Senadores republicanos rompen con Trump por el diésel ruso

McConnell, Cornyn, Tillis, Collins, Murkowski y Armstrong llaman al pacto un regalo al adversario mientras el diésel ronda $1.50 el litro en la isla

Por Redacción InDiarioPolítica|

Retrato oficial del senador Thom Tillis, un hombre de cabello canoso que sonríe a la cámara, con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja con patrón y un pin en la solapa, frente a un fondo azul con la bandera de Estados Unidos a la izquierda.
Thom Tillis, senador republicano por Carolina del Norte, uno de los seis republicanos que firmaron junto a seis demócratas la carta que pide a Trump rescindir el acuerdo de diésel ruso. Foto oficial del Senado de Estados Unidos.
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Seis senadores republicanos, entre ellos el exlíder Mitch McConnell y el tejano John Cornyn, firmaron ayer junto a seis demócratas una carta en la que piden al presidente Donald Trump retirarse del acuerdo con Vladimir Putin para vender diésel ruso en Estados Unidos, rescindir la licencia del Tesoro que lo permite y aplicar las sanciones que el Congreso aprobó el mes pasado. "Este acuerdo es un regalo a nuestro adversario y una traición a nuestros aliados; debe ser rescindido", dice la carta, que también firmaron Thom Tillis, Susan Collins, Lisa Murkowski y Alan Armstrong, a tres semanas de las elecciones de medio término del 3 de noviembre.

Trump anunció el viernes 9 de octubre, tras una llamada con Putin, que Rusia suministrará de inmediato más de 300,000 toneladas de diésel a los mercados estadounidense y mundial, unos 2.2 millones de barriles, seguidas de 500,000 toneladas en noviembre, un millón después y hasta tres millones adicionales en un plazo corto. Ese mismo día la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro emitió la Licencia General 135, firmada por su director Bradley T. Smith, que autoriza la venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso, incluida la importación a Estados Unidos, hasta el 7 de abril de 2027. La licencia no permite débitos a cuentas del Banco Central de Rusia, del Fondo Nacional de Riqueza ni del Ministerio de Finanzas en bancos estadounidenses.

El presidente ha defendido la decisión como una medida de precios. "Cualquier cosa que pueda ayudar a nuestros agricultores, a nuestros ganaderos, me gusta", dijo el lunes, y sobre los críticos de su partido afirmó que "en realidad no pueden estar hablando en serio". El martes, antes de viajar a Alaska, insistió en que "no es un acuerdo de Estados Unidos" porque Rusia "lo está liberando al mundo entero". El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo a Fox News que la administración actúa "con todas las autoridades legales que tenemos", la oficina del Tesoro para terrorismo e inteligencia financiera sostuvo que la licencia "cumple con todas las leyes aplicables" y el whip de la mayoría, John Barrasso, dijo en CBS que el presidente "tiene que tomar decisiones difíciles".

La objeción de los senadores es legal además de política. En 2022 el Congreso aprobó, 414 a 17 en la Cámara y por unanimidad en el Senado, la ley que prohíbe importar productos energéticos rusos, y solo permite levantar la prohibición si el presidente certifica que Rusia retiró sus tropas y cesó las hostilidades en términos aceptados por Ucrania, tras consultar a los comités del Congreso con 45 días de anticipación y con una ventana de 90 días para que el Congreso objete. El representante Lloyd Doggett, autor de esa ley, dijo que "Trump está violando directamente esa ley", y Tillis sostuvo en Meet the Press que hay "un caso legítimo" de que el presidente no la está cumpliendo. Kristen Eichensehr, de la Escuela de Derecho de Harvard, dijo a Time que las certificaciones que exige la ley no son unas que el presidente "pueda hacer en este momento", mientras Edward Swaine, de George Washington University, apuntó que la administración podría argumentar que la licencia suspende la prohibición en vez de terminarla.

