Jovenes beben menos, pero Puerto Rico muestra repunte
Datos de España y EE.UU. apuntan a bajas; en la Isla sube el consumo escolar
Por Redacción InDiario|Salud y Bienestar|
El consumo de alcohol entre los jóvenes parece estar cambiando de forma notable en varios países, con una reducción marcada en los patrones habituales de consumo, aunque los datos de Puerto Rico apuntan a una realidad más compleja: menos consumo que en décadas pasadas, pero con un repunte reciente entre estudiantes de escuela intermedia y superior.
Según un reporte de EFE, basado en un informe del Ministerio de Sanidad de España, el consumo habitual de alcohol entre jóvenes españoles de 15 a 24 años cayó cerca de un 60% en dos décadas, al pasar de 43.8% en 2006 a 17.9% en la medición más reciente. El informe ubica esa reducción como la más pronunciada entre todos los grupos de edad analizados.
La baja, sin embargo, no significa que el problema haya desaparecido. El mismo informe advierte que España mantiene una paradoja: una proporción alta de personas que no consumieron alcohol durante el último año, pero al mismo tiempo uno de los niveles más altos de consumo diario en la Unión Europea. Además, la ingesta se concentra cada vez más durante los fines de semana y los episodios de consumo intensivo han aumentado durante la última década.
Estados Unidos también registra una baja entre adolescentes
En Estados Unidos, los datos oficiales reflejan una tendencia similar entre estudiantes de escuela superior. El Youth Risk Behavior Survey de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportó que el porcentaje de estudiantes que bebieron alcohol durante los 30 días previos a la encuesta bajó de 35% en 2013 a 22% en 2023. La baja forma parte de una reducción más amplia en varios indicadores de uso de sustancias entre adolescentes.
La encuesta del CDC también encontró diferencias por sexo y grupo demográfico. En 2023, 24% de las estudiantes féminas reportaron consumo de alcohol en el último mes, comparado con 20% de los varones. Entre estudiantes hispanos, la prevalencia fue de 20%, por debajo del promedio total de 22% entre estudiantes de escuela superior en Estados Unidos.
Otra medición federal, la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud de SAMHSA, reflejó que el consumo de alcohol en el último mes entre personas de 12 a 20 años bajó de 15.6% en 2021 a 13.3% en 2024, lo que representa una reducción de 6.1 millones a 5.1 millones de jóvenes. Sin embargo, el consumo intensivo de alcohol entre menores de edad no mostró una reducción estadística similar.
Entre los jóvenes adultos de 18 a 25 años, el consumo sigue siendo considerablemente más alto. De acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo, 47.5% de ese grupo reportó haber bebido alcohol durante el mes previo en 2024, mientras 26.7% reportó consumo intensivo.
Puerto Rico: baja histórica, pero repunte reciente
En Puerto Rico, la Consulta Juvenil 2022-2024 de ASSMCA presenta un cuadro distinto. El informe encontró que 46.1% de los estudiantes de séptimo a duodécimo grado reportó haber tomado alcohol alguna vez, mientras 34.0% lo hizo durante el último año y 23.1% durante los 30 días previos a la encuesta. Eso representa aproximadamente 60,948 adolescentes que consumieron alcohol durante el último año y 41,172 que lo hicieron en el mes anterior a la encuesta.
Aunque Puerto Rico también venía de una tendencia descendente, ASSMCA advirtió que el uso de alcohol en el último año aumentó de 25.2% en la Consulta 2020-2022 a 34.0% en la Consulta 2022-2024. El informe señala que ese aumento cambió el patrón de disminución que se observaba desde la medición de 2002-2004.
El dato más preocupante no es solo cuántos jóvenes beben, sino cómo beben. Según la Consulta Juvenil, casi tres de cada cinco adolescentes que reportaron consumo en el último mes, 56.1%, dijeron haber tomado cinco o más tragos de corrido durante ese periodo. ASSMCA estimó que eso representa 22,823 estudiantes realizando consumo intensivo de alcohol.
El acceso sigue siendo parte del problema
La encuesta local también apunta a un problema de disponibilidad. Casi uno de cada tres estudiantes entre séptimo y duodécimo grado, 31.5%, dijo que tenía acceso “muy fácil” a bebidas alcohólicas. Además, 19.1% reportó haber conseguido alcohol durante los 30 días previos a la encuesta. Las fuentes más comunes fueron fiestas, festivales o fiestas patronales, con 33.6%, y los propios padres, con 29.3%.
Ese dato coloca el tema más allá del debate sobre bares, discotecas o puntos de venta. En Puerto Rico, el acceso al alcohol entre menores también ocurre en espacios familiares, sociales y comunitarios, incluyendo actividades donde la supervisión adulta debería servir de barrera. ASSMCA incluso reportó que 29.4% de los estudiantes de séptimo grado que consiguieron alcohol indicó que uno de sus padres se lo había dado.
Los datos, en conjunto, apuntan a una generación que en algunos países bebe menos que las anteriores, pero no necesariamente a una desaparición del riesgo. En Estados Unidos y España la tendencia general es de reducción entre jóvenes, mientras que en Puerto Rico el consumo escolar sigue por debajo de niveles históricos de décadas anteriores, pero volvió a subir en la medición más reciente. La fotografía, por tanto, no es una sola: hay menos normalización del consumo en algunos sectores juveniles, pero persisten patrones de consumo intensivo y acceso temprano que mantienen el alcohol como un asunto de salud pública.




