Republicanos chocan con Trump por acuerdo con Irán
Sectores duros del Partido Republicano cuestionan que la propuesta deje a Teherán con margen nuclear y regional.
Por Redacción InDiario|Política|
El posible acuerdo impulsado por el presidente Donald Trump para poner fin a la guerra con Irán abrió una grieta dentro del Partido Republicano, donde figuras de línea dura advierten que la propuesta podría desperdiciar los avances militares logrados contra Teherán. La información fue reportada por The Associated Press, que detalló las críticas de senadores, exfuncionarios y analistas conservadores cercanos al debate de seguridad nacional.
Según AP, Trump ha dicho que el acuerdo está “en gran medida negociado”, pero varios republicanos temen que los términos conocidos hasta ahora no sean suficientes para contener a Irán ni impedir que el régimen mantenga influencia estratégica en Medio Oriente. Entre los críticos más vocales figura el senador republicano Ted Cruz, de Texas, quien sostuvo que el ataque ordenado por Trump contra Irán fue una de las decisiones más trascendentales de su segundo mandato y que el presidente no debe aflojar ahora.
Cruz advirtió que sería un “error desastroso” que el resultado de la ofensiva termine en un escenario donde Irán reciba recursos económicos, mantenga capacidad para enriquecer uranio o conserve control efectivo sobre el estrecho de Ormuz. En la misma línea, el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, cuestionó cualquier acuerdo que deje a Irán como una fuerza dominante en la región o con capacidad de amenazar infraestructura petrolera en el Golfo.
El senador Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, también criticó la propuesta de un alto el fuego de 60 días y sostuvo que ese curso de acción sería un “desastre”. Para Wicker, lo logrado mediante la operación militar estadounidense conocida como Furia Épica quedaría “en vano” si el acuerdo no impone condiciones más fuertes a Teherán.
Trump, sin embargo, rechazó las críticas y sostuvo que el acuerdo todavía no está completamente negociado. El mandatario defendió su estrategia y afirmó que ambas partes deben tomarse el tiempo necesario para “hacerlo bien”. Además, aseguró que el bloqueo militar estadounidense contra puertos iraníes continuará vigente hasta que cualquier pacto sea alcanzado, certificado y firmado.
No todos los republicanos se sumaron a las críticas. El senador Rand Paul, de Kentucky, defendió el espacio de negociación de la Casa Blanca y sostuvo que las guerras usualmente terminan mediante conversaciones. Bajo la propuesta reportada por AP, la guerra terminaría, Irán reabriría el estrecho de Ormuz y renunciaría a su reserva de uranio altamente enriquecido, aunque los detalles y calendarios se definirían en una ventana posterior de 60 días.
La controversia ocurre en medio de un conflicto que, según AP, comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. La guerra ha sido impopular entre el público estadounidense, ha costado al menos $29,000 millones a los contribuyentes y ha provocado la muerte de 13 militares estadounidenses. El cierre iraní del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro energético global, también ha impactado los precios de la gasolina y otros bienes.
Entre los críticos del posible acuerdo también figuran exfuncionarios de la primera administración Trump. Mike Pompeo, exsecretario de Estado, comparó la propuesta con el pacto nuclear de la era Obama del que Trump se retiró. John Bolton, exasesor de seguridad nacional y ahora crítico del presidente, sostuvo que los detalles conocidos favorecerían al régimen iraní y podrían permitirle regresar al camino hacia las armas nucleares.
El secretario de Estado Marco Rubio salió en defensa del presidente durante una misión diplomática en India. Rubio afirmó que nadie debe cuestionar el compromiso de Trump de impedir que Irán obtenga un arma nuclear y calificó como absurda la idea de que el presidente aceptaría un acuerdo que fortalezca las ambiciones nucleares de Teherán.
La discusión deja al descubierto una tensión política delicada para Trump: buscar una salida negociada a una guerra costosa sin parecer débil ante Irán ni ante los sectores más beligerantes de su propio partido. Mientras la Casa Blanca insiste en que el acuerdo aún está en proceso, los republicanos de línea dura presionan para que cualquier pacto cierre por completo la puerta al rearme nuclear iraní y limite su poder regional.




