Supremo podría usar derogación Roe v. Wade para validar órdenes de Trump
A juicio del profesor Jorge Schmidt, aunque el Alto Foro no ha atendido validez de sus decretos, hay tendencia para devolver poderes a los estados

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A la luz de recientes órdenes ejecutivas firmadas por el expresidente y actual candidato republicano Donald Trump, incluyendo una para desmantelar el Departamento de Educación federal, resurgen interrogantes sobre el rol del Tribunal Supremo de Estados Unidos y su posible disposición a validar medidas que devuelvan poderes al ámbito estatal.
El profesor Jorge Schmidt, catedrático de la Universidad de Puerto Rico, comentó en el programa Primera Pregunta que existe un patrón en la actual mayoría conservadora del Supremo que podría servir de base para sostener futuras órdenes presidenciales de Trump, incluso aquellas polémicas.
“Ese tribunal ha favorecido en prácticamente todo a las decisiones de Donald Trump y se inventan una teoría jurídica para hacerlo”, expresó Schmidt.
Uno de los precedentes más relevantes es la revocación del caso Roe v. Wade, en la que el Supremo devolvió a los estados la facultad de legislar sobre el aborto, eliminando así el derecho federal garantizado desde 1973. Según Schmidt, ese mismo razonamiento –el de que ciertas competencias deben residir en los estados y no en el gobierno federal– podría extenderse a áreas como la educación, las artes, e incluso la ciudadanía por nacimiento, si así lo planteara una orden ejecutiva presidencial.
“La lógica que usaron para Roe v. Wade ya les da un formato. Si quieren justificarlo jurídicamente, ya lo tienen escrito”, indicó el académico, refiriéndose a cómo el tribunal podría moldear una doctrina legal a la medida del Ejecutivo.
Schmidt también alertó sobre los posibles efectos de esa tendencia en áreas sensibles como la ciudadanía de los nacidos en territorios no incorporados como Puerto Rico, la educación pública y la libertad religiosa. Mencionó, por ejemplo, que ya se vislumbran posibles avances hacia la legalización de escuelas públicas religiosas en estados conservadores como Texas, algo que hasta ahora ha sido considerado inconstitucional.
“La visión detrás de estas decisiones no es solo política o económica, sino un intento de transformar la cultura política de Estados Unidos. Quieren meterse en todos los aspectos: educación, artes, religión”, advirtió.
El profesor anticipó que un eventual gobierno demócrata tendría dificultades para revertir algunos de estos cambios, al igual que ocurrió con la derogación parcial del Affordable Care Act (Obamacare), señalando que una reestructuración profunda del aparato federal podría tener efectos duraderos más allá de un cuatrienio presidencial.
En síntesis, si el Tribunal Supremo continúa favoreciendo la descentralización de funciones federales —como lo hizo en el caso del aborto—, podría estar sentado el precedente para validar nuevas órdenes ejecutivas de Trump, fortaleciendo un modelo de gobernanza más cercano a los estados, pero también más afín a una agenda conservadora de transformación institucional y cultural.