Supremo rechaza reinstalar jueza federal de 98 años
Pauline Newman alegaba que su suspensión equivalía a una remoción encubierta sin el proceso constitucional de juicio político
Por Redacción InDiario|Noticias|
El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó atender el reclamo de la jueza federal Pauline Newman, de 98 años, quien buscaba ser reinstalada en sus funciones en el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal tras ser suspendida en medio de una investigación sobre su aptitud para continuar ejerciendo desde el estrado.
La decisión del alto foro deja en vigor la suspensión de Newman, considerada la jueza federal activa de mayor edad en Estados Unidos y una figura reconocida en el campo de propiedad intelectual y derecho de patentes. La magistrada fue nombrada al Circuito Federal en 1984 por el entonces presidente republicano Ronald Reagan.
El Supremo denegó la petición de la jueza sin emitir una opinión explicativa, como suele ocurrir cuando el tribunal decide no acoger un caso. Con ello, el máximo foro evitó entrar en una controversia que planteaba preguntas mayores sobre los límites del poder disciplinario interno de los tribunales federales, la independencia judicial y las garantías de permanencia vitalicia de los jueces federales.
Newman había argumentado que la suspensión impuesta por sus colegas del Circuito Federal violaba sus derechos constitucionales y equivalía, en la práctica, a una remoción del cargo sin el proceso de juicio político que la Constitución reserva al Congreso.
El caso se originó luego de que jueces del Circuito Federal ordenaran una investigación sobre la capacidad de Newman para continuar desempeñando sus funciones. Según documentos judiciales citados por Reuters, el proceso incluyó preocupaciones de empleados del tribunal sobre episodios de pérdida de memoria, confusión y comportamiento errático. Newman ha negado estar incapacitada para servir.
La controversia escaló cuando la jueza se negó a someterse a evaluaciones médicas y neurológicas ordenadas como parte de la investigación interna. El consejo judicial del Circuito Federal determinó posteriormente suspenderla de recibir nuevos casos, una medida que se ha mantenido vigente desde 2023.
Newman presentó demandas contra la jueza principal Kimberly Moore y otros integrantes del consejo judicial, alegando que utilizaron indebidamente la Ley de Conducta y Discapacidad Judicial para apartarla de sus funciones. Sus abogados sostuvieron que el proceso representaba una amenaza para la independencia de los jueces federales, quienes gozan de nombramientos vitalicios precisamente para protegerlos de presiones externas o internas.
Los tribunales inferiores rechazaron sus planteamientos. Un juez federal en Washington desestimó la demanda en 2024, y el Tribunal de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia confirmó esa decisión en 2025. Posteriormente, el Comité de Conducta y Discapacidad Judicial de la Conferencia Judicial de Estados Unidos también validó la suspensión.
La defensa de Newman, encabezada por abogados vinculados a la New Civil Liberties Alliance, insistió ante el Supremo en que el caso no trataba únicamente sobre la edad de una jueza, sino sobre si un consejo judicial puede impedir indefinidamente que una magistrada ejerza sus funciones sin pasar por el mecanismo constitucional de remoción.
Del otro lado, la representación de Moore sostuvo que las reclamaciones de Newman carecían de mérito y que las disputas relacionadas con la disciplina judicial interna corresponden a los mecanismos establecidos dentro de la Rama Judicial, no a una nueva revisión por los tribunales federales ordinarios.
El caso ha generado debate en círculos legales conservadores y constitucionalistas por sus implicaciones institucionales. Para los defensores de Newman, permitir una suspensión prolongada sin revisión judicial amplia podría abrir la puerta a que jueces incómodos o disidentes sean apartados por sus propios colegas. Para sus críticos, el caso demuestra la necesidad de que los tribunales tengan herramientas internas para atender situaciones de posible incapacidad física o cognitiva.
La controversia también toca un tema cada vez más sensible en Estados Unidos: la edad de funcionarios públicos en posiciones de alto poder. Aunque los jueces federales tienen nombramientos vitalicios, el caso de Newman ha reabierto la discusión sobre cómo balancear independencia judicial, debido proceso, salud, productividad y confianza pública en el sistema de justicia.
Con la negativa del Supremo a revisar el caso, Newman permanecerá suspendida de sus funciones en el Circuito Federal. Sus abogados adelantaron que continuarán explorando alternativas legales para impugnar lo que describen como una remoción encubierta.
La decisión no resuelve de fondo el debate constitucional, pero sí deja intacto el poder de los tribunales federales para disciplinar internamente a sus jueces bajo los mecanismos existentes. En la práctica, el Supremo permitió que la suspensión continúe sin intervenir en uno de los choques más inusuales entre permanencia vitalicia, edad avanzada e independencia judicial en la judicatura federal estadounidense.




