Acusan CPA de desviar millones para gastos personales
Autoridades federales alegan que el acusado utilizó el dinero para comprar un Porsche, adquirir opciones sobre propiedades y pagar tarjetas de crédito
Por Francisco Rodríguez-Burns|Policía y Tribunales|
Un contador público autorizado (CPA) enfrenta cargos federales tras ser acusado de apropiarse ilegalmente de más de $11.2 millones de un fondo de inversión privada bajo su administración y utilizar parte del dinero para adquirir bienes de lujo, pagar deudas personales y beneficiar a empresas vinculadas a su familia.
Un gran jurado federal presentó una acusación contra Gian C. Piovanetti, quien enfrenta un cargo por malversación de fondos bancarios, uno por conspiración para cometer lavado de dinero y cinco cargos de lavado de dinero.
De acuerdo con la acusación del Departamento de Justicia federal, Piovanetti administraba un fondo de capital privado como parte de sus funciones en una institución financiera de Puerto Rico. Entre el 6 de mayo y el 1 de julio de 2024, presuntamente realizó transferencias no autorizadas por un total de $11,266,493 desde la cuenta del fondo.
Las autoridades alegan que las transacciones no estaban relacionadas con las inversiones permitidas por el fondo, nunca fueron aprobadas por su comité de inversiones y carecían de un propósito legítimo dentro de la operación del fondo de capital privado.
La acusación sostiene que el dinero fue utilizado para beneficio personal del acusado y de miembros de su familia. Entre las compras identificadas figura un Porsche Cayenne Coupé 2024 registrado a nombre de su esposa, además de opciones para adquirir apartamentos fuera de Puerto Rico, el pago de balances de tarjetas de crédito y transferencias a empresas bajo el control del propio Piovanetti y sus familiares.
Según los fiscales, algunas de las transferencias ascendieron a cientos de miles de dólares y, en ocasiones, superaron el millón de dólares en una sola transacción.
El fiscal federal interino para el Distrito de Puerto Rico, Héctor Ramírez-Carbó, afirmó que el acusado "se enriqueció a sí mismo y a miembros de su familia utilizando millones de dólares que no le pertenecían", al tiempo que sostuvo que incumplió con las responsabilidades fiduciarias inherentes a su cargo y traicionó la confianza de su patrono y de los clientes.
Por su parte, el jefe de la oficina del FBI en San Juan, Carlos R. Goris, señaló que el caso demuestra el compromiso de la agencia con la investigación de delitos financieros complejos y advirtió que la malversación y el lavado de dinero "socavan la confianza pública y perjudican la economía".
Piovanetti comparecería este jueves ante el magistrado federal Héctor Ramos-Vega para la lectura inicial de cargos.
De ser encontrado culpable, podría enfrentar una pena máxima de 30 años de prisión, aunque la sentencia final será determinada por un juez federal conforme a las Guías Federales de Sentencia y otros factores establecidos por ley.


