EE.UU. bombardea lanzaderas iraníes de minas en Ormuz
El ataque a la isla de Larak frenó el lanzamiento de cohetes con minas marinas días después de que Washington declarara despejado el estrecho
Por Redacción InDiario|Noticias|
Anclado en ABC News, CENTCOM y Al Jazeera. El hecho más reciente es de anoche: EE.UU. destruyó dos lanzaderas en la isla de Larak cuando la Guardia Revolucionaria preparaba cohetes cargados con minas marinas para el estrecho —días después de que Trump declarara Fuerzas de Estados Unidos atacaron la noche del domingo dos sitios de lanzamiento de cohetes en la isla iraní de Larak, en el extremo oriental del estrecho de Ormuz, luego de que la Guardia Revolucionaria fuera observada preparando cohetes armados con minas marinas para lanzarlos al paso marítimo más estratégico del planeta, según confirmó un funcionario estadounidense a ABC News. El golpe llega apenas días después de que el presidente Donald Trump y el Comando Central (CENTCOM) anunciaran que las minas iraníes sembradas hace meses en los carriles internacionales de navegación del estrecho habían sido despejadas, una operación que el almirante Brad Cooper, comandante de CENTCOM, dijo que se completó con buzos de la Marina, comandos SEAL y poder aéreo. El intento iraní de volver a minar el estrecho, frustrado por el ataque, demuestra que Teherán no ha renunciado a su arma más efectiva de los últimos seis meses, el control del tránsito por Ormuz. El funcionario estadounidense indicó que las fuerzas americanas vigilan el área de cerca y están preparadas para proteger el libre flujo del comercio. La Guardia Revolucionaria respondió a través de la agencia oficial IRNA con la advertencia de que el ataque "será respondido" y "conducirá al castigo del agresor".
En la madrugada de este lunes, los sistemas de defensa aérea de Jordania interceptaron ocho misiles en su espacio aéreo, según los medios estatales de ese país, sin que causaran daños a personas ni propiedades. SEIS MESES DE GUERRA SIN GANADOR El intercambio marca la continuidad de un patrón que ni la diplomacia ni los memorandos han logrado romper. La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados que mataron al líder supremo Alí Jamenei y golpearon instalaciones nucleares y militares en todo Irán, lo que desató represalias iraníes contra bases estadounidenses en el Golfo, incluidos ataques contra Emiratos Árabes Unidos que dejaron tres trabajadores extranjeros muertos y 58 heridos. Aunque en junio ambas delegaciones firmaron un memorando de entendimiento para negociar el fin de la guerra, los ataques nunca cesaron.
A finales de julio, tras un ataque iraní con misiles contra una base estadounidense en Jordania, CENTCOM ejecutó lo que describió como una "ola pesada" de ataques contra docenas de objetivos de la Guardia Revolucionaria, incluidos centros de mando, instalaciones de misiles y drones, y capacidades marítimas. Al cumplirse seis meses el pasado viernes, el balance que trazó Al Jazeera es el de un empate sangriento. Ninguna de las partes ha tomado la ventaja, Irán ha usado su control de Ormuz para exprimir a Washington y a los mercados energéticos mundiales, y el conflicto se ha asentado en un estancamiento que meses de negociación no han roto. SIN NEGOCIACIONES Y CON LA SOGA ECONÓMICA La estrategia de la Casa Blanca apuesta ahora al desgaste económico. Cooper informó que las fuerzas estadounidenses han supervisado el paso seguro de 1,500 buques comerciales por el estrecho con un total de 750 millones de barriles de crudo, mientras más de 20 buques de guerra y cientos de aeronaves sostienen un bloqueo naval que ha hecho retroceder a 75 embarcaciones que intentaron burlarlo y ha inutilizado a tres que no obedecieron.
La portavoz saliente de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, describió la situación de Teherán como "devastadora", con inflación superior al 100% y un gobierno que, según dijo, no puede pagar a su policía ni a su ejército, y aseguró que la administración sigue "halando cada palanca económica". Trump, por su parte, insiste en que Irán es "una nación en fracaso" que está "rogando" por un acuerdo, aunque declaró que no tiene "prisa" por retomar las conversaciones, y Leavitt confirmó que no hay negociaciones en curso.
Irán, entretanto, rechazó la propuesta de Omán de repartir el control del tráfico por el estrecho y sostiene que Ormuz permanece cerrado bajo su supervisión. Para Puerto Rico, cuya generación eléctrica depende de combustibles importados que siguen el precio del crudo, cada nuevo episodio en Ormuz se traduce en presión sobre el ajuste trimestral de la factura de la luz, un costo que la isla ya ha pagado en cada escalada desde febrero.
