OPINION: El Nuevo Puerto Rico que Podemos Contruir

La autora plantea reducir la burocracia, aliviar cargas contributivas y colocar al ciudadano como eje de la política pública.

Por Redacción InDiarioOpinión|

Nilda Pérez Martínez, presidente de Proyecto Dignidad
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Por: Nilda Pérez Martínez, Presidente de Proyecto Dignidad

Puerto Rico atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia. Durante décadas, el pueblo ha cargado sobre sus hombros un gobierno cada vez más grande, lento, burocrático y costoso, mientras los servicios esenciales continúan deteriorándose y miles de familias enfrentan mayores cargas contributivas, altos costos de vida y menos oportunidades de progreso.

La realidad es clara: el modelo gubernamental actual no está funcionando. No podemos seguir administrando los problemas del pasado con las mismas estructuras que los provocaron. Puerto Rico necesita un nuevo pacto social. Un acuerdo moral y práctico entre el gobierno y los ciudadanos que redefina el rol del Estado y coloque nuevamente a la persona, la familia y la productividad en el centro de la política pública.

Ese nuevo pacto social debe comenzar reconociendo una verdad fundamental: el gobierno no existe para controlar la vida del ciudadano, sino para servirle de manera eficiente, justa y responsable.

Por años se nos hizo creer que mientras más grande fuera el gobierno, mejores serían los servicios. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario. Hoy tenemos agencias duplicadas, permisos interminables, procesos obsoletos y una estructura pública incapaz de responder con rapidez a las necesidades del pueblo.

El Puerto Rico del futuro necesita un gobierno ágil, moderno y eficiente. Un gobierno que simplifique procesos, elimine burocracia innecesaria y utilice la tecnología para acelerar servicios en lugar de complicarlos. La meta no debe ser tener más gobierno, sino mejor gobierno.

Un ciudadano no debería esperar meses para un permiso, años para resolver un caso o enfrentar interminables trabas para emprender un negocio. El gobierno debe convertirse en facilitador del desarrollo económico y no en un obstáculo para el progreso.

No puede existir desarrollo económico sostenible mientras el ciudadano trabajador y el pequeño comerciante continúen siendo castigados con contribuciones excesivas.  El nuevo pacto social requiere una transformación contributiva profunda que reduzca la carga impositiva sobre las familias, incentive la inversión y premie la productividad. Cada dólar que el gobierno le quita innecesariamente a un ciudadano es un dólar menos para alimentar a su familia, invertir en su negocio o construir patrimonio.

Puerto Rico necesita un sistema contributivo más justo, simple y competitivo. Menos impuestos significan más capacidad de consumo, más crecimiento económico y mayores oportunidades para la clase trabajadora. El verdadero progreso no ocurre cuando el gobierno recauda más. Ocurre cuando las familias prosperan más.

El pueblo está cansado de la corrupción, del favoritismo político y de la impunidad dministrativa. El nuevo pacto social tiene que establecer una cultura de transparencia absoluta y rendición de cuentas real.

Cada funcionario público debe recordar que administra dinero del pueblo, no recursos personales ni intereses partidistas. El gobierno tiene que operar con métricas claras de desempeño, evaluación continua y consecuencias para quienes incumplen.

No podemos continuar sosteniendo estructuras ineficientes financiadas con el sacrificio de los contribuyentes.

Un nuevo Puerto Rico comienza cuando el gobierno deja de ver al ciudadano como dependiente y comienza a verlo como protagonista del desarrollo económico y social.  Necesitamos políticas públicas que fortalezcan la familia, promuevan el emprendimiento, incentiven el trabajo y devuelvan esperanza a nuestra juventud. Un país donde abrir un negocio sea más fácil que cerrarlo. Donde el talento no tenga que emigrar para prosperar. Donde el esfuerzo y la honestidad vuelvan a tener recompensa.

Puerto Rico tiene el talento, la capacidad y los recursos para levantarse. Lo que ha faltado es voluntad para transformar profundamente el modelo gubernamental que nos ha mantenido estancados.  El nuevo pacto social no se trata simplemente de reducir gastos o reorganizar agencias. Se trata de cambiar la mentalidad del país. De pasar de un modelo basado en dependencia, burocracia y control, a uno basado en libertad, responsabilidad, eficiencia y dignidad humana.

Es momento de construir un gobierno diferente. Un gobierno que sirva, no que asfixie. Que facilite, no que obstaculice. Que respete el esfuerzo del ciudadano y administre con prudencia el dinero público.

Puerto Rico merece un futuro donde el gobierno vuelva a estar al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del gobierno.