Puerto Rico necesita menos políticos y más estadistas

Ralyant Oxíos, joven estadista, hace una autocrítica al movimiento y reclama más liderazgo y menos politiquería

Por Ralyant OxiosOpinión|

Militantes estadistas durante una marcha. (Archivo)
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Hay una diferencia enorme entre un político y un estadista.

El político pregunta: ¿Qué me conviene hacer?

El estadista pregunta: ¿Qué necesita Puerto Rico, aunque me cueste?

Esa diferencia, aunque parezca pequeña, ha definido el rumbo de las grandes sociedades. Los políticos administran el momento. Los estadistas construyen el futuro.

En Puerto Rico nos hemos acostumbrado a celebrar la política de la inmediatez. Cada cuatrienio aparecen las mismas promesas, los mismos discursos y las mismas leyes que se anuncian con bombos y platillos para luego desaparecer entre comisiones, enmiendas y burocracia. Se legisla mucho, pero se transforma poco.

Pareciera que el éxito de un legislador se mide por cuántos proyectos radicó y no por cuántos problemas resolvió. Como si presentar una medida fuera un fin en sí mismo, aunque esa medida esté redactada de forma tan ambigua que nadie pueda implementarla o termine siendo un monumento al papel.

Un buen arquitecto no presume la cantidad de planos que dibujó. Presume las casas que construyó.

¿Por qué con la política tendría que ser diferente?

Por eso siempre me ha llamado la atención la figura de Luis A. Ferré.

Más allá de simpatías o diferencias, Ferré entendía algo que muchos parecen haber olvidado: las convicciones no se negocian según sople el viento. Él asumió la defensa de la estadidad cuando hacerlo tenía un costo político real. No cambió su discurso porque una encuesta dijera una cosa u otra. Creía que la igualdad para los ciudadanos americanos en Puerto Rico era una causa que merecía ser defendida todos los días, no solamente cuando era conveniente.

Y ahí también los estadistas tenemos que mirarnos al espejo.

Si de verdad queremos la estadidad, tenemos que dejar de creer que una actividad el 4 de julio va a convencer a alguien. Las banderas son importantes. Las actividades patrióticas también. Pero ningún joven cambia de opinión porque vio fuegos artificiales o escuchó un himno.

La estadidad se gana cuando alguien explica por qué es mejor. Cuando desmonta mentiras con datos. Cuando responde preguntas difíciles. Cuando convence, no cuando simplemente celebra.

Eso hacía Ferré. Daba la batalla de las ideas.

Hoy, en demasiadas ocasiones, pareciera que preferimos la comodidad del simbolismo antes que el reto de la persuasión.

Puerto Rico necesita volver a producir líderes con carácter. Líderes capaces de decir lo que creen, aunque no sea popular. Capaces de impulsar legislación que funcione, aunque tome tiempo. Capaces de pensar en cómo vivirá esta jurisdicción dentro de veinte años y no solamente en la próxima elección.

Porque los políticos cuentan votos.

Los estadistas cambian la historia.

Ralyant Oxíos, Asesor de Asuntos Públicos

Ralyant Oxíos es asesor de Asuntos Públicos, líder de la juventud estadista, comunicador político, talento de Voces del Cambio Podcast y columnista Conservador y Repúblicano de INDIARIO