Nuevo intento en reconocer la Lengua de Señas Puertorriqueña

El senador Ángel Toledo López vuelve a presentar la medida luego de que dos versiones anteriores recibieran vetos de bolsillo

Por Francisco Rodríguez-BurnsPolítica|

Ángel Toledo, senador por acumulación, presenta la medida acompañado de la interprete Yarett Piñeiro Rodriguez, autora del libro "Boriseñas" (Francisco Rodríguez-Burns)
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El senador Ángel Toledo López presentó por tercera ocasión un proyecto para reconocer oficialmente la Lengua de Señas Puertorriqueña (LSP), luego de que dos medidas anteriores con propósitos similares no lograran convertirse en ley tras recibir vetos de bolsillo.

“No me tiembla el pulso al presentar este proyecto por tercera ocasión”, sostuvo Toledo López durante una actividad celebrada en el Edificio de Medicina Tropical, en el Distrito del Capitolio, donde también se presentó una publicación dedicada a documentar la lengua utilizada por la comunidad sorda en Puerto Rico.

El Proyecto del Senado 1463 busca reconocer oficialmente la LSP como la lengua natural de la comunidad sorda puertorriqueña y establecer como política pública la protección de sus derechos lingüísticos. La medida también propone recopilar información estadística sobre esta población mediante un censo y estudiar y preservar las distintas variantes regionales de la lengua.

 La nueva radicación ocurre después de dos intentos legislativos que llegaron hasta La Fortaleza, pero no se convirtieron en ley. La primera propuesta recibió un veto de bolsillo en 2025. Posteriormente, Toledo López presentó una segunda versión que incorporó disposiciones adicionales, entre ellas la realización de un censo de la comunidad sorda. Sin embargo, esta también recibió un veto de bolsillo en agosto pasado, sin que La Fortaleza ofreciera públicamente una explicación sobre las razones para no convertirla en ley.  

El nuevo intento legislativo coincide con esfuerzos para documentar las particularidades de la Lengua de Señas Puertorriqueña y las diferencias que se han desarrollado en distintas zonas de la isla.

Durante la actividad se destacó que la lengua utilizada por la comunidad sorda en Puerto Rico incorpora elementos de la cultura e idiosincrasia puertorriqueña y que incluso existen comunidades aisladas donde se han desarrollado variaciones adicionales en determinadas señas.

Durante la conferencia de prensa, la educadora, intérprete y autora Yarett E. Piñeiro Rodríguez presentó el libro Boriseñas, una publicación que recopila vocabulario, elementos culturales y variaciones de la lengua de señas utilizadas en Puerto Rico. La presentación coincidió con el anuncio del senador Ángel A. Toledo López sobre la radicación, por tercera ocasión, de un proyecto dirigido a reconocer oficialmente la Lengua de Señas Puertorriqueña.

“Nosotros tenemos que perder el miedo a comunicarnos con la gente sorda”, expresó Piñeiro Rodríguez durante la presentación.

La discusión también abordó las barreras que continúan enfrentando las personas sordas para integrarse plenamente en distintos espacios de la sociedad, particularmente en el mercado laboral y en el acceso a servicios e información.

El lenguaje de señas constituye una herramienta esencial para garantizar la comunicación, inclusión y acceso a servicios de la comunidad sorda en Puerto Rico. (Francisco Rodríguez-Burns)

Uno de los asuntos planteados fue precisamente la necesidad de conocer mejor la composición y las necesidades de esta población. El P. del S. 1463 propone que la Defensoría de las Personas con Impedimentos y el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico realicen conjuntamente un censo que permita recopilar datos sobre el uso de la LSP, sus variantes y las necesidades de acceso a servicios públicos, educativos y de salud.

En la actividad también participó el defensor de las Personas con Impedimentos, Fernando L. Díaz Rivera.

La discusión sobre las variantes regionales cobra particular importancia debido a que no todas las personas sordas en Puerto Rico utilizan exactamente las mismas señas. Comunidades geográficamente aisladas han desarrollado expresiones propias, una realidad que plantea retos adicionales al momento de ofrecer servicios públicos, educación e información de emergencia.