Seguro del WBC a jugadores coloca a Puerto Rico contra la pared en el WBC
La negativa inicial de la aseguradora a cubrir contratos multimillonarios activó la amenaza de la isla con retirarse del torneo, mientras MLB reevalúa jugadores
Por Rafelli Gonzalez|Deportes|
La controversia que rodea el roster de Puerto Rico para el Clásico Mundial de Béisbol 2026 (WBC, en inglés) parece no explicarse por conspiraciones ni favoritismos, sino por un proceso de seguros diseñado para proteger contratos multimillonarios de Grandes Ligas.
Así lo han documentado medios como ESPN, MLB.com y Sports Business Journal, que coinciden en que la exclusión inicial de figuras estelares como Carlos Correa y Francisco Lindor responde a evaluaciones médicas y de riesgo económino, no a decisiones deportivas ni políticas.
El reglamento del WBC exige que cada jugador con contrato en MLB esté cubierto por una póliza especial que garantice el salario del pelotero si sufre una lesión durante el torneo. Esa cobertura se evalúa caso a caso y toma en cuenta factores como cirugías recientes, condiciones estructurales activas y la probabilidad de recaída en un evento corto y de alta intensidad. El número de juegos disputados en la temporada previa no es determinante en ese análisis.
En el caso de Lindor, el principal obstáculo ha sido un procedimiento de limpieza realizado en el codo derecho durante el otoño pasado. Aunque el campocorto de los Mets está proyectado para participar sin restricciones en el spring training, el seguro del WBC consideró que el riesgo asociado a una articulación crítica para un infielder no era asegurable bajo sus parámetros.
Francisco Lindor firmó en marzo de 2021 un contrato de 10 años y $341 millones con los Mets, el acuerdo más grande en la historia de la franquicia y uno de los más altos jamás otorgados a un campocorto en Grandes Ligas.
El pacto incluye un bono de firma de $21 millones y un salario promedio anual de aproximadamente $34.1 millones, con una compensación estimada de $32.4 millones para la temporada 2026.
Además, el contrato contempla pagos diferidos de hasta $50 millones entre 2032 y 2041, diseñados para distribuir la carga financiera a largo plazo, así como cláusulas de protección que limitan los escenarios en los que Lindor puede ser cambiado, asegurando su estabilidad contractual con Nueva York hasta al menos 2031.
Correa, por su parte, no fue operado recientemente, pero arrastra un historial prolongado de problemas en el tren inferior, particularmente episodios recurrentes de fasciitis plantar, que elevan el riesgo actuarial cuando se trata de un contrato de alto valor económico.
Según registros de contratos recopilados por Spotrac, Correa firmó originalmente un contrato de seis años y $200 millones con los Minnesota Twins, con un salario anual promedio alrededor de $33.3 millones. En julio de 2025, los Astros lo reacordaron en un cambio con los Mellizos antes de la fecha límite, con Minnesota asumiendo parte del salario restante –aproximadamente $33 millones pagados por Minnesota— mientras Houston se quedó con el resto de la obligación del acuerdo, que todavía se extiende varios años más.
INDIARIO envió el pasado sábado preguntas a la gerencia de los Astros de Houston a través de su director de relaciones públicas, Gene Dias, con el objetivo de conocer la postura del club y el estado del proceso de seguros en el caso de Correa. Al cierre de este escrito, no se había recibido respuesta.
El contraste con otros equipos ha alimentado suspicacias en redes sociales, especialmente al ver a estrellas de Estados Unidos y Japón recibir autorización sin mayores obstáculos. Sin embargo, los mismos reportes periodísticos apuntan a que la diferencia radica en la naturaleza y el momento de las lesiones, no en la selección que representan. De hecho, Venezuela también ha perdido jugadores importantes por criterios similares relacionados con edad, historial médico o procedimientos previos, lo que pudiera sostener la noción de que existe un proceso uniforme, aunque resulte controversial para la opinión pública.
La tensión escaló cuando la Federación de Béisbol de Puerto Rico comunicó a los organizadores del Clásico que evaluaba seriamente retirarse del torneo si no se revisaban las decisiones de la aseguradora. Ese escenario llevó a una reunión clave entre Carlos Beltrán, gerente general del equipo puertorriqueño, y el comisionado de MLB, Rob Manfred. Tras ese encuentro, reportado por varios medios locales, MLB y la MLBPA intercedieron para que se reabrieran evaluaciones médicas que ya habían sido denegadas.
Desde ayer, lunes, comenzaron a conocerse resultados de ese proceso, con casos que pasaron de negativas a avales luego de revisiones adicionales. Ese giro de última hora confirmó que el proceso de seguros no estaba cerrado y que podía ajustarse con información médica suplementaria, justo en la antesala del término límite para someter los rosters.
La fecha oficial para entregar las listas definitivas vencía hoy a las 9:00 de la mañana, hora del Este. No obstante, Puerto Rico solicitó una extensión de ese término a la espera de decisiones finales sobre Lindor y Correa, considerados piezas centrales del equipo y aún bajo evaluación al momento de cerrarse el plazo.
