Fondos ARRA amortiguaron recesión en Puerto Rico, pero no resolvieron sus debilidades estructurales

Análisis de CRECE estima que sin el estímulo la contracción económica habría sido más del doble y advierte que el crecimiento depende de reformas estructurales

Por Rafelli GonzalezNegocios|

Pete Souza (Wikimedia Commons)
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Rafelli González

El programa federal de estímulo económico aprobado en 2009 bajo la Ley de Recuperación y Reinversión Americana (ARRA) evitó que la economía de Puerto Rico sufriera una caída aún más profunda durante la Gran Recesión, pero no logró revertir el deterioro estructural que ya enfrentaba la Isla desde mediados de la década del 2000.

Así lo concluye el estudio Federal Funds in Puerto Rico: The ARRA Experience and Lessons for Economic Recovery, del Centro para Renovación Económica, Crecimiento y Excelencia (CRECE), preparado por el investigador Gabriel Capella.

Puerto Rico recibió aproximadamente $6,300 millones en fondos ARRA, equivalentes al 6.5% del PIB nominal de 2009, distribuidos en subvenciones, beneficios sociales y alivios contributivos.

Según el análisis, sin ARRA el PIB real de Puerto Rico habría caído acumuladamente un 7.0% en 2013 respecto a su nivel de 2008. Con los fondos ARRA, la caída observada fue de 3.0%, menos de la mitad.

El modelo econométrico utilizado estima que para 2013 el tamaño de la economía fue aproximadamente $4,330 millones mayor (4.3%) de lo que habría sido sin el estímulo federal. No obstante, el propio documento aclara que esto no implicó crecimiento neto, sino una amortiguación del descenso.

El informe señala que entre 2009 y 2012, periodo activo del estímulo, el crecimiento promedio anual mejoró de -1.6% previo a ARRA a -0.7%, pero tras disiparse los fondos la economía retomó su trayectoria contractiva.

El estudio enfatiza que el efecto fue esencialmente temporal. En su conclusión establece que la ARRA “proporcionó a Puerto Rico un amortiguador importante —aunque temporal— durante su contracción económica más severa en tiempos modernos”.

Asimismo, advierte que el programa “no fue diseñado para revertir el declive estructural de Puerto Rico”, el cual antecedía la Gran Recesión y estaba vinculado, entre otros factores, a la eliminación de la Sección 936.

En términos de política pública, el documento sostiene que el gasto federal puede estabilizar la economía en el corto plazo, pero que la prosperidad sostenida depende de la competitividad local y no necesariamente de transferencias federales.

El análisis también documenta que no se identificó fraude sistémico en la administración de los fondos, aunque auditorías federales señalaron deficiencias en documentación, seguimiento de proyectos y sistemas administrativos.

En síntesis, el estudio concluye que la ARRA “sirvió como política de estabilización macroeconómica a corto plazo, pero también subrayó los límites de ese tipo de intervención en ausencia de cambios estructurales más profundos”.

La investigación plantea que las lecciones de esa experiencia resultan pertinentes ante los actuales flujos de fondos federales vinculados a recuperación y reconstrucción, al destacar que la capacidad institucional y el entorno competitivo son determinantes para que el estímulo se traduzca en crecimiento duradero.