Supremo permite a Trump continuar ballroom en Casa Blanca
La decisión 5-4 levanta el bloqueo a las obras mientras sigue sin resolver si el presidente necesita autorización del Congreso.
Por Redacción InDiario|Policía y Tribunales|
El Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió al presidente Donald Trump continuar de manera indefinida con la construcción del controvertido salón de baile de la Casa Blanca, al dejar sin efecto las decisiones de tribunales inferiores que habían detenido buena parte de las obras.
La determinación fue adoptada por cinco votos contra cuatro, luego de que el Departamento de Justicia presentara una solicitud de emergencia para revertir los fallos que mantenían paralizado el proyecto.
Los tribunales inferiores habían concluido que las obras, con excepción de las relacionadas con un búnker de seguridad ubicado en el subsuelo, no podían continuar sin autorización del Congreso.
Sin embargo, el Supremo sostuvo que probablemente el Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica, organización que presentó la demanda, carece de legitimación procesal para impugnar la construcción. La decisión, que no fue firmada por un magistrado en particular, no determina si Trump tiene autoridad constitucional o legal para realizar las obras sin aprobación congresional.
El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, se apartó de la mayoría y votó junto a las juezas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson. Roberts expresó que existe una probabilidad de que la construcción resulte ilegal, aunque la controversia procesal impidió que el tribunal resolviera ese asunto de fondo.
El proyecto es una de las principales obras impulsadas por Trump durante su segundo mandato. El salón tendrá capacidad aproximada para 1,000 personas y está destinado a ampliar el espacio disponible para recepciones, cenas de Estado y otros actos oficiales de la Presidencia. Su costo, inicialmente estimado en unos $200 millones, aumentó posteriormente hasta alrededor de $400 millones, según había informado el propio mandatario.
Trump sostiene que la construcción está siendo financiada con dinero suyo y aportaciones de donantes, y ha descrito el proyecto como un “regalo” para Estados Unidos.
La construcción provocó controversia adicional porque requirió la demolición del antiguo Ala Este de la Casa Blanca, decisión cuestionada por organizaciones dedicadas a la preservación histórica.
La disputa judicial había escalado durante agosto, cuando un tribunal de apelaciones mantuvo el freno a las obras hasta que la administración obtuviera autorización congresional. Trump respondió anunciando que llevaría el caso hasta el Supremo, alegando además razones de seguridad para justificar la continuación del proyecto.
Con la decisión del máximo foro federal, las obras podrán seguir adelante por ahora, aunque permanece abierta la interrogante jurídica de fondo sobre hasta dónde llega la autoridad presidencial para modificar sustancialmente la Casa Blanca sin la aprobación del Congreso.




