depredadores son mucho más complejos y fascinantes que la imagen de máquinas de atacar que durante décadas ha difundido el cine.