La Galería de los Egos
¿De verdad necesitamos 35 fotos para saber quién dirigió la agencia? Cuestiona la columna de opinión.
Por Lic. Quiñones|Opinión|
En Puerto Rico no hace falta ley para que algo se vuelva obligatorio. Basta con que lo haya hecho el primero y que a nadie le de vergüenza repetirlo. Me refiero a la tradición silenciosa de las agencias de gobierno: la pared de los ex-secretarios.
Entra usted a cualquier departamento. Salud, Educación, Hacienda, Puertos, DRNA o hasta Secretaría de la Gobernación. Camine por el pasillo principal y ahí están. Fila india, enmarcados, serios, con corbata o traje sastre, y esa sonrisa contenida de quien sabe que esa foto va a sobrevivirle al cargo.
No hay reglamento. No hay memorando. No hay partida en el presupuesto que diga "fondos para enmarcar ego". Y sin embargo, todos lo hacen.
El ritual es el mismo: juramentas, te tiran la foto oficial, y el día que te vas, alguien en Comunicaciones se encarga de que tu retrato baje del lobby y suba al "Salón de Ex". Al lado del que estuvo en el 78 y de la que estuvo en el 2003.
¿Para qué sirve? Oficialmente, para "honrar la historia institucional". Para "que los empleados nuevos conozcan a quienes forjaron la agencia". En la práctica sirve para 3 cosas:
- Primero, para el ego. Todo político y funcionario quiere inmortalidad barata. Un cuadro de 20x24 hace más por tu vanidad que 4 años de servicio. Es tu manera de decir: "Yo también estuve aquí. Yo también mandé".
- Segundo, para la memoria selectiva. En esa pared nadie sale con escándalo. Nadie sale con déficit. Todos salen peinados, con la bandera atrás. Es la versión bonita de la historia. Un museo sin contexto.
- Tercero, para el poder. Es un recordatorio sutil al que llega nuevo: "Mira cuántos pasaron por esta silla. Tú también te vas a ir. Pero tu foto se queda". Es la burocracia diciéndote que eres temporal, pero la institución es eterna.
Lo curioso es que esta tradición no es ley. En ningún sitio dice "Artículo 5: Todo secretario deberá dejar retrato". Pero si un jefe de agencia se va y no deja foto, se arma el revuelo. "¿Y por qué no lo enmarcaron? ¿Tan mal lo hizo?"
Hemos convertido el vanity plate en protocolo. Y ojo, no pasa solo en gobierno. Pasa en la UPR con los rectores. En los municipios con los ex-alcaldes. En los hospitales con los directores ejecutivos. Es cultura boricua: nos gusta dejar la cara pegada.
Tal vez deberíamos preguntarnos: ¿De verdad necesitamos 35 fotos para saber quién dirigió la agencia? ¿O necesitamos una sola foto: la del ciudadano que paga para que esa agencia funcione?
Mientras tanto, ahí siguen. Mirándonos desde la pared. Serios. Eternos. Esperando a que el próximo venga, se tire su foto, y ocupe el próximo clavo vacío.
Porque en Puerto Rico, lo que no es ley, a veces pesa más que la ley.

