Trump impulsa 10 reactores nucleares nuevos para 2030

El plan busca cuadruplicar la capacidad nuclear de EE.UU. a 400 gigavatios para 2050 para alimentar la creciente demanda de centros de datos de IA.

Por Redacción InDiarioEnergía|

Foto por Nicolas HIPPERT.
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El gobierno del presidente Donald Trump avanza en uno de los planes energéticos más ambiciosos en la historia reciente de Estados Unidos: la meta de tener diez grandes reactores nucleares nuevos en construcción para el año 2030 y cuadruplicar la capacidad nuclear del país de aproximadamente 100 gigavatios en 2024 a 400 gigavatios para 2050. El plan, establecido mediante cuatro órdenes ejecutivas que Trump firmó en mayo de 2025, ya muestra avances concretos a un año de su lanzamiento.

El motor detrás de la iniciativa es la inteligencia artificial. Los centros de datos que alimentan los sistemas de IA consumen cantidades masivas de electricidad, y la administración ha identificado la energía abundante y confiable como la clave para asegurar la supremacía estadounidense en ese campo estratégico. Una de las órdenes ejecutivas designa específicamente a los reactores nucleares que alimenten centros de datos de IA en instalaciones del Departamento de Energía como "infraestructura eléctrica crítica para la defensa", elevando el suministro energético a asunto de seguridad nacional.

El plan también tiene un componente militar directo. Las órdenes ejecutivas instruyen al Secretario del Ejército a establecer un programa para construir un reactor nuclear en una instalación militar doméstica que comience operaciones antes del 30 de septiembre de 2028. La estrategia aprovecha las necesidades energéticas del Pentágono para acelerar el despliegue de nuevas tecnologías de reactores, incluyendo reactores modulares pequeños — conocidos como SMR por sus siglas en inglés — que son más rápidos y económicos de construir que las plantas nucleares tradicionales.

Los avances concretos ya se acumulan. El Departamento de Energía seleccionó en diciembre de 2025 a la Tennessee Valley Authority y a Holtec Government Services para apoyar los primeros despliegues de reactores modulares pequeños de agua ligera avanzada. En enero de 2026, la agencia anunció una inversión de $2,700 millones para fortalecer el enriquecimiento doméstico de uranio, reduciendo la dependencia de proveedores extranjeros y devolviendo a suelo americano una capacidad estratégica que se había cedido por décadas. El plan contempla además aumentar en 5 gigavatios la capacidad de los reactores existentes a través del programa UPRISE, que ofrece hasta 80% de financiamiento para esos proyectos de expansión.

La apuesta nuclear representa un giro decisivo en la política energética estadounidense. Estados Unidos es el mayor productor de energía nuclear del mundo, pero la maraña burocrática de las últimas décadas había frenado la construcción de nuevas plantas. Las reformas de Trump a la Comisión Reguladora Nuclear buscan precisamente acortar los tiempos de licenciamiento y eliminar las trabas regulatorias que mantuvieron estancada a la industria, en una iniciativa que sus defensores describen como el renacimiento nuclear americano. La industria nuclear celebró las órdenes como un impulso histórico para el sector, y los mercados respondieron de inmediato: las acciones de empresas de reactores avanzados y de combustible nuclear se dispararon tras los anuncios, con compañías como Oklo, NuScale y los suplidores de uranio Centrus Energy y Uranium Energy registrando alzas de más del 20 por ciento, una señal de que los inversionistas ven el plan como mucho más que palabras en papel. Algunos sectores ambientales han expresado reservas sobre el ritmo de las reformas, pero la administración mantiene que la energía nuclear — limpia, confiable y de alta densidad — es indispensable para garantizar electricidad abundante y asequible a las familias americanas y para ganar la carrera global de la inteligencia artificial.