La falta de agua pone en jaque al turismo en San Juan
Hoteles, restaurantes y zonas turísticas operan entre cisternas, cierres y reservas de riesgo por la crisis de agua
Por Redacción InDiario|Negocios|
La crisis de agua que golpea a San Juan y a la zona metropolitana dejó de ser únicamente un problema doméstico. En los últimos días se convirtió también en una amenaza directa para el principal escaparate turístico del país: el Viejo San Juan, Condado, Isla Verde y los hoteles que sostienen buena parte de la economía de visitantes.
La emergencia comenzó mucho antes del 10 de junio, cuando la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) detectó una avería en una línea de 72 pulgadas del Superacueducto. Durante los trabajos se identificaron dos roturas adicionales, lo que provocó interrupciones en San Juan, Bayamón, Guaynabo, Loíza, Caguas, Gurabo, Juncos y Aguas Buenas. En el punto más crítico, más de 100,000 abonados quedaron afectados por la falta de agua potable.
El golpe al turismo fue inmediato. En el Viejo San Juan, una de las zonas de mayor concentración de visitantes, EFE reseñó negocios cerrados y letreros que advertían: “Cerrado por falta de agua. Disculpen los inconvenientes”. La misma crónica describió camiones cisterna, residentes cargando recipientes y restaurantes sin poder operar con normalidad en plena zona turística.
La Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico alertó que la falta de acceso a agua potable “pone en peligro la viabilidad de las operaciones turísticas y comerciales”. La advertencia no fue retórica: algunos establecimientos comenzaron a considerar cancelaciones de reservas, mientras la Compañía de Turismo tuvo que suplir más de 550,000 galones de agua a hospederías en la capital desde el inicio de la emergencia.
El Nuevo Día reportó que múltiples propiedades hoteleras de la zona metropolitana operaban con más de 90% de ocupación en medio de la interrupción del servicio. La PRHTA también había recibido comunicación de al menos 15 hospederías buscando agua potable para llenar sus cisternas. El cuadro que describieron líderes del sector fue uno de desesperación, con hoteles evaluando cancelaciones y cierres temporeros.
La presión económica se agravó por el costo de mantener operaciones con agua comprada y transportada. Según reportes del sector, hospederías en la zona metropolitana han incurrido en costos de hasta $200,000 en pocos días para manejar distribución de agua y sostener servicios básicos. Otros informes reseñaron que algunas propiedades han requerido hasta 40 camiones cisterna diarios para poder seguir operando.
La crisis ocurre, además, en un momento particularmente delicado para la industria. Puerto Rico venía de un 2025 de crecimiento turístico: el aeropuerto Luis Muñoz Marín recibió más de 6.8 millones de llegadas de pasajeros, los puertos recibieron más de 1.6 millones de cruceristas y la isla registró cerca de 7.9 millones de noches de alojamiento reservadas, según datos atribuidos a Discover Puerto Rico, STR y AirDNA.
Ese crecimiento continuaba al inicio de 2026. Discover Puerto Rico informó que, en enero, la isla registró 11% más noches de hotel vendidas y que desde agosto venía promediando un crecimiento mensual de 10% en demanda hotelera. En otras palabras, la falta de agua no llega a un sector deprimido, sino a una industria con alta demanda, altos niveles de ocupación y expectativas de continuidad.
El impacto no se limita a los hoteles. Museos, centros culturales y comercios también se vieron forzados a modificar operaciones. La falta de agua provocó cierres como el del Museo de Arte Contemporáneo y la suspensión del campamento de verano de la Liga de Arte de San Juan para unos 115 niños.
La recuperación tampoco ha sido lineal. Aunque la AAA anunció reparaciones en la línea de 72 pulgadas, luego surgió una nueva avería en una línea de 48 pulgadas en Bayamón, lo que atrasó el restablecimiento del servicio para miles de abonados en Guaynabo, Caguas, Gurabo, San Lorenzo, Aguas Buenas y Juncos. NotiCel reseñó que esa avería más reciente fue detectada tras notar que no había presiones suficientes hacia la estación de bombeo Finca Rosso 2.
Para la industria turística, el problema central no es solamente la interrupción de agua, sino la incertidumbre. Un hotel puede comprar agua, coordinar cisternas y ajustar operaciones por uno o dos días. Lo que no puede sostener indefinidamente es una operación turística en la que el huésped no sabe si podrá bañarse, el restaurante no sabe si podrá abrir y el operador no sabe si debe aceptar o cancelar reservaciones.
La crisis también expone una contradicción de fondo: Puerto Rico promociona a San Juan como destino de clase mundial, mientras su zona turística principal depende de camiones cisterna para poder funcionar. En una industria donde la experiencia del visitante es el producto, la falta de agua no es un inconveniente menor. Es un golpe reputacional, operacional y económico.




