Muere Ramón Luis Rivera, el alcalde que transformó Bayamón

El veterano líder novoprogresista falleció a los 97 años tras una vida dedicada al servicio público y 24 años al frente de Bayamón

Por Redacción InDiarioNoticias|

Ramon Luis Rivera Rivera, ex alcalde de Bayamón (Facebook)
Comparte el artículo:

Ramón Luis Rivera Rivera, el hombre que durante casi un cuarto de siglo dirigió los destinos de Bayamón y encabezó una transformación urbana que dejó algunas de las estructuras más reconocibles de la ciudad, falleció este miércoles a los 97 años.

Su muerte fue confirmada por su hijo, el actual alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz. El exalcalde se encontraba en su residencia, acompañado por sus hijos, nietos y otros familiares. Había enfrentado problemas de salud asociados con su avanzada edad.

“Hoy nos toca comunicar una noticia que nos llena de profunda tristeza, el patriarca de nuestra familia ha ido a morar con el Señor y a reencontrarse con nuestra madre. Se fue tranquilo y con la satisfacción del deber cumplido”, expresó Rivera Cruz al anunciar el fallecimiento.

Con su partida desaparece uno de los alcaldes de mayor duración y trascendencia en la historia política moderna de Puerto Rico y una figura que durante décadas tuvo influencia dentro del Partido Nuevo Progresista (PNP).

De Aguas Buenas a Bayamón

Rivera Rivera nació el 21 de junio de 1929 en Aguas Buenas, hijo de Jesús Rivera Hernández y Herminia Rivera Fernández. Creció junto a nueve hermanos en una familia de recursos limitados antes de que sus padres se trasladaran a Bayamón, municipio que terminaría convirtiéndose en el centro de su vida personal y política.

Completó estudios en Administración Comercial y sirvió en el Ejército de Estados Unidos durante la época de la Guerra de Corea. Antes de dedicarse por completo a la política trabajó durante unos 15 años para la firma financiera Merrill Lynch, Pierce, Fenner & Smith.

Estuvo casado durante 67 años con Angélica “Helen” Cruz Báez, con quien procreó cinco hijos: Ramón Luis, Irma, Awilda, Virginia y Eduardo.

El comienzo de una carrera política

Su trayectoria electoral comenzó en 1968, cuando fue electo miembro de la Asamblea Municipal de Bayamón. Cuatro años después llegó a la Cámara de Representantes, electo en 1972 por el distrito representativo que comprendía sectores de Bayamón y Guaynabo.

Pero sería en las elecciones de 1976 cuando comenzaría a escribirse la parte más importante de su historia política.

Rivera aspiró a la alcaldía de Bayamón por el PNP, ganó la elección y asumió el cargo en enero de 1977. Permanecería allí durante seis términos consecutivos y 24 años, hasta retirarse al finalizar el 2000. Su hijo, Ramón Luis Rivera Cruz, ganó entonces la alcaldía y asumió el gobierno municipal en 2001.

La transformación de Bayamón

Los 24 años de Ramón Luis Rivera en la alcaldía coincidieron con una etapa de profunda transformación de Bayamón, que pasó de ser un municipio en acelerado crecimiento suburbano a consolidarse como uno de los principales centros urbanos, comerciales y deportivos del área metropolitana.

Una de sus primeras apuestas fue precisamente por el casco urbano.

En 1977 comenzó la construcción del Paseo Barbosa como parte de un proyecto dirigido a revitalizar el centro tradicional y fomentar allí la actividad económica. Ese mismo año comenzó la construcción de la nueva Casa Alcaldía, una estructura que se convertiría en uno de los símbolos arquitectónicos de Bayamón por su particular diseño sobre una vía pública.

Su administración desarrolló además infraestructura vial y proyectos como el Paseo sobre el Río Hondo, la Avenida Periferal de Rexville, la Avenida Pablo J. Salas y conexiones hacia Las Cumbres y Aguas Buenas. También impulsó el terminal de transportación pública Tomás Kuilan Pérez.

Pero posiblemente una de las huellas más visibles de aquella administración quedó en los deportes y la recreación.

Durante su incumbencia se desarrollaron instalaciones que hoy forman parte de la identidad de Bayamón, entre ellas el complejo deportivo Onofre Carballeira, el Parque Central, el Coliseo Rubén Rodríguez y el Estadio Juan Ramón Loubriel. También se desarrollaron el Parque de las Ciencias y otras instalaciones recreativas municipales.

Bayamón se convirtió así en sede de importantes actividades deportivas y culturales, incluyendo eventos vinculados a los Juegos Panamericanos de 1979.

Su administración también puso énfasis en servicios para comunidades rurales. Documentos legislativos que posteriormente reconocieron su trayectoria destacan la construcción de caminos, proyectos para llevar agua potable a comunidades y el establecimiento de servicios de salud en sectores que entonces tenían acceso limitado a ellos.

Más que cemento

Sin embargo, quienes durante décadas estuvieron cerca del exalcalde insistieron en que su legado no debía medirse únicamente por edificios, carreteras, parques o instalaciones deportivas.

Rivera cultivó una política marcadamente personal.

Incluso después de abandonar la alcaldía continuó visitando enfermos, asistiendo a funerales y recibiendo ciudadanos que acudían a él en busca de orientación o ayuda. Esa cercanía sobrevivió mucho después de que dejara de ocupar un cargo público.

Ese estilo también le permitió conservar relaciones con dirigentes de otras colectividades.

Cuando el Senado lo reconoció recientemente como “Patriota, Hijo Predilecto de Puerto Rico”, legisladores de distintas afiliaciones destacaron precisamente esa característica. El senador independentista Adrián González Costas resaltó la legitimidad electoral que mantuvo durante tantos años, mientras el senador independiente Eliezer Molina destacó su manera de trabajar y tratar a las personas independientemente de sus partidos políticos.

Una figura del movimiento estadista

Rivera Rivera fue también una figura histórica dentro del PNP y un defensor de la estadidad para Puerto Rico.

Fue uno de los dirigentes de la colectividad durante sus primeras décadas y llegó a ocupar la presidencia del PNP entre 1988 y 1989.

Su influencia, sin embargo, se extendió mucho más allá de los cargos formales.

Tras retirarse de la alcaldía se convirtió en una figura de consulta para generaciones posteriores de dirigentes políticos. Gobernadores, legisladores, alcaldes y aspirantes a puestos electivos acudieron durante años a él buscando consejo.

La gobernadora Jenniffer González Colón lo describió este miércoles como amigo y mentor y destacó los consejos que recibió del exalcalde a través de los años.

El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, también lo identificó como uno de los pilares históricos del PNP y del movimiento estadista.

Una dinastía política en Bayamón

Pocas historias políticas municipales en Puerto Rico pueden separarse tanto de un apellido como la de Bayamón de los Rivera.

Cuando Ramón Luis padre decidió retirarse, su hijo Ramón Luis Rivera Cruz aspiró a sucederlo y ganó las elecciones de 2000. Desde entonces, Rivera Cruz ha permanecido al frente de la administración municipal.

La transición permitió que muchos de los proyectos y conceptos administrativos iniciados durante la gestión del padre continuaran desarrollándose bajo la administración del hijo.

Pero el propio Ramón Luis Rivera Rivera evitó apropiarse de los logros de su sucesor. En entrevistas posteriores llegó a reconocer públicamente las capacidades administrativas de su hijo y siguió desempeñando principalmente un papel de consejero.

“Satisfacción del deber cumplido”

En 2025, el Senado de Puerto Rico volvió a reconocer su trayectoria mediante la Resolución del Senado 329, que lo distinguió como “Patriota, Hijo Predilecto de Puerto Rico”. El reconocimiento destacó sus aportaciones al desarrollo de la infraestructura, la cultura, el deporte, la educación y la economía de Bayamón.

Para entonces, Rivera llevaba cerca de un cuarto de siglo fuera de la alcaldía.

Pero su nombre seguía inevitablemente asociado con la ciudad.

La Casa Alcaldía, el Coliseo Rubén Rodríguez, el Estadio Juan Ramón Loubriel, el Parque de las Ciencias, las carreteras y los proyectos que modificaron el paisaje urbano permanecieron como evidencia física de aquella administración.

Su otro legado fue menos tangible: una manera de ejercer la política municipal basada en el contacto directo con los ciudadanos y una influencia política que sobrevivió ampliamente a su último día en un cargo electivo.

Ramón Luis Rivera Rivera llegó a Bayamón siendo todavía joven. Allí formó su familia, construyó su carrera política, gobernó durante 24 años y permaneció después de retirarse.

Allí también murió.

Tenía 97 años.

Y, como resumió su hijo al anunciar su partida, se marchó con “la satisfacción del deber cumplido”.