Cómo almacenar agua de forma segura durante el racionamiento

Recipientes adecuados, limpieza, rotación y manejo correcto son claves para evitar que una reserva doméstica se convierta en un foco de contaminación.

Por Redacción InDiarioSalud y Bienestar|

Al momento de almacenar y utilizar agua envasada es importante velar por el manejo correcto del preciado liquido. (Indiario)
Comparte el artículo:

Ante el inicio de las interrupciones programadas del servicio de agua, numerosas familias comenzarán a llenar cisternas, galones, botellas y otros recipientes para cubrir sus necesidades durante los periodos de racionamiento. Sin embargo, almacenar una gran cantidad de agua no garantiza que esta permanezca apta para el consumo.

Una reserva mal tapada, expuesta al sol o manipulada con utensilios sucios puede contaminarse y convertirse en una fuente de bacterias, insectos y enfermedades gastrointestinales. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan tratar el almacenamiento de agua potable con el mismo cuidado que se presta a la conservación de los alimentos.

¿Cuánta agua debe guardar una familia?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan almacenar, como mínimo, un galón de agua por persona por día para tres días. Siempre que el espacio y los recursos lo permitan, la reserva podría ampliarse hasta cubrir dos semanas.

En Puerto Rico, por su clima cálido, puede ser necesario guardar una cantidad mayor. También deben considerarse las necesidades de niños, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas enfermas y mascotas. El agua reservada no será únicamente para beber: también se utilizará para cocinar, cepillarse los dientes y otras necesidades básicas de higiene. 

Una familia de cuatro integrantes necesitaría, por lo tanto, al menos 12 galones para tres días. Esa cantidad no incluye el agua destinada a descargar inodoros, lavar pisos o realizar otras tareas que pueden hacerse con agua no potable.

No todos los envases son seguros

La alternativa más segura durante una emergencia es conservar agua embotellada comercialmente en su envase original y sin abrir. Cuando se llenen recipientes en el hogar, deben escogerse envases diseñados para almacenar alimentos o agua potable, preferiblemente de material resistente, con tapa hermética y una abertura estrecha que permita servir el agua sin introducir las manos. 

No deben utilizarse envases que hayan contenido cloro, pesticidas, gasolina, detergentes, solventes, aceites u otras sustancias químicas. Aunque se laven repetidamente, pueden conservar residuos tóxicos que pasen al agua. El Departamento de Salud también recomienda descartar cualquier recipiente que presente olores fuertes, suciedad persistente o residuos visibles. 

Los recipientes deben mantenerse tapados en todo momento. Además de proteger el agua del polvo y los animales, una cubierta hermética evita que el envase se transforme en un criadero de mosquitos, una preocupación particularmente importante ante la presencia del dengue en Puerto Rico. 

Limpiar no es lo mismo que desinfectar

Antes de llenar un recipiente, debe lavarse con agua y jabón y enjuagarse completamente. Posteriormente, los CDC recomiendan desinfectarlo con una solución preparada con una cucharadita de cloro doméstico sin fragancia, que contenga entre 5 % y 9 % de hipoclorito de sodio, por cada cuatro tazas de agua.

El recipiente debe taparse y agitarse para que la solución toque toda su superficie interior. Después de esperar al menos 30 segundos, la mezcla debe desecharse y el envase debe dejarse secar al aire antes de llenarlo con agua potable. Esa solución concentrada es exclusivamente para desinfectar el recipiente; no debe conservarse dentro del agua destinada al consumo. 

Una vez lleno, el recipiente debe identificarse con una etiqueta que indique “agua para beber” y la fecha en que fue almacenada. Esto evita que se confunda con agua destinada a limpieza, descarga de inodoros u otros usos no potables.

El sol y el calor reducen la seguridad

El agua debe guardarse en el lugar más fresco disponible, fuera de la luz solar directa y lejos de gasolina, pesticidas, pinturas o productos de limpieza. Los CDC señalan como ideal una temperatura de entre 50 y 70 grados Fahrenheit, aunque en Puerto Rico lo esencial será evitar balcones soleados, marquesinas calientes, baúles de vehículos y áreas expuestas continuamente al calor. 

El Departamento de Salud advierte que la exposición al sol puede favorecer el crecimiento de algas y acelerar la pérdida del cloro residual que ayuda a proteger el agua. Los recipientes también deben colocarse en una superficie limpia, estable y protegida de animales. 

Cuando el agua haya sido llenada en el hogar, debe reemplazarse cada seis meses, aunque el recipiente no se haya abierto. En el caso del agua embotellada comercialmente, debe respetarse la fecha indicada por el fabricante. 

Cuidado al servirla

Una reserva puede contaminarse al momento de usarla. Lo recomendable es servir el agua directamente desde una llave o una abertura estrecha. Si fuera necesario utilizar un cucharón, vaso o utensilio, este debe estar limpio y seco cada vez que se introduzca.

Las manos nunca deben tocar el agua ni la superficie interior del envase. Tampoco debe beberse directamente del recipiente principal, pues el contacto con la boca puede introducir microorganismos que se multiplicarán durante el almacenamiento. 

También es conveniente separar la reserva de consumo humano del agua destinada a lavar, limpiar o descargar inodoros. De esa manera se evita agotar innecesariamente el agua potable y se reduce el riesgo de confundir los recipientes.

Cuando regrese el servicio

Tras una interrupción prolongada, el agua puede llegar inicialmente con sedimentos o turbidez debido a los cambios de presión en las tuberías. El Departamento de Salud ha recomendado, en episodios recientes, hervir durante al menos tres minutos el agua que será utilizada para beber, preparar alimentos, lavar utensilios o cepillarse los dientes.

Como alternativa, la agencia ha indicado el uso de cloro doméstico sin fragancia, aunque la cantidad correcta depende de la concentración de hipoclorito de sodio indicada en la etiqueta. La Agencia de Protección Ambiental recomienda seguir las instrucciones del producto y esperar al menos 30 minutos antes de consumir el agua tratada. 

Hervir o añadir cloro puede eliminar la mayoría de los microorganismos, pero no remueve combustibles, metales pesados ni sustancias químicas tóxicas. Si el agua tiene olor a gasolina, solventes, químicos o presenta una apariencia inusual, no debe consumirse ni tratarse en el hogar: debe utilizarse otra fuente y notificarse a las autoridades. 

La preparación ante el racionamiento no termina con llenar varios galones. El verdadero objetivo es garantizar que, cuando llegue el momento de abrirlos, el agua continúe siendo tan segura como cuando fue almacenada.