La segunda ley lleva el nombre del senador Lindsey Graham, fallecido en julio. Trump la firmó el 18 de septiembre tras votaciones de 262 a 159 en la Cámara y 86 a 11 en el Senado, y le da 30 días, hasta el domingo 18 de octubre, para imponer sanciones a la banca rusa, a los suplidores militares del Kremlin y a la flota de tanqueros, con aranceles de hasta 500% a productos rusos y de hasta 100% a los países que compren su energía, salvo que certifique al Congreso que una exención sirve al interés nacional. La administración no ha dicho a los legisladores qué hará. El exvicepresidente Mike Pence escribió que el anuncio "no tiene sentido y es una traición al legado y al liderazgo del fallecido senador Lindsey Graham". El representante Brian Fitzpatrick anunció un proyecto bipartita para bloquear toda compra de petróleo ruso, con Don Bacon como coauspiciador, y Michael McCaul, John Kennedy, Dan Sullivan y los candidatos al Senado Mike Rogers y Ashley Hinson se distanciaron del acuerdo. Hinson, que compite en Iowa, lo resumió así. "Me pone un poco nerviosa cada vez que hablamos de aliviar una sanción a Rusia".

EL DIÉSEL QUE PAGA PUERTO RICO

El argumento de precios tampoco convence a los firmantes, que sostienen que el diésel ruso "ofrecerá un alivio limitado o nulo a los estadounidenses". El promedio nacional del diésel marcaba $6.28 por galón el martes según AAA, 71% más que hace un año, después de tocar $6.53 en la semana del 21 de septiembre. Las 300,000 toneladas iniciales equivalen a menos de un día de consumo del sector de transporte de Estados Unidos, que quema unos 2.94 millones de barriles diarios según la Administración de Información Energética.

En Puerto Rico el diésel se vende entre 145.7 y 153.7 centavos el litro, según los precios que el Departamento de Asuntos del Consumidor publicó ayer, entre $5.52 y $5.82 el galón, y la gasolina regular entre 115.7 y 118.7 centavos. El presidente de la Asociación de Detallistas de Gasolina, Luis Rafael Gueits Maldonado, advirtió ayer de una inestabilidad sin precedentes por el costo de las tripulaciones de los tanqueros, que pasó de unos $15,000 a hasta $100,000, y de los seguros marítimos en zonas de conflicto. El 1 de octubre los camioneros del Nuevo Frente de Transportistas Unidos se lanzaron a la PR-22 por el costo del diésel, y el investigador Gabriel Capella, del Centro CRECE, calcula que la gasolina subió entre 50% y 60% y la tarifa eléctrica cerca de 20% desde que empezó la guerra con Irán.

La isla tiene además una relación directa con el diésel importado. Puerto Rico casi no recibe combustible refinado del territorio continental por los requisitos de la Ley Jones y lo compra en el extranjero, y hasta la invasión de Ucrania una parte venía de Rusia y del Báltico. En el primer trimestre de 2022 llegaron 946,000 barriles de Lituania, 1.31 millones de Estonia y un cargamento de 310,000 barriles de combustible de aviación desde Rusia, según S&P Global, antes de que esas importaciones prácticamente se detuvieran con las sanciones. La Licencia General 135 autoriza la importación a Estados Unidos, una definición que en los reglamentos de OFAC incluye sus territorios y posesiones, y ni la Casa Blanca ni el Tesoro han detallado rutas ni destinos del diésel ruso.

Mientras tanto, el sistema eléctrico acaba de pagar un mes de diésel por la espera del Amur River, que entró ayer a la bahía de San Juan con el gas natural de las unidades 5 y 6 de la central de San Juan tras 27 días afuera. La Autoridad para las Alianzas Público-Privadas estima el combustible sustituto en $1.25 millones diarios, y el secretario de Asuntos Públicos, Jean Peña Payano, dijo ayer que el Gobierno evalúa cómo recobrar ese costo. "Respecto al recobro, vamos a estar evaluándolo", dijo.

Trump no mencionó a Rusia ni el acuerdo en su mitin del martes en Wasilla, el estado de Murkowski y Sullivan, y prometió que la guerra con Irán "va a terminar muy pronto" y que entonces "sus precios van a desplomarse". La decisión sobre las sanciones de la ley Graham vence el domingo, dieciséis días antes de las elecciones.