Puerto Rico lleva 20 años en contracción estructural y fondos federales no bastan
Economista advierte que periodos de recuperación coinciden con grandes inyecciones federales y que sin inversión y productividad local la economía vuelve a caer
Por Rafelli Gonzalez|Negocios|
El economista Gabriel Capella, asociado de investigación del Centro CRECE y autor del estudio sobre los fondos ARRA, sostuvo que la economía de Puerto Rico atraviesa una contracción estructural de casi dos décadas y que los estímulos federales, aunque han servido de amortiguador, no han resuelto el problema de fondo.
“Puerto Rico ha estado en proceso de contracción severa ya muy largo”, afirmó Capella al presentar en conferencia de prensa los hallazgos de su análisis para el Centro CRECE.
El investigador, quien cuenta con un bachillerato en Economía de Providence College y es estudiante de Maestría en Economía Aplicada en la Universidad de North Dakota, explicó con cifras que tras el 2005 la tendencia de crecimiento colapsó de un promedio cercano al 4% anual a un -1% anual y sostuvo que el estancamiento no es coyuntural, sino estructural.
“El primer hecho estilizado es que Puerto Rico está en contracción hace 20 años”, señaló, al describir la ruptura en la tendencia económica que se observa desde mediados de la década del 2000.

Según Capella, los periodos de recuperación que ha experimentado la Isla desde entonces han sido resultado casi exclusivo de inyecciones significativas de fondos federales.
“Los periodos de recuperación han sido sumamente específicos y coinciden con el dinero federal, inyecciones federales significativas”, sostuvo, al mencionar tres episodios principales: los fondos ARRA, los fondos de reconstrucción tras el huracán María y los fondos vinculados a la pandemia del COVID-19.
Sobre el impacto específico de ARRA en la isla, Capella explicó que el modelo econométrico del estudio estima que, sin esos fondos, la contracción habría sido mayor. En términos agregados, señaló que mientras la contracción observada entre 2008 y 2013 fue de 3%, el escenario sin estímulo habría alcanzado cerca de 7%.
No obstante, advirtió que la estabilización fue temporal.
“La contracción se estabilizó, pero se mantuvo en contracción. No es lo que queremos en una economía a largo plazo”, enfatizó Capella, al tiempo que subrayó que la economía no ha retomado una senda de crecimiento sostenido.
“El costo real del estancamiento económico incrementa en tiempo real”, explicó al mostrar la brecha acumulada entre el nivel actual de producción y la tendencia previa al 2005. Incluso con la reciente recuperación, dijo que la economía todavía se encuentra aproximadamente 15% por debajo del nivel que tenía hace dos décadas.
El economista también abordó el argumento de que la caída económica se debe únicamente a la reducción poblacional. Aunque reconoció que Puerto Rico ha perdido cerca de 12% de su población en los últimos años, indicó que el producto real per cápita tardó más de 15 años en regresar a niveles similares a los de 2004, lo que demuestra que la contracción fue más profunda que el mero ajuste demográfico.
En su conclusión central, Capella fue categórico.
“Los fondos federales no son un mecanismo de crecimiento sostenido”, puntualizó y añadió que la experiencia de ARRA demuestra que, tras terminar los periodos de estímulo, la economía vuelve a caer si no hay lugar a una competitividad local robusta.
El investigador insistió en que el desarrollo económico de largo plazo requiere fortalecer factores estructurales como la inversión, el mercado laboral y la productividad.
“¿Qué factores estructurales son los que limitan el crecimiento económico? Esa es la pregunta central que surge de este estudio”, planteó.
Capella explicó que el objetivo del estudio no fue simplemente resumir datos históricos, sino extraer lecciones para el presente. En ese contexto, advirtió que, ante una posible desaceleración en el ritmo de crecimiento actual, la Isla no puede depender indefinidamente de transferencias externas.
“La experiencia de la ARRA nos demuestra que luego de esos periodos de estímulo federal, la economía vuelve a caer si no hay competitividad local”, reiteró.
El estudio plantea que, para lograr una economía más dinámica y autosustentable, Puerto Rico debe fomentar la producción local, la inversión de capital y un entorno más favorable a la actividad productiva, en lugar de depender exclusivamente de inyecciones federales temporeras.
