Caos en la AAA: contradicciones sobre posible racionamiento

Alcaldesas recibieron versiones distintas sobre un supuesto racionamiento que luego fue descartado por el presidente de Acueductos

Por Redacción InDiarioNoticias|

La alcaldesa de Loiza, Julia Nazario Fuentes, acompañada del presidente de la AAA, Ing. Luis González (Suministrada)
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En medio de la crisis de agua que afecta a municipios de la zona metropolitana, un nuevo episodio de descoordinación interna en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados levantó interrogantes sobre la cadena de mando y el manejo administrativo de la emergencia.

La controversia surgió luego de que el ingeniero Luis Ortiz Salgado, vicepresidente ejecutivo de Operación de la AAA, convocara a las alcaldesas de Loíza y Canóvanas a una reunión relacionada con un posible plan de racionamiento para ambos municipios.

Sin embargo, la información que recibieron las ejecutivas municipales no fue uniforme.

Versiones distintas para dos municipios afectados

Las alcaldesas Julia Nazario Fuentes, de Loíza, y Lornna Soto, de Canóvanas, confirmaron en entrevistas en el programa Pega’os en la Mañana, de Radio Isla y Telemundo, que recibieron mensajes sobre la reunión, aunque con versiones distintas sobre el alcance del supuesto plan.

Nazario indicó que fue convocada ante la posibilidad de un racionamiento para Loíza y Canóvanas. Soto, por su parte, señaló que la información que recibió no apuntaba al mismo impacto para su municipio, lo que generó dudas adicionales sobre la comunicación interna de la AAA y la información transmitida a los gobiernos municipales.

Lo que debió ser una coordinación técnica entre la corporación pública y los municipios terminó revelando un problema mayor: la falta de una versión clara, uniforme y oficial sobre un asunto tan sensible como la limitación del servicio de agua potable.

Presidente de la AAA descarta el racionamiento

El asunto tomó mayor relevancia cuando el presidente ejecutivo de la AAA, Luis R. González Delgado, se reunió posteriormente con ambas alcaldesas y descartó que existiera un plan de racionamiento para esos municipios.

Según lo expresado por Nazario, González Delgado indicó que la reunión convocada por Ortiz no había sido autorizada por él y que, al momento, no era necesario establecer un racionamiento para Loíza ni Canóvanas.

La aclaración del presidente ejecutivo dejó al descubierto una aparente desconexión entre la alta gerencia de la corporación pública y su área operacional, precisamente en medio de una emergencia que requiere coordinación, información precisa y decisiones alineadas.

Preguntas sobre la cadena de mando

El episodio abre nuevas preguntas sobre el manejo de la crisis dentro de Acueductos.

Si no existía un plan autorizado de racionamiento, ¿por qué se convocó a las alcaldesas a discutirlo? ¿Quién preparó o transmitió la información? ¿Por qué las alcaldesas recibieron versiones distintas? ¿Qué nivel de coordinación existe entre la presidencia de la AAA y el área de Operaciones?

Las preguntas son relevantes porque no se trata de un asunto administrativo menor. Un anuncio o una reunión sobre racionamiento puede alterar la planificación de municipios completos, activar recursos de emergencia, generar preocupación pública y afectar directamente a miles de abonados.

Loíza ya venía reclamando explicaciones

La situación ocurre mientras Loíza ha enfrentado interrupciones prolongadas en el servicio de agua, atribuidas a baja producción y a trabajos operacionales relacionados con limpieza o remoción de sedimentos.

La alcaldesa Nazario ha sostenido públicamente que su municipio ha recibido explicaciones cambiantes sobre la causa de las interrupciones y ha reclamado mayor transparencia de la corporación pública.

En los pasados días, comunidades de Loíza han enfrentado periodos prolongados sin servicio o con baja presión, lo que ha obligado a los residentes a depender de camiones cisterna, oasis y medidas alternas para cubrir necesidades básicas.

Trabajos operacionales bajo cuestionamiento

La propia AAA ha reconocido que trabajos de remoción de sedimentación se realizaron en un momento inadecuado, en medio de condiciones de sequía y baja producción. La decisión operacional, según se ha reportado, salió del área de Operaciones, bajo la dirección de Ortiz.

Ese dato añade peso a los cuestionamientos, pues no se trata de un incidente aislado de comunicación. En los últimos días, las explicaciones sobre la falta de agua han incluido roturas, problemas de producción, mantenimiento acumulado, trabajos en tanques, sedimentación y ahora una convocatoria no autorizada sobre un posible racionamiento.

Para los municipios afectados, la falta de información precisa complica la respuesta de emergencia. Las alcaldías necesitan saber con anticipación si habrá interrupciones programadas, cuánto tiempo durarán, qué comunidades se verán afectadas y si la AAA coordinará camiones cisterna, oasis o medidas alternas para la población.

Canóvanas también exige coordinación

Canóvanas también quedó involucrado en la controversia luego de que su alcaldesa confirmara que recibió comunicación sobre el asunto, aunque no en los mismos términos planteados a Loíza.

Soto ha planteado que cualquier medida que afecte el servicio debe venir acompañada de coordinación previa con los municipios. Esto incluye identificar comunidades impactadas, establecer rutas de distribución de agua y garantizar que las alcaldías tengan información confiable antes de responder a sus ciudadanos.

La diferencia entre ambas versiones es precisamente lo que provocó mayor preocupación sobre la consistencia de la información que salía de la corporación pública.

Una agencia bajo escrutinio

La crisis de agua ya había colocado a la AAA bajo intenso escrutinio público. Durante vistas legislativas recientes y expresiones de alcaldes de la zona metropolitana, la corporación pública ha enfrentado señalamientos por falta de mantenimiento, lentitud en la respuesta, problemas de planificación y deficiencias en la comunicación con los municipios.

Ahora, la controversia sobre el supuesto racionamiento añade otro ángulo: la aparente falta de alineación entre la dirección ejecutiva de la agencia y su componente operacional.

En una emergencia de servicio esencial, esa brecha puede tener consecuencias directas para los ciudadanos. Una comunicación incorrecta o no autorizada puede alterar planes municipales, generar alarma pública y afectar la confianza en la información oficial.

Falta una explicación oficial completa

Hasta el momento, la AAA no ha explicado públicamente con precisión por qué se convocó la reunión, qué instrucciones recibió Ortiz, si existía algún borrador de plan operacional o si habrá consecuencias administrativas por la confusión.

Tampoco ha detallado qué medidas internas se tomarán para garantizar que las comunicaciones sobre racionamiento, interrupciones o trabajos operacionales salgan de una sola fuente oficial y con información validada por la alta gerencia.

La controversia deja al descubierto un problema mayor dentro de Acueductos: en plena crisis, la corporación pública no solo enfrenta presión por la condición de su infraestructura, sino también por la forma en que comunica, coordina y toma decisiones.

La crisis administrativa se suma a la crisis de agua

Para los abonados, la discusión administrativa tiene una consecuencia concreta. Mientras la agencia intenta aclarar quién autorizó qué, miles de ciudadanos continúan enfrentando la incertidumbre de no saber cuándo tendrán agua, por cuánto tiempo y bajo qué condiciones.

La AAA enfrenta ahora una responsabilidad doble: resolver la crisis operacional y explicar el aparente desorden interno que quedó expuesto con la convocatoria sobre un racionamiento que, según su propio presidente ejecutivo, no estaba autorizado.

En momentos en que la ciudadanía exige respuestas, la corporación pública no solo tiene que restablecer el servicio. También tiene que demostrar que existe una cadena de mando clara, una estrategia definida y una comunicación confiable con los municipios afectados.