De Castro Font: 20 cargos federales, $500K en sobornos y cinco años preso
Aviones privados, cenas y $525,000 en efectivo a cambio de votos legislativos. Hoy el convicto federal presume acceso directo a la gobernadora y Domenech.
Por Redacción InDiario|Política|
El exsenador Jorge De Castro Font declaró esta semana en el programa Primer Round por Magic que mantiene comunicación constante con la gobernadora Jenniffer González Colón y con el secretario de la Gobernación, Francisco Domenech. Las declaraciones reactivaron el interés público sobre su expediente federal — uno de los casos de corrupción legislativa más extensos en la historia reciente de Puerto Rico, que se extendió por más de una década, involucró a doce personas y resultó en una declaración de culpabilidad por 20 cargos y cinco años de prisión federal.
De Castro Font fue elegido a la Cámara de Representantes de Puerto Rico en 1988, convirtiéndose en el legislador electo más joven de la isla a sus 25 años. Luego de disputas internas dentro del PPD, se pasó al PNP en 2002 y fue elegido senador en 2004. Desde el Senado presidió la poderosa Comisión de Reglas y Calendarios, que le otorgaba control sobre el calendario legislativo y, con él, influencia sobre qué proyectos avanzaban y cuáles se archivaban. Fue en ese rol que, según el Departamento de Justicia federal, construyó su esquema de corrupción.
De Castro Font fue también figura central del grupo de senadores conocido como "Los Auténticos" — una facción legislativa que bloqueó al exgobernador Pedro Rosselló de sustituir a Kenneth McClintock como presidente del Senado. Durante su sentencia, De Castro Font admitió ante el juez que el grupo recaudó fondos indebidamente para "llevar nuestro mensaje al país" a través de anuncios políticos en