"Ni llueve, ni escampa" para Loíza y Canóvanas con el agua

La crisis de agua se agrava tras confirmarse aceites y grasas en la toma de aguas crudas de la planta que sirve a ambos municipios.

Por Redacción InDiarioNoticias|

Las alcaldesas de Canovanas, Lorna Soto y Loíza, Julia Nazario. (Archivo)
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Cuando no es la sequía, es la infraestructura. Cuando no es la baja producción, aparece una sustancia aceitosa. Para Loíza y Canóvanas, la crisis de agua potable no da tregua: ni llueve, ni escampa.

La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) sacó de operación la Planta de Filtros de Canóvanas luego de detectar una sustancia con apariencia de aceite en la toma de aguas crudas de la estación de bombas Loíza Valley. La paralización fue descrita por la corporación pública como una medida preventiva, mientras se realizan labores de limpieza, inspecciones y evaluaciones antes de reiniciar la producción de agua potable.

El problema afecta a abonados del pueblo de Canóvanas, San Isidro, urbanización Loíza Valley, Estancias del Río, River Plantation, Villas de Loíza, el municipio de Loíza y sectores aledaños, quienes enfrentan interrupciones o bajas presiones en el servicio.

La situación se tornó más delicada luego de que pruebas de laboratorio confirmaran la presencia de aceites y grasas en el sistema. La AAA informó que una compañía especializada en manejo y limpieza de contaminación ambiental fue movilizada para remover el material detectado en la superficie del agua. También se coordinó una inspección exploratoria con personal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales para intentar identificar la posible procedencia de la sustancia.

El presidente ejecutivo de la AAA, Luis González Delgado, ha sostenido que la prioridad es garantizar la seguridad del agua antes de reactivar la planta. La corporación pública indicó que se han tomado muestras y que nuevas pruebas son necesarias para confirmar que no quede presencia adicional de la sustancia en el sistema.

La decisión final sobre cuándo puede reiniciar operaciones la planta dependerá del Departamento de Salud, que mantiene vigilancia sobre el proceso para asegurar que el agua distribuida cumpla con los parámetros de calidad requeridos para consumo humano.

Mientras tanto, la emergencia se maneja en la calle. La alcaldesa de Loíza, Julia Nazario Fuentes, sostuvo una reunión urgente con líderes comunitarios en el Centro de Operaciones de Emergencia municipal para coordinar la distribución de recursos. Según informó, la AAA despachó catorce camiones cisterna para atender los sectores de mayor necesidad.

Nazario Fuentes también confirmó la instalación de catorce baños portátiles en parques donde se celebra la Serie Latinoamericana de Béisbol Infantil, evento que reúne a unos 250 niños de 9 a 10 años de una docena de países de América Latina y el Caribe. La crisis de agua, por tanto, no solo golpea hogares, sino también actividades comunitarias, deportivas y familiares.

El nuevo incidente ocurre en medio de semanas de tensión por la fragilidad del sistema de agua en la zona noreste. Loíza y Canóvanas ya venían enfrentando problemas asociados a baja producción, falta de presión, interrupciones prolongadas y planes de mitigación ante la posibilidad de racionamiento. Ahora, la presencia de aceites y grasas añade un componente ambiental y sanitario a una crisis que ya era operacional.

La pregunta que queda sobre la mesa es inevitable: ¿cómo una toma de aguas crudas que alimenta una planta de filtración terminó contaminada con una sustancia aceitosa? Hasta el momento, la procedencia del material no ha sido precisada públicamente.

Para los abonados, sin embargo, la explicación técnica no resuelve el problema inmediato. Familias, comercios, comunidades y eventos locales siguen dependiendo de camiones cisterna, oasis temporeros y medidas de emergencia para poder operar en lo básico.

La AAA insiste en que no reanudará la producción hasta tener certeza de que el sistema es seguro. Esa cautela es necesaria. Pero también confirma la gravedad del cuadro: una planta detenida, miles de abonados afectados, una sustancia aún sin origen claro y dos municipios que continúan atrapados entre la sequía, la contaminación y la incertidumbre.

En Loíza y Canóvanas, el agua vuelve a ser noticia no porque llega, sino porque falta.