Plan de interrupciones de la AAAConsulta tu zona

UIA aprueba voto de huelga y AAA declara oferta final

Unionados rechazaron elevar el salario base a $11.74; la AAA sostiene que su oferta es final, aunque mantendrá abierta la negociación.

Por Redacción InDiarioNoticias|

La UIA aprobó un voto de huelga, mientras Acueductos dice que la oferta económica es "final y firme". (INDIARIO)
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La tensión entre la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) y sus empleados unionados aumentó este sábado luego de que la matrícula de la Unión Independiente Auténtica (UIA) rechazara la última propuesta económica de la corporación pública y aprobara un voto de huelga, mientras la gerencia advirtió horas después que la oferta presentada es la última que contempla en términos económicos.

Sin embargo, las dos partes mantienen todavía una puerta abierta a la negociación.

La AAA confirmó que la UIA solicitó una nueva reunión después de la asamblea celebrada en Arecibo y aseguró que accederá al encuentro para escuchar los planteamientos sindicales, aun cuando considera final la propuesta económica presentada el viernes.

El conflicto ocurre en un momento particularmente delicado para Puerto Rico, cuando la corporación pública enfrenta una emergencia por sequía, interrupciones programadas del servicio y cuestionamientos sobre el estado de su infraestructura y su capacidad operacional.

Unionados dicen no a $11.74 por hora

Más de 600 trabajadores representados por la UIA participaron este sábado en una Asamblea Extraordinaria en el Coliseo Manuel “Petaca” Iguina Reyes, en Arecibo.

La matrícula rechazó a viva voz la propuesta económica presentada por la AAA relacionada con el nuevo Plan de Clasificación y Retribución (PCR) y posteriormente aprobó, también a viva voz, una moción para autorizar un voto de huelga.

La propuesta de la AAA establece un salario mínimo de $11.74 por hora para la primera escala, frente a los $10.50 que actualmente devengan algunos trabajadores que comienzan en la corporación.

La UIA había reclamado que la primera escala comenzara en $12.50 por hora, además de modificaciones adicionales en otras escalas salariales.

El presidente de la UIA, José Cajigas Romero, sostuvo que la decisión refleja la insatisfacción acumulada entre los empleados.

“Hoy nuestros unionados rechazaron la oferta económica y aprobaron un voto de huelga”, indicó Cajigas, quien aclaró que la determinación no significa que comenzará inmediatamente una paralización.

Para activar una huelga, el sindicato tendría que convocar otra Asamblea Extraordinaria en la que los trabajadores determinen los términos, la fecha y la manera en que se realizaría cualquier acción.

El vicepresidente de la UIA, Xavier Rodríguez González, explicó que el voto funciona esencialmente como una autorización para recurrir a una huelga si las negociaciones llegan a un tranque.

El reclamo por los contratistas vuelve a la mesa

La inconformidad sindical no se limita al salario mínimo.

Durante la asamblea, empleados cuestionaron el dinero que la AAA destina a compañías y trabajadores contratados para realizar labores que, según la UIA, también desempeña personal regular de la corporación.

Cajigas argumentó que, si existen recursos para pagar contratación privada, también debería existir capacidad financiera para mejorar la compensación de los empleados de carrera.

“Nuestros trabajadores ven diariamente los recursos que se destinan a contratación externa”, sostuvo el dirigente sindical.

El planteamiento ocurre después de que una auditoría de la Oficina del Contralor señalara casos de personal contratado que realizaba funciones similares a puestos regulares de la AAA y cuestionara la ausencia de análisis económicos para justificar algunas contrataciones externas.

AAA: esta es la oferta final

Horas después de aprobarse el voto de huelga, la vicepresidenta de la AAA, Karim del Valle Gregory, respondió que la propuesta presentada el 21 de agosto constituye la última oferta económica de la corporación.

Eso no significa, aseguró, que la mesa de conversaciones esté cerrada.

La UIA solicitó un nuevo encuentro y la administración de la AAA indicó que aceptará reunirse nuevamente para conocer los próximos pasos que propone el sindicato.

La oferta de la corporación contempla comenzar la implantación del Plan de Clasificación y Retribución en septiembre de 2026, con efecto retroactivo al 23 de octubre de 2025.

Según la AAA, alrededor del 72% de los empleados representados por la UIA recibirían algún aumento salarial bajo la propuesta, además del pago correspondiente al retroactivo.

La primera escala aumentaría de $10.92 a $11.74 por hora, mientras la segunda pasaría de $11.74 a $12.25.

Además, los incentivos fijos que actualmente reciben los trabajadores serían incorporados a la base salarial utilizada para calcular los ajustes del nuevo plan.

AAA acogió 14 de 16 cambios solicitados

La corporación también aseguró que aceptó modificaciones para 14 de los 16 puestos para los cuales el sindicato solicitó cambios de escala.

Esas modificaciones tendrían que ser sometidas posteriormente a la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) acompañadas de las correspondientes justificaciones fiscales y técnicas.

