Sanciones de EE.UU. dejan a Cuba sin tarjetas de crédito y menos hoteles

Visa, Mastercard y grandes hoteleras se retiran por presión de Washington

Por Redacción InDiarioNegocios|

Principales tarjetas de crédito y lineas hoteleras abandonan Cuba ante presiónes para limitar acceso financiero para GAESA
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Las sanciones impuestas por Estados Unidos contra sectores estratégicos del Gobierno cubano comenzaron a provocar un nuevo efecto económico sobre la isla, luego de que el Banco Central de Cuba informara que las tarjetas internacionales Visa y Mastercard dejarán de operar en el país, mientras varias de las principales cadenas hoteleras extranjeras reducen o abandonan sus operaciones.

El impacto ocurre en medio de la aplicación de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 1 de mayo, que contempla sanciones contra personas y empresas que mantengan vínculos económicos, comerciales o financieros con el Estado cubano, particularmente en sectores como energía, finanzas y defensa.

Según el Banco Central de Cuba, los servicios de Visa y Mastercard dejarán de funcionar en la isla a partir del 6 de junio, luego de que un banco privado extranjero que procesaba operaciones con el exterior notificara la interrupción de su relación con Fincimex, entidad financiera vinculada al conglomerado empresarial militar Gaesa.

La autoridad monetaria cubana atribuyó la decisión directamente a las sanciones estadounidenses y sostuvo que la medida impedirá al país recibir ingresos por la venta de bienes y servicios mediante tarjetas internacionales de amplio uso.

La salida de esos servicios financieros representa otro golpe para una economía ya afectada por una profunda crisis energética, escasez de divisas, baja producción interna y deterioro en la actividad turística.

El efecto también se está sintiendo en el sector hotelero. En apenas una semana, cuatro de las mayores operadoras extranjeras en Cuba anunciaron salidas totales o parciales de la isla: la española Meliá, la también española Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago International.

Meliá, considerada la mayor operadora extranjera del sector hotelero cubano, anunció que dejará de operar y comercializar de forma inmediata 15 de los 35 hoteles que manejaba en Cuba. La empresa atribuyó la decisión a circunstancias externas relacionadas con el nuevo contexto geopolítico, legal y económico.

Iberostar, por su parte, decidió permanecer en Cuba con solo seis de los 18 establecimientos que operaba hasta ahora. La cadena dejó de gestionar varios hoteles vinculados a Gaviota, empresa turística perteneciente a Gaesa, aunque continuará en propiedades relacionadas con otras entidades del Ministerio de Turismo cubano.

Archipelago International, que administraba seis hoteles en la isla, decidió abandonar completamente sus operaciones. Blue Diamond también optó por salir del país, tras haber manejado alrededor de una quincena de instalaciones, principalmente en La Habana y Cayo Largo del Sur.

La presión sobre Gaesa es clave en este escenario. El conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas tiene presencia en áreas estratégicas de la economía, incluyendo turismo, comercio, finanzas y servicios. La sanción estadounidense contra esa estructura corporativa ha llevado a empresas extranjeras a revisar sus relaciones comerciales para evitar exponerse a penalidades.

La salida de las hoteleras abre un periodo de incertidumbre sobre el futuro de cerca de medio centenar de instalaciones turísticas que hasta ahora eran gestionadas por operadores internacionales. Una posibilidad es que entidades estatales cubanas asuman directamente la administración de esos hoteles, aunque ello podría afectar la comercialización internacional y la operación con mercados emisores.

El golpe ocurre en un momento delicado para el turismo cubano, una de las principales fuentes de divisas del país. La isla ha tenido dificultades para recuperar los niveles de visitantes previos a la pandemia, mientras enfrenta apagones, escasez de combustible, deterioro de infraestructura y menor capacidad de inversión.

La pérdida de mecanismos de pago internacionales añade otro obstáculo para turistas y operadores. Sin la posibilidad de utilizar Visa y Mastercard, visitantes extranjeros podrían enfrentar mayores dificultades para realizar pagos, reservar servicios o consumir dentro del país, en una economía donde el acceso a efectivo y divisas ya representa un problema recurrente.

Para el Gobierno cubano, las medidas forman parte de una estrategia de Washington dirigida a asfixiar económicamente a la isla. Para la administración estadounidense, en cambio, las sanciones buscan presionar al régimen cubano y limitar el flujo de recursos hacia estructuras estatales y militares.

El resultado inmediato es un mayor aislamiento financiero y turístico para Cuba. En una misma semana, la isla recibió el doble impacto de perder el acceso a redes internacionales de tarjetas y ver cómo varias cadenas hoteleras extranjeras toman distancia de sus operaciones.

La combinación de ambos factores amenaza con reducir ingresos, complicar la actividad comercial y profundizar la crisis de un país que depende cada vez más de la entrada de divisas para sostener servicios básicos, importaciones y sectores productivos golpeados por años de deterioro económico.