Trump presiona a Vietnam por mercado negro de falsificados

Hanoi intensifica operativos contra imitaciónes de lujo mientras Washington exige protección a marcas y propiedad intelectual

Por Servicios CombinadosNegocios|

Los bolsos de marca de diseño francés Louis Vuitton se encuentra entre los más populares del mercado de falsificados. (Getty Images
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Vietnam vuelve a quedar bajo presión de Washington por un problema que por años se movió entre mercados turísticos, plataformas digitales y cadenas de suministro: la venta masiva de artículos falsificados. Según BBC, la administración Trump quiere que el gobierno vietnamita ponga freno a una industria ilegal que ha convertido al país en un punto global para imitaciones de marcas de lujo, aunque dentro de Vietnam el tema divide opiniones entre consumidores, comerciantes y autoridades. 

El asunto ya no se limita a carteras, relojes, gafas o ropa con logos falsos. Para Estados Unidos, el problema forma parte de una disputa comercial mayor: protección de propiedad intelectual, piratería digital, transbordo de mercancía china y competencia desleal contra empresas estadounidenses. En mayo, la administración Trump inició una investigación comercial contra Vietnam por sus prácticas de protección y cumplimiento de derechos de propiedad intelectual, una pesquisa que podría abrir la puerta a nuevas medidas tarifarias o acciones comerciales. 

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, en una notificación publicada en el Registro Federal, señaló que Vietnam fue identificado como “Priority Foreign Country” en el informe Special 301 de 2026, el nivel más alto de preocupación en materia de propiedad intelectual. Washington sostuvo que el país ha fallado persistentemente en resolver señalamientos de larga duración sobre protección y cumplimiento de esos derechos. 

Hanoi ha respondido con operativos. Reuters reportó que el gobierno vietnamita ordenó una nueva campaña contra la piratería digital y los productos falsificados, con instrucciones para aumentar en al menos 20 % la detección de infracciones durante mayo. La ofensiva incluyó vigilancia sobre envíos importados, decomisos y mayor presión sobre mercados físicos y plataformas en línea. 

Uno de los focos principales ha sido Saigon Square, en Ciudad Ho Chi Minh, señalado por Estados Unidos como un mercado notorio de falsificaciones. En un operativo previo, autoridades vietnamitas incautaron miles de productos sospechosos, incluyendo imitaciones de Rolex, Prada, Gucci, Louis Vuitton, Dior, Hermès y otras marcas de lujo. 

La raíz del problema es económica. Para muchos vendedores, las imitaciones representan sustento; para muchos compradores, son una forma barata de acceder a una estética de lujo imposible de costear en el mercado formal. Pero para Washington, el argumento es otro: cuando un país permite que florezcan falsificaciones, piratería y triangulación comercial, está debilitando las reglas del comercio justo y perjudicando a empresas que sí invierten en marca, diseño, tecnología y cumplimiento legal.

El caso también tiene una dimensión estratégica. Vietnam se ha beneficiado del reacomodo de cadenas de suministro que buscan reducir dependencia de China. Pero esa misma posición lo coloca bajo mayor escrutinio de Estados Unidos, particularmente cuando existen sospechas de que productos chinos puedan estar entrando al mercado estadounidense a través de Vietnam para evitar aranceles o restricciones comerciales.

La ofensiva de Trump, por tanto, no es solo contra carteras falsas en vitrinas turísticas. Es una advertencia a socios comerciales que quieren acceso preferente al mercado estadounidense: no basta con producir barato; también hay que cumplir reglas de origen, proteger propiedad intelectual y cerrar espacios al comercio ilegal.

Para Vietnam, el dilema es claro. Si actúa con demasiada fuerza, golpea a pequeños comerciantes y mercados que dependen de ese flujo informal. Si actúa con tibieza, arriesga sanciones, aranceles y pérdida de confianza de su principal socio exportador. En esa tensión se mueve ahora Hanoi: entre preservar una economía callejera que genera dinero rápido y demostrarle a Washington que puede ser un socio confiable en la nueva arquitectura comercial impulsada por Trump.