"Ganaron los zurdos", ¿y quién sale a defender el ELA?

Las derrotas republicanas exigen reflexión, pero las celebraciones demócratas en Puerto Rico también ponen a prueba las convicciones políticas.

Por Juan Luis Camacho SemideiOpinión|

La llamada “ola azul” demócrata avanza hacia el Capitolio federal, mientras arrastra al Partido Republicano tras su derrota en las elecciones de medio término de Estados Unidos. (INDIARIO)
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Celebrar una victoria siempre es válido. Reconocer la derrota, enrollarse las mangas y corregir el rumbo es una obligación. Lo digo como popular, republicano y puertorriqueño, defensor de la unión permanente bajo el ELA, sin jamas ponerme una gorra MAGA. Nunca.

El Partido Republicano perdió. Y perdió de verdad. Muchos estadounidenses están cansados del costo de vida, de una guerra que no entienden, y de que se confunda gobernar con protagonizar una función diaria de lucha libre.

¿Ola azul o marullo?

Los demócratas anuncian una «ola azul». Felicitaciones. Pero pongámosle un mareógrafo al entusiasmo.

Al 7 de noviembre, los demócratas habían arrebatado 43 distritos congresionales a los republicanos, que recuperaron dos: un saldo neto de 41 escaños, todavía provisional.

Bill Clinton perdió 54 representantes en 1994; George W. Bush retuvo el Congreso en 2002,y luego perdió 30 escaños en 2006; Barack Obama, 63 en 2010 y otros 13 en 2014; Joe Biden, nueve en 2022. Trump había perdido 41 en 2018.

Comparada con algunos tsunamis históricos, esta ola en la Cámara tiene proporciones de marullo. Pero cuidado: perder también el Senado, por siete escaños, es cualquier cosa menos una llovizna.

El problema republicano sería negar lo evidente. Una cosa es defender el conservadurismo; otra, convertir la lealtad a Donald Trump en camisa de fuerza.

Ahora, a quienes celebran, les pregunto: ¿ganaron para derrotar a Trump o para mejorar la vida de la gente?

Tras el terremoto republicano de 1994 hubo negociaciones con Clinton y una reforma de asistencia social; también confrontaciones y cierres gubernamentales. Luego del triunfo demócrata de 2006 aumentó el salario mínimo federal, pero la guerra de Irak continuó. Después de 2010 llegaron los enfrentamientos presupuestarios con Obama y el cierre federal de 2013.

Una mayoría congresional puede supervisar, negociar o bloquear. El triunfo no trae prosperidad incluida en la caja.

Los zurdos también tienen memoria selectiva

Y aterricemos en Puerto Rico, donde la alegría se distribuyó como si Washington acabara de aprobar un cheque de estímulo económico.

El ex gobernador Alejandro García Padilla, en Primera Pregunta de Telemundo, soltó: «Ganamos los zurdos». Añadió que habían ganado Brasil y que ganarían España.

Brasil, ciertamente: Lula ganó su reelección en octubre. España todavía tiene elecciones el 29 de noviembre.

Lo curioso es que en Colombia ganó Abelardo de la Espriella; en Perú, Keiko Fujimori; en Chile, José Antonio Kast; en Ecuador fue reelegido Daniel Noboa; en Bolivia llegó Rodrigo Paz; y en Argentina, Milei reforzó su bancada en 2025. Todos de derecha.

¿Dónde estaban los zurdos del patio celebrando aquellas urnas? ¿O las victorias democráticas solo cuentan cuando nos gustan los ganadores?

Pero hubo algo todavía más pintoresco.

No sé qué resultó peor: escuchar a García Padilla proclamando la victoria de los zurdos, verlo chocar las manos con Marilú Guzmán, como diciendo «¡nos la comimos!», o escuchar a Luis Dávila Pernas, presidente del Partido Demócrata en Puerto Rico y reconocido estadista, decirle: «Ya eres casi estadista». ¡Vaya defensa!

Un exgobernador popular celebrando su izquierdismo, chocando manos con una independentista y recibiendo, casi como diploma de graduación, el certificado estadista del presidente demócrata en la Isla.

¡En ese panel no hay centro político, ni derecha representado. Ahora hay tres zurdos!

El IVA como certificado de izquierdismo

La entrevista ofreció otra joya.

Al preguntarle Rafael Lenin López si era de izquierda, García Padilla invocó su propuesta del IVA como evidencia ideológica.

¡Caramba! Ahora resulta que la izquierda se mide en el recibo de la compra.

Quizás Alejandro olvidó un par de páginas de historia. El IVA moderno se estableció en Francia en 1954, bajo el gobierno de centro-derecha de Joseph Laniel. En el Reino Unido entró en vigor en 1973, implantado por el gobierno conservador de Edward Heath.

¿Dos gobiernos zurdos disfrazados de derecha? No. El IVA es una herramienta contributiva, no un certificado ideológio. Las diferencias están en cómo se diseña y sobre quién recae la carga.

Pero en 2015 votaron contra su propuesta seis representantes populares: Manuel Natal, Luis Vega Ramos, Luis Raúl Torres, Carlos Vargas Ferrer, Luisa «Piti» Gándara y Ángel Matos García.

Había entre ellos voces progresistas y soberanistas. ¿Eran de derecha cuando desafiaban al gobernador y de izquierda cuando convenía al relato?

La memoria no puede ser un impuesto opcional.

García Padilla había despachado al ala soberanista con aquello de que no eran alas, sino «plumitas». Y como buen popular de centro, siempre utilizo una frase del amigo Charlie Hernández que decía "una pava sin plumas, solo sirve para Acción de Gracias". De eso se trata el centro, de que todos caben.

Y, para ser justos, también firmó en 2013 la ley que permitió licencias provisionales a inmigrantes sin estatus migratorio regular, mientras Obama acumulaba críticas por las deportaciones, asi como la detención y separación de familias. Obama es el presidente que más personas ha deportado hasta el día de hoy. 

¿Y dónde queda el ELA?

Ahora viene la pregunta incómoda para mis amigos populares que aplauden el triunfo demócrata.

¿Qué harán si el sector tradicional demócrata impulsa la estadidad para Puerto Rico y Washington D.C.? ¿Y si los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, que expresamente apoyan la independencia puertorriqueña, piden romper la unión?

¿Abandonarán el ELA por un abrazo de Washington D.C.? ¿Defenderán la república asociada? ¿O aceptarán la estadidad para no desentonar la unión permanente?

Porque si García Padilla ya es «casi estadista», según Dávila Pernas, y celebra como zurdo junto a Guzmán, uno se pregunta si todavía queda espacio para defender el ELA entre tanto entusiasmo.

Yo sé dónde estoy: republicano, conservador, capaz de reconocer una derrota. Y popular, defensor de la unión permanente bajo el ELA, sin pedir permiso a la izquierda ni a la derecha criolla.

Celebrar es fácil. Gobernar es difícil. Y defender principios cuando incomodan a los tuyos... eso requiere algo más que tener los «bodrogos» bien puestos en la entrepierna.

Entre tanto zurdo celebrando, a los que vamos a la derecha nos pueden acusar de conducir contra el tránsito.