Ausente nuevo líder supremo en funeral del ayatolá Khamenei

Mojtaba Khamenei no apareció en Teherán durante el velorio de su padre, mientras el régimen intentó proyectar unidad tras la guerra

Por Servicios CombinadosNoticias|

Imágenes del velatorio del ayatolá Alí Khamenei en Teherán, Irán. (Getty Images)
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Irán convirtió el funeral del fallecido ayatolá Alí Khamenei en una demostración de fuerza política, duelo nacional y desafío abierto contra Estados Unidos e Israel. Pero el acto también dejó una imagen difícil de ocultar: la ausencia de Mojtaba Khamenei, hijo del líder fallecido y nuevo líder supremo de la República Islámica, quien no ha aparecido públicamente durante las ceremonias fúnebres. 

Según Reuters, tres hijos de Khamenei —Mostafa, Meysam y Masoud— rezaron junto al féretro de su padre en el complejo religioso Imam Khomeini Grand Mosalla, en Teherán. También estuvieron presentes figuras de alto rango del régimen, entre ellas el presidente Masoud Pezeshkian, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, y altos mandos de la Guardia Revolucionaria. 

La ceremonia formó parte de una semana de procesiones masivas organizadas por la República Islámica para despedir a Khamenei, quien murió junto a varios miembros de su familia en un ataque aéreo atribuido a Estados Unidos e Israel al inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero. Las exequias habían sido aplazadas por el conflicto y ahora son utilizadas por el régimen como un mensaje interno y externo de resistencia. 

El problema para Teherán es que el centro simbólico del poder no estuvo allí. Mojtaba Khamenei, designado como sucesor de su padre, permanece fuera de la vista pública. Reuters reportó que personas cercanas a su círculo indicaron que habría resultado herido en el ataque que mató a su padre, mientras AP señaló que se cree que está oculto por razones de seguridad, luego de amenazas contra su vida. 

La ausencia alimenta especulaciones sobre su condición física, su control real del aparato de poder y el rol que pueda estar jugando la Guardia Revolucionaria en esta transición. Al Jazeera reseñó que un representante de Mojtaba Khamenei había anticipado que no asistiría al funeral por razones de seguridad, tras nuevas amenazas de Israel. 

Mientras tanto, la multitud reunida en Teherán mezcló el luto con consignas de venganza. AP reportó cánticos contra Estados Unidos e Israel, mientras The Guardian describió llamados contra el presidente Donald Trump durante las ceremonias. Esa retórica confirma que el funeral no fue solo un acto religioso, sino una plataforma política en plena negociación regional. 

La muerte de Khamenei y la desaparición pública de su sucesor colocan a Irán en una coyuntura delicada: necesita mostrar continuidad, pero su nuevo líder no se muestra; necesita proyectar fortaleza, pero llega golpeado por la guerra; y necesita negociar con Washington, pero su base más radical exige revancha. La imagen del funeral fue, por tanto, doble: masas en la calle para demostrar poder, y un líder ausente que expone la fragilidad del momento.