Mercados del petroleo abren la semana con presión a la baja

Hasta el viernes, el indice Brent rondaba los $72 y el WTI los $69 tras aumento de producción de OPEP+

Por Redacción InDiarioNegocios|

Foto de un buque petrolero (Archivo)
Comparte el artículo:

El precio del barril de petróleo comenzó la semana bajo presión, en medio de señales de mayor oferta global y una recuperación gradual de las exportaciones por el Estrecho de Ormuz. El Brent se colocaba alrededor de $71.88 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI), referencia para Estados Unidos, rondaba los $68.58 en las primeras operaciones del lunes en los mercados internacionales.

La baja ocurre luego de que la OPEP+ acordara aumentar sus metas de producción en 188,000 barriles diarios a partir de agosto, una decisión que se suma a incrementos similares aprobados para junio y julio. Aunque el aumento todavía enfrenta limitaciones operacionales por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el mensaje al mercado es claro: los grandes productores quieren colocar más crudo en circulación.

El petróleo venía de cerrar la semana prácticamente sin cambios. El viernes, el Brent terminó en $71.94 por barril, apenas cinco centavos por debajo del cierre de la semana anterior, mientras el WTI se ubicó en $68.78. La jornada estuvo marcada por bajo volumen de transacciones debido al feriado del 4 de julio en Estados Unidos.

La tensión geopolítica sigue siendo el factor que evita una caída más pronunciada. Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán han mantenido cierta expectativa sobre una reapertura más amplia del Estrecho de Ormuz, paso estratégico para el transporte de crudo. Sin embargo, el mercado todavía opera con cautela ante la posibilidad de nuevos incidentes en la región.

Aun así, los datos de oferta comienzan a pesar más que el temor. Según Reuters, la producción de la OPEP aumentó en junio en 3.3 millones de barriles diarios frente al mes anterior, mientras las exportaciones petroleras del Golfo también subieron en más de 3 millones de barriles diarios, aunque todavía permanecen por debajo de los niveles previos al conflicto.

Para Puerto Rico, la tendencia tiene una lectura directa. Una baja sostenida en el crudo puede aliviar presiones sobre combustibles, transporte, generación eléctrica y costos operacionales. Pero el beneficio no necesariamente se ve de inmediato en la bomba ni en la factura de luz, porque entran en juego inventarios, contratos de compra, márgenes de distribución, arbitrios y costos de generación.

El mercado, por ahora, parece moverse entre dos fuerzas: por un lado, más producción y señales de recuperación en el flujo petrolero del Golfo; por el otro, una región todavía inestable que puede alterar precios con cualquier escalada. Si la oferta continúa normalizándose y la demanda global se mantiene débil, el petróleo podría seguir cediendo. Pero mientras Ormuz siga siendo una pieza de riesgo, el barril difícilmente se moverá solo por fundamentos económicos.