Trump levanta sanciones al diésel ruso y beneficia a Putin
La decisión busca reducir los precios del combustible y provoca críticas en Ucrania y el Congreso estadounidense.
Por Agencia EFE|Política|
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó nuevamente las operaciones comerciales con diésel procedente de Rusia, una decisión que representa un importante cambio en la política de sanciones económicas contra Moscú y que llega apenas dos días después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, celebrara su cumpleaños número 74.
La medida, anunciada el pasado viernes 9 de octubre, responde a la necesidad de aumentar la disponibilidad de combustible en los mercados internacionales, en momentos en que los precios del diésel se han disparado por las tensiones geopolíticas y la guerra con Irán.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro emitió la Licencia General 135, que permite determinadas transacciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de diésel ruso, incluso hacia Estados Unidos, hasta el 7 de abril de 2027. La autorización no supone el levantamiento general de todas las sanciones energéticas contra Rusia.
Un acuerdo millonario para el combustible ruso
Según anunció Trump, Rusia se comprometió a suministrar inicialmente más de 300,000 toneladas métricas de diésel al mercado estadounidense e internacional, seguidas por otras 500,000 toneladas durante noviembre y un millón adicional posteriormente.
El mandatario estadounidense defendió la decisión como una alternativa para incrementar la oferta y aliviar los costos del combustible, particularmente para transportistas, agricultores y sectores productivos que dependen del diésel.
Sin embargo, especialistas del mercado energético han advertido que las cantidades comprometidas podrían resultar insuficientes para producir una reducción significativa en los precios internacionales.
Un alivio económico para Putin
La decisión estadounidense llega en un momento delicado para las finanzas rusas. Según datos reseñados por la agencia EFE, los ingresos de Rusia por exportaciones de hidrocarburos han disminuido un 17 % durante este año, mientras el Kremlin enfrenta mayores gastos militares y dificultades presupuestarias.
El Gobierno ruso proyecta un gasto de aproximadamente $600,000 millones en defensa para los próximos tres años, en medio de la prolongada guerra contra Ucrania.
Aunque el alcance económico real de las nuevas exportaciones dependerá de los volúmenes vendidos y sus condiciones comerciales, la decisión de Washington representa una oportunidad para Rusia de ampliar sus operaciones energéticas internacionales.
Ucrania denuncia un regalo para Putin
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó el acuerdo y lo describió como un regalo para Putin, al considerar que los ingresos adicionales podrían contribuir al financiamiento de la ofensiva militar rusa.
La controversia también llegó al Congreso estadounidense, donde legisladores republicanos y demócratas cuestionaron la legalidad y conveniencia de flexibilizar las restricciones comerciales impuestas por la invasión de Ucrania.
Un grupo bipartidista de senadores solicitó a la administración Trump reconsiderar la medida, argumentando que podría debilitar la presión económica ejercida contra Moscú.
Negociaciones de paz continúan estancadas
Mientras tanto, las negociaciones para poner fin al conflicto entre Rusia y Ucrania permanecen sin avances concretos.
Trump anunció una supuesta tregua energética entre ambos países, pero hasta este domingo no existía confirmación de un acuerdo bilateral que garantizara la suspensión de ataques contra instalaciones energéticas.
Ucrania ha continuado atacando refinerías y otras instalaciones petroleras rusas, mientras exige que Moscú detenga sus bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana.
La decisión de Trump plantea así un nuevo escenario diplomático: Washington busca reducir los precios del combustible mediante acuerdos comerciales con Rusia, mientras Ucrania y varios aliados europeos insisten en mantener las sanciones económicas como instrumento de presión para alcanzar el fin de la guerra.




