Especial 250 Años: El nacimiento de un ejército - Parte 2
En la continuación de este especial de INDIARIO, hablaremos sobre la decisión suicida de hacer un ejercito para enfrentar a los Británico
Por Redacción InDiario|Historia|
Una cosa es arrojar té al puerto de Boston en un acto de sabotaje civil al amparo de la noche, y otra muy distinta es pararse en un campo abierto, con un mosquete en las manos, para enfrentar a la maquinaria bélica más disciplinada y letal que el mundo occidental había visto.
Hoy, a 21 días de celebrar el Semiquincentenario de la nación, nuestra cobertura se centra en el 14 de junio de 1775, el día en que la rebelión dejó de ser un problema regional de Massachusetts y cruzó la peligrosa línea del no retorno. Fue el día en que el Segundo Congreso Continental autorizó formalmente la creación del Ejército Continental.
Una fuerza de granjeros y el mito hollywoodense
En Indiario rechazamos la imagen de tropas marchando en perfecta formación con uniformes impecables. El ejército que nació aquel 14 de junio no era una fuerza militar profesional; era un desastre logístico a punto de ocurrir. Estaba compuesto por granjeros con manos callosas, tenderos, carpinteros y artesanos de Nueva Inglaterra que habían abandonado sus herramientas para rodear a las fuerzas británicas en Boston. No tenían entrenamiento formal militar ni disciplina, y los oficiales a menudo eran elegidos por popularidad en lugar de por mérito.
Frente a ellos estaba el poderoso Ejército Británico. Tomar la decisión de enfrentarlos no era un acto de confianza militar, sino un salto al vacío que bordeaba el suicidio colectivo.
Los debates a puerta cerrada: La estrategia de John Adams
¿Qué se dijo realmente en el Congreso Continental para justificar esta locura? Los registros y las memorias de la época revelan que el debate estuvo marcado por el pánico y el pragmatismo frío (realpolitik). Massachusetts estaba sola y asediada.
El delegado John Adams fue el arquitecto político de esta movida. Adams se puso de pie ante un Congreso dividido (muchos aún esperaban reconciliarse con el rey) y dio un discurso argumentando que la milicia atrincherada en Boston debía ser adoptada por las 13 colonias en su conjunto. Advirtió que si Nueva Inglaterra caía, el resto de las colonias serían aplastadas una por una. La resolución del 14 de junio no solo "adoptó" a las milicias del norte, sino que autorizó el reclutamiento de 10 compañías de fusileros expertos de Pensilvania, Maryland y Virginia. Esta fue la primera inyección de tropas "nacionales".
Figuras clave a la sombra del mito
Aunque la historia recuerda casi exclusivamente a George Washington (quien sería propuesto por Adams al día siguiente para comandar esta fuerza como una jugada para unir al norte con el rico sur), el ejército recién nacido dependía de figuras mucho más complejas y menos mitificadas:
Artemas Ward: El general que ya estaba en el terreno comandando el asedio de Boston. Era un líder de milicia que sufría de mala salud y que tuvo que tragar su orgullo cuando el Congreso decidió que un virginiano (Washington) debía reemplazarlo por razones puramente políticas.
Charles Lee: Un exoficial del ejército británico, brillante pero increíblemente arrogante, que se unió a los rebeldes. Lee miraba con desprecio a los "soldados de granja" americanos y a menudo cuestionaba la capacidad de Washington, pero el Congreso lo necesitaba desesperadamente por su experiencia táctica real.
Nathanael Greene: Un joven estricto de Rhode Island que, desafiando el pacifismo radical de su religión, comenzó a comprar libros de táctica militar y a contrabandear armas, convirtiéndose eventualmente en uno de los estrategas más letales de la revolución.

De izquierda a derecha: Artemas Ward, Charles Lee y Nathanael Greene (The Liberty Trail)
El milagro de los recursos: Deudas, contrabando y saqueos
El gran secreto a voces del 14 de junio es que el Congreso Continental creó un ejército sin tener cómo pagarlo ni armarlo. ¿De dónde sacaron los recursos?
Inicialmente, de ninguna parte. Los milicianos traían sus propios mosquetes de caza y la ropa que llevaban puesta. Había una escasez tan aterradora de pólvora que, en los primeros meses, a los soldados se les ordenaba no disparar a menos que estuvieran seguros de acertar.
Para financiar a este nuevo ejército, el Congreso tomó una decisión económica desesperada: autorizaron la emisión de 2 millones de dólares en "billetes de crédito" (la moneda Continental). Al no estar respaldada por oro ni plata, esta moneda se devaluó rápidamente, acuñando la frase "no vale un Continental". Logísticamente, el ejército sobrevivió en sus primeras etapas gracias al contrabando de armas desde el Caribe (muchas veces facilitado por potencias rivales como Francia y España, que querían desestabilizar a Inglaterra) y saqueando arsenales y polvorines británicos locales en incursiones nocturnas.
"Unity is Strength": El grito de supervivencia
En este caos logístico y humano, la frase "Unity is Strength" (La unión es la fuerza) dejó de ser un cliché para convertirse en un imperativo de supervivencia. Al formalizar a estas milicias desorganizadas como un ejército nacional, el Congreso Continental estaba pasando de la protesta a la alta traición.
A 250 años de aquel 14 de junio, es vital recordar a estos hombres y a los delegados que los respaldaron. No eran estatuas de bronce, sino individuos de carne y hueso que, sin dinero, sin armas y sin entrenamiento, decidieron que el riesgo inminente de la horca era preferible a la humillación del sometimiento imperial.
(Mañana, en nuestra próxima entrega de la cuenta regresiva para el Día 20, analizaremos la figura al otro lado del océano: el Rey Jorge III. ¿Fue un tirano cruel que disfrutaba oprimiendo a sus súbditos, o simplemente un monarca desesperado que intentaba mantener unido un imperio en desintegración?)



