Rivera Schatz busca promover vivienda para la clase media
Legislará para conservar el mapa local de Opportunity Zones vigente al 31 de diciembre de 2026, cuando Washington recorte la cobertura de 98% a 25%
Por Redacción InDiario|Política|
El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, anunció la semana pasada ante la convención de la Asociación de Constructores de Puerto Rico que trabaja en legislación para que los incentivos locales a las zonas de oportunidad, conocidas como Opportunity Zones, conserven el mapa vigente al 31 de diciembre de 2026, y para que dentro de ese mapa se promueva la vivienda de la clase media trabajadora, el segmento que la propia industria bautizó en el programa de la convención como "la clase media ausente".
El anuncio responde a un cambio federal que la industria tiene encima. El mapa federal de Opportunity Zones cambia el 1 de enero de 2027 y Puerto Rico pasa de tener casi toda la isla cubierta a escoger hasta una cuarta parte de sus sectores censales elegibles. Desde 2018 la isla cuenta con 863 zonas designadas que cubren cerca de 98% del territorio, gracias a una regla especial que la reforma federal eliminó, según la guía que el Servicio de Rentas Internas publicó este año. Bajo el tope de 25%, la isla podría designar unos 178 sectores de alrededor de 712 elegibles.
"Una cosa es lo que decida Washington sobre su parte del beneficio y otra lo que hagamos aquí con la nuestra", dijo Rivera Schatz. "Los incentivos a las zonas de oportunidad que viven en el Código de Incentivos son materia local". Su proyecto, explicó, mantendría para fines locales el mapa actual y, sin excluir la vivienda de lujo ni la subsidiada, orientaría el beneficio hacia la vivienda de ingresos medios.
EL JAMÓN DEL SÁNDWICH
Rivera Schatz le puso rostro al comprador que se quedó sin mercado. "La enfermera, la maestra, el joven profesional, el empresario, el técnico que gana demasiado para cualificar a un programa de vivienda subsidiada y demasiado poco para comprar lo que antes era una casa promedio", dijo. Citó a la presidenta de la asociación, Pinsy Rivera Ortiz, para ilustrar la demanda represada. Uno de los socios construye doscientas unidades y ya tiene más de diez mil personas interesadas.
"La vivienda de lujo tiene su mercado y se mueve sola. La vivienda subsidiada tiene sus programas y sus beneficios. El que está en el medio, el jamón del sándwich, ese joven profesional, ese asalariado, ese emprendedor que no cualifica para nada y a quien no le alcanza para todo, necesita que el gobierno motive a los desarrolladores a construir para él", sostuvo. "El turismo se construye porque tiene incentivos claros, y esa vivienda merece el mismo trato".
El presidente senatorial recogió los números de la industria. La mitad del inventario de vivienda de Puerto Rico tiene cuarenta y cinco años o más, seis de cada diez unidades se construyeron de manera informal y alrededor de una tercera parte del precio final de una casa nueva son cargas de gobierno, entre contribuciones, arbitrios, cargos por impacto, permisos y el tiempo que todo eso tarda. "Cuando el gobierno encarece la casa un tercio, el gobierno es parte del problema de la vivienda", afirmó. Sobre el impuesto al inventario, tema de una medida que el Senado aprobó y que la gobernadora vetó en octubre de 2025, fue breve. "Mi posición no ha cambiado".

PERMISOS, AGUA, LUZ Y MANOS
Ninguna carga pesa tanto como el tiempo de un permiso, dijo Rivera Schatz, y recordó que la reforma de permisos lleva dos proyectos, meses de vistas y un sustitutivo trabajado con la asociación, cuyos comentarios su equipo procesaba esa misma semana. El sustitutivo quedó radicado al día siguiente. Lo que salga de ahí, advirtió, "tiene que poderse ejecutar". Eso quiere decir un reglamento único, un código de construcción claro, plazos que se cumplen y "el fin del librito, esa interpretación particular que cada funcionario le da a la ley y que detiene un proyecto sin que nadie pueda explicar por qué". Según las cifras de la industria que citó, hay más de novecientos proyectos residenciales paralizados en Puerto Rico.
La salida, dijo, la plantearon los constructores en sus ponencias. Un sistema escalonado donde el proyecto sencillo no espere en la misma fila que el complejo, verificación posterior con plazo fijo en lugar de una aprobación previa sin fecha, y que la falta de infraestructura deje de ser excusa para negar un permiso, porque habilitarla le toca al gobierno. En esa misma línea propuso poner a producir el suelo público sin uso, con la receta del Plan Vive de Madrid que la convención discutió al día siguiente, y advirtió que nada funciona si Acueductos no puede dar agua ni la red eléctrica conectar a tiempo una urbanización nueva.
Rivera Schatz también ató la reforma de permisos a la inteligencia artificial. Ciudades como Austin, Los Ángeles y Honolulu revisan los planos contra el código con esa herramienta antes de que un funcionario abra el expediente, dijo, mientras Puerto Rico sigue con papel y con el librito. "Una regla escrita en un solo reglamento se puede programar, y una máquina la aplica igual para todos. La interpretación particular de un funcionario no se puede programar ni fiscalizar". Anunció que volverá a presentar el proyecto del Instituto de Desarrollo e Innovación en Inteligencia Artificial, que fue vetado, porque la capacitación es lo que convierte la tecnología en una oportunidad para el que trabaja aquí.
Ante los constructores, Rivera Schatz enmarcó la tarea en dos décadas de obra. La de los noventa, con el Superacueducto, el Tren Urbano, el Coliseo y el propio Centro de Convenciones, y el cuatrienio de la reconstrucción bajo el exgobernador Pedro Pierluisi, a quien agradeció por "poner la bola a correr". "Lo que tiene que venir ahora, y vendrá, es otra década como los noventa en términos de reformas y obra tanto de infraestructura como social", dijo, y cerró con una oferta a la industria. "Ustedes ponen el capital, el riesgo y el trabajo. Cuenten conmigo para que las reglas sean claras, los plazos se cumplan y el gobierno use las herramientas de este siglo".



