COLUMNA: Las Dos Palmas

El ex Secretario General del PPD y Analista Político explica lo que a su entender esta pasando en el PNP

Por Juan Luis Camacho SemideiOpinión|

Juan Luis Camacho, ex Secretario General del PPD y Analista Político
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Hay momentos en la política donde los símbolos dejan de ser ornamento y se convierten en diagnóstico. Hoy, en el Partido Nuevo Progresista, la palma no es una. Son dos. Y no se saludan.

Está la palma de Fortaleza: la de los comunicados bien peinados, la de las conferencias donde todo suena bajo control, la de un gobierno que insiste en proyectar orden mientras el país ve improvisación. Una palma que habla de estrategia, pero actúa como si estuviera apagando fuegos con gasolina.

Y está la otra. La de la calle. La del militante que no necesita “briefings” porque tiene memoria. La que sudó la campaña, defendió el voto y hoy mira para arriba —hacia donde está el poder— y no encuentra la misma determinación que defendió en la papeleta. Esa palma no está para cuentos. Está para resultados. Y lo que ve, no le cuadra.

Esa palma, por cierto, no está sola. Tiene quien le traduzca el coraje en palabras.

Thomas Rivera Schatz lleva años cultivando una relación distinta con la estructura del PNP. Más directa. Menos diplomática. Más parecida a la política de antes, cuando las cosas se decían sin PowerPoint. Y ayer, en su ya esperado “Buenos Días Puerto Rico”, hizo lo que muchos en la base comentan en voz baja: hablar en voz alta.

Sin anestesia, enumeró lo que para muchos dentro del propio partido, y en la población en general ya no son errores aislados, sino un patrón: problemas contributivos que avergüenzan, ordenes ejecutivas caídas del cielo, nominaciones que no cualifican, contratos que engordan misteriosamente, contratos y facturas sin explicación, querellas de acoso que se multiplican, asesores convictos por corrupción, decisiones administrativas que parecen rifas, y una sensación incómoda —pero persistente— de que el gobierno anda más pendiente de proteger a los suyos que al pueblo. La más reciente, presentan un proyecto reforma de permisos supuestamente apoyado por todos, y ahora resulta que "los todos" están pidiendo enmiendas.

Y como si hiciera falta otra señal, el propio partido tuvo que admitir lo impensable: suspender procesos de reorganización en varios municipios porque nadie quiso aspirar a presidir comités municipales. Nadie. En un partido que históricamente ha sido una maquinaria electoral voraz, eso no es un detalle administrativo… es un termómetro político marcando fiebre alta.

Pero tranquilos, que según algunos, todo está bajo control.

De hecho, ya por lo bajo —y a veces no tan bajo— empieza a escucharse ese eco elegante, casi susurrado, que en política siempre llega antes que el titular: que la primaria “nadie la despinta”. Nada dramático, por supuesto. Apenas un murmullo colectivo de líderes que, con una sonrisa institucional y un cafecito en mano, te dicen que aquí no pasa nada… mientras van sacando la calculadora electoral por debajo de la mesa.

Claro, siempre habrá quien diga que es estilo, que es tono, que es Rivera Schatz siendo Rivera Schatz. Pero reducirlo a eso es no entender lo que está pasando. Porque cuando el fuego viene de adentro, no es espectáculo… es advertencia.

Aquí no hay una pelea de ideología. No es estadidad versus otra cosa. Es algo más básico y más peligroso: confianza versus desconfianza. Dirección versus deriva.

La gobernadora habla de un gobierno en control. La calle siente otra cosa. Y en política, cuando la percepción le gana a la narrativa, la narrativa se convierte en excusa.

El PNP ha sobrevivido tormentas, sí. Pero siempre con una base que se sentía parte del rumbo. Hoy esa base está mirando, midiendo, esperando. Y cuando una base entra en modo “espera”, el reloj empieza a correr en contra del liderato.

Porque las dos palmas no pueden aplaudir juntas si una está convencida y la otra está dudando.

Y en Puerto Rico, ya sabemos cómo termina esa historia.

Porque al final del día, el problema para Jenniffer González no es que haya dos palmas… es que una cree que está en control… y la otra ya está buscando reemplazo.