«Go Woke, Go Broke»: el restaurante anti-ICE cerrará

El negocio eliminó sus precios para protestar contra las redadas migratorias, recibió $500,000 en donaciones y ahora anuncia su cierre definitivo.

Por Redacción InDiarioPolítica|

Modern Times Café, en Minneapolis, anunció su cierre definitivo tras una polémica iniciativa de ofrecer comida gratuita como protesta contra ICE. El caso reaviva el debate sobre la frase conservadora «Go Woke, Go Broke».
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En los Estados Unidos continentales existe una expresión popular entre los sectores conservadores que resume las consecuencias económicas que, según sus críticos, pueden enfrentar las empresas cuando anteponen el activismo político a sus operaciones comerciales: «Go Woke, Go Broke», algo así como «hazte progresista y termina en la quiebra».

Ahora, esa frase vuelve al debate público tras conocerse que Modern Times Café, un restaurante de Minneapolis que decidió regalar comida como protesta contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cerrará definitivamente sus puertas antes de finalizar 2026.

El establecimiento, que llevaba casi 16 años operando, había alcanzado notoriedad nacional cuando su propietario, Dylan Alverson, anunció en enero que eliminaría los precios del menú para ofrecer alimentos gratuitos a cualquier persona, excepto a los agentes federales de inmigración.

La iniciativa, presentada como un acto de resistencia contra las políticas migratorias de la administración del presidente Donald Trump, recibió inicialmente una avalancha de apoyo económico. Sin embargo, apenas nueve meses después, el propietario reconoció que había agotado las alternativas para mantener abierto el negocio.

De combatir a Trump a eliminar los precios

La controversia comenzó durante las operaciones federales de inmigración conocidas como Operation Metro Surge, desarrolladas en Minnesota.

En respuesta a las intervenciones de ICE y a las muertes de Renee Good y Alex Pretti durante incidentes con agentes federales, Alverson decidió transformar su restaurante en un establecimiento financiado mediante donaciones.

El negocio cambió temporalmente su nombre a Post Modern Times y permitió que los clientes ordenaran alimentos sin obligación de pagar.

El propietario justificó la decisión como una protesta contra el Gobierno federal, al sostener que no quería continuar generando ingresos sujetos a impuestos mientras se desarrollaban las operaciones migratorias en su comunidad.

La iniciativa obtuvo amplia cobertura mediática y recibió más de $500,000 en donaciones, dinero que permitió mantener el ofrecimiento gratuito durante aproximadamente seis meses.

Según cifras divulgadas por el propio establecimiento, se sirvieron más de 30,000 comidas gracias al respaldo de unos 2,000 donantes.

Pero el entusiasmo inicial comenzó a enfrentarse a una realidad económica: los alimentos, los salarios, la electricidad y los demás gastos operacionales seguían costando dinero, aunque los clientes no pagaran por consumirlos.

Cientos de personas, hacían fila para aprovechar la comida gratis en medio de protestas anti-ICE. Modern Times anunció su cierre por problemas económicos. (Post Modern Times Cafe)

Comida gratis, largas filas y vecinos molestos

Con el paso de los meses, el restaurante comenzó a enfrentar problemas que trascendían sus finanzas.

El ofrecimiento gratuito atrajo a una cantidad considerable de personas, incluyendo residentes sin hogar y ciudadanos que atravesaban dificultades económicas.

La demanda provocó esperas de hasta dos horas, mientras algunos clientes habituales dejaron de frecuentar el establecimiento debido a la congestión.

La situación también generó tensiones con residentes del vecindario.

De acuerdo con investigaciones de The Minnesota Star Tribune, vecinos denunciaron incidentes de consumo de drogas en espacios públicos, jeringuillas abandonadas, robos y otras situaciones que afectaban la tranquilidad de la comunidad.

Aunque estas circunstancias no pueden atribuirse automáticamente a todas las personas que acudían por alimentos, las quejas llevaron a reuniones comunitarias y aumentaron la presión sobre el negocio.

Para julio, las donaciones comenzaron a disminuir y el establecimiento anunció una suspensión temporal de operaciones.

Regresaron los precios, pero no las ganancias

En agosto, Modern Times Café reabrió sus puertas con un cambio significativo: los precios regresaron al menú.

El restaurante abandonó el sistema de comida gratuita ilimitada y estableció un nuevo modelo que contemplaba ofrecer 25 comidas sin costo diariamente.

También eliminó las propinas obligatorias y buscó reorganizar sus operaciones para equilibrar su misión social con la necesidad de generar ingresos.

Sin embargo, los ajustes no fueron suficientes para garantizar su continuidad.

En declaraciones recogidas por The New York Times, Alverson reconoció que operaba prácticamente sin margen de ganancias y que la iniciativa había representado una carga considerable para sus trabajadores.

Finalmente, el sábado 17 de octubre anunció que el establecimiento cerrará definitivamente a finales de diciembre.

El empresario explicó que durante los últimos seis años había buscado alternativas para mantener funcionando el restaurante y que ya no encontraba una solución compatible con los principios que deseaba preservar.

¿Un ejemplo de «Go Woke, Go Broke»?

Para los críticos de las iniciativas empresariales vinculadas al activismo político progresista, el caso de Modern Times Café ofrece un nuevo argumento en favor de la expresión «Go Woke, Go Broke».

El restaurante convirtió una posición ideológica en parte central de su modelo comercial, eliminó temporalmente sus precios y terminó anunciando su cierre, incluso después de recibir cientos de miles de dólares en aportaciones.

No obstante, existe una distinción importante: el propio Alverson reconoció que el negocio enfrentaba dificultades económicas desde años antes de su protesta contra ICE.

Quedó documentado que el modelo dependiente de donaciones agotó sus recursos, generó dificultades operacionales y tuvo que abandonarse apenas seis meses después de comenzar.

La experiencia también pone sobre la mesa una pregunta sobre la sostenibilidad de los negocios que pretenden financiar actividades sociales sin contar con ingresos permanentes suficientes.

La solidaridad puede movilizar donantes y generar publicidad nacional, pero administrar un restaurante requiere mantener un flujo de efectivo capaz de cubrir sus obligaciones.

La última cuenta llegó para el restaurante

Mientras sus propietarios se preparan para cerrar, Modern Times Café continúa defendiendo su filosofía de priorizar la solidaridad y el bienestar comunitario sobre las ganancias.

Sus simpatizantes destacan que el establecimiento consiguió alimentar a miles de personas necesitadas durante una etapa de tensión social y política.

Sus críticos señalan que la experiencia ilustra los riesgos de convertir un negocio comercial en un proyecto de activismo sin garantizar su sostenibilidad financiera.

El desenlace no demuestra que toda iniciativa empresarial progresista esté destinada al fracaso, pero sí ofrece un caso concreto para examinar los límites económicos de un modelo basado en donaciones.

Modern Times quitó los precios del menú para protestar contra el Gobierno. Meses después, tuvo que volver a cobrarlos y, finalmente, anunció su cierre.

Y así, una controversia que comenzó con consignas políticas termina reavivando aquella expresión que los conservadores llevan años repitiendo:

«Go Woke, Go Broke». Porque las convicciones pueden alimentar un discurso, pero no necesariamente pagan las facturas.