EE.UU. refuerza presencia de seguridad en Centroamérica
Acuerdos contra drogas y migración reabren debates sobre soberanía regional
Por Redacción InDiario|Noticias|
Estados Unidos reforzó su presencia de seguridad en Centroamérica mediante nuevos acuerdos de cooperación enfocados en el combate al narcotráfico, la migración irregular, el crimen organizado transnacional y el intercambio de inteligencia con gobiernos de la región.
El renovado acercamiento ocurre bajo la administración del presidente Donald Trump, que ha impulsado una arquitectura regional de seguridad conocida como el “Escudo de las Américas”, una iniciativa que busca ampliar la coordinación militar, policial y de inteligencia con países aliados del hemisferio.
La mayoría de los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica) fueron invitados a formar parte de esta iniciativa, con excepción de Nicaragua, debido a sus vínculos con China y Rusia, según la política exterior de Washington.
El nuevo marco contempla entrenamientos conjuntos, operaciones coordinadas, asistencia técnica e intercambio de información para atender amenazas regionales. Sin embargo, la ampliación de estos acuerdos también ha provocado controversias en varios países, particularmente por la posibilidad de una mayor presencia militar estadounidense.
Uno de los casos que más debate ha generado es Guatemala, donde el gobierno de Bernardo Arévalo ha negado informes de prensa que apuntaban a presuntos acuerdos para realizar bombardeos conjuntos con tropas estadounidenses en territorio guatemalteco.
La discusión toca una fibra sensible en Centroamérica, una región marcada históricamente por intervenciones, bases militares, conflictos internos y una defensa celosa de la soberanía territorial.
Honduras continúa siendo el país centroamericano con presencia militar estadounidense permanente. La Fuerza de Tarea Conjunta-Bravo opera desde la Base Aérea Soto Cano, conocida como Palmerola, donde permanecen cientos de militares estadounidenses junto a personal civil.
Desde esa instalación, Estados Unidos realiza misiones de apoyo regional relacionadas con seguridad, asistencia humanitaria, respuesta a desastres y fortalecimiento de capacidades de países socios. La llegada de Nasry Asfura a la presidencia hondureña abrió una nueva etapa de diálogo bilateral sobre seguridad, crimen organizado y migración.
En Panamá, la cooperación con Washington también ha generado cuestionamientos. Ambos países suscribieron acuerdos para reforzar la seguridad del Canal de Panamá y combatir el narcotráfico, incluyendo entrenamientos con presencia temporal y rotativa de militares estadounidenses en instalaciones panameñas.
El gobierno de José Raúl Mulino ha rechazado señalamientos de que esos acuerdos impliquen una cesión de soberanía, al sostener que Panamá ha firmado múltiples entendimientos similares durante las últimas décadas. Aun así, el tema continúa siendo sensible por el historial de ocupación estadounidense en la antigua Zona del Canal.
Otros países mantienen esquemas de cooperación más enfocados en narcotráfico y control marítimo. En El Salvador, el Comando Sur opera desde el aeropuerto internacional un centro de monitoreo contra las drogas, mientras Costa Rica mantiene acuerdos de vigilancia conjunta con Estados Unidos en el área de Guardacostas.
República Dominicana también mantiene vigente un acuerdo que permite el estacionamiento y sobrevuelo de aeronaves y personal estadounidense en instalaciones utilizadas para operaciones contra el narcotráfico.
En el caso de Guatemala, el gobierno ha solicitado mayor apoyo en temas de seguridad, aunque ha insistido en que eso no implica permitir incursiones de fuerzas militares estadounidenses en su territorio.
La cooperación también se conecta con la política migratoria. En marzo de 2025, cientos de migrantes venezolanos acusados de pertenecer al Tren de Aragua fueron deportados a El Salvador y enviados a la megacárcel construida bajo la estrategia de seguridad del presidente Nayib Bukele.
Nicaragua, por su parte, mantiene relaciones distantes con Washington en materia de seguridad. Aun así, el gobierno nicaragüense autoriza periódicamente el ingreso de personal militar estadounidense para misiones humanitarias o de búsqueda y rescate en situaciones de emergencia.
El relanzamiento de la cooperación entre Estados Unidos y Centroamérica ocurre en un momento de mayor competencia geopolítica en la región, especialmente por la influencia de China y Rusia, así como por la presión migratoria, el crimen organizado y el narcotráfico.
Mientras Washington insiste en que la coordinación busca fortalecer la seguridad regional, sectores críticos en Centroamérica advierten que cualquier expansión militar estadounidense debe evaluarse con cautela para evitar choques con la soberanía de los países.