La AAA sostiene que pretende hacerlo sin poner en peligro el pago del retroactivo acumulado desde octubre de 2025.

El problema central continúa siendo cuánto más puede aumentar la corporación el componente económico del plan.

La propuesta final de la AAA tendría un costo recurrente estimado de aproximadamente $11.5 millones anuales, cifra superior a los $9.5 millones que originalmente había contemplado la Junta Fiscal para los empleados representados por la UIA.

Durante las conversaciones, según la AAA, también se evaluaron propuestas sindicales cuyo costo hubiera alcanzado aproximadamente $36 millones, $15.5 millones y $14.2 millones anuales.

Del Valle Gregory sostuvo que la corporación agotó los análisis financieros disponibles para identificar fondos adicionales.

“La AAA ha realizado todos los ejercicios técnicos, económicos y financieros posibles para identificar los fondos necesarios y presentar una propuesta que haga justicia salarial a nuestros empleados”, expresó.

La Junta Fiscal tendrá la última palabra

Incluso si la UIA aceptara la propuesta, los aumentos no entrarían automáticamente en vigor.

El Plan de Clasificación y Retribución tendría que recibir primero el aval de la Junta de Gobierno de la AAA y posteriormente pasar por el escrutinio de la Junta de Supervisión Fiscal.

La administración de la AAA argumenta que elevar el salario mínimo hasta los $12.50 reclamados por la UIA, junto con otros cambios a las escalas 2, 3 y 4, podría requerir rehacer componentes importantes del PCR y efectuar nuevamente análisis de comparabilidad antes de someterlos a la Junta Fiscal.

Según la corporación, ese proceso podría retrasar tanto la implementación de los nuevos salarios como el pago retroactivo.

“Nuestra responsabilidad es presentar una alternativa fiscalmente sostenible y con una ruta real para convertirse en dinero en el bolsillo de nuestros empleados”, planteó Del Valle Gregory.

La funcionaria advirtió que extender el proceso podría terminar retrasando precisamente los aumentos salariales que reclaman los empleados.

Unión rechaza haber recibido un trato justo

La UIA, por su parte, ha planteado que la propuesta continúa siendo insuficiente y algunos de sus miembros describieron como “humillante” el resultado de las negociaciones.

La AAA rechazó ese señalamiento.

Del Valle Gregory aseguró que las conversaciones se realizaron “de buena fe, con respeto y apertura al diálogo” y sostuvo que una diferencia entre las partes sobre las cantidades económicas no puede interpretarse como una falta de respeto hacia los trabajadores.

La funcionaria indicó que las solicitudes sindicales relacionadas con reclasificaciones también variaron durante los últimos meses, pero que la AAA continuó evaluándolas.

No hay huelga todavía

Por el momento, la operación de la Autoridad continúa sin cambios.

La aprobación del voto de huelga no constituye una convocatoria inmediata a abandonar los puestos de trabajo, una distinción importante ante el escenario de emergencia que enfrenta el sistema de agua potable.

La AAA aseguró que continuará tomando las medidas necesarias para garantizar la continuidad de sus servicios esenciales.

La UIA también ha insistido en que su intención no es provocar una interrupción innecesaria del servicio.

Cajigas sostuvo que, si las conversaciones producen un acuerdo que los trabajadores consideren justo, no habría necesidad de llegar a una paralización.

No sería, sin embargo, el primer choque laboral reciente.

El pasado 11 de agosto, la UIA convocó un paro de 24 horas que terminó luego de unas 14 horas después de conversaciones con representantes de La Fortaleza y compromisos para continuar negociando el Plan de Clasificación y Retribución.

Un conflicto en el peor momento para la AAA

La nueva confrontación laboral llega mientras la AAA intenta atender simultáneamente la sequía, las averías, las pérdidas de agua, reparaciones de infraestructura y la necesidad de aumentar las brigadas disponibles para responder a salideros.

En ese contexto, un eventual conflicto huelgario tendría implicaciones que van más allá de una negociación convencional entre un patrono y sus empleados.

La UIA sostiene que mejorar los salarios es precisamente parte de la solución operacional, al facilitar el reclutamiento y retención de trabajadores experimentados.

La AAA responde que cualquier aumento tiene que contar con una fuente de financiamiento permanente y superar el filtro fiscal de la Junta de Supervisión.

Así, las posiciones quedaron más definidas este sábado: la unión ya tiene autorización de su matrícula para avanzar hacia una huelga si las negociaciones fracasan, mientras la AAA asegura haber llegado al límite económico de su propuesta.

Pero ninguna de las dos partes ha abandonado todavía la mesa.

La próxima reunión podría determinar si el voto de huelga queda como una herramienta de presión sindical o si Puerto Rico se encamina hacia una nueva confrontación laboral dentro de una corporación pública que, en plena emergencia por el agua, difícilmente puede darse el lujo de perder más capacidad operacional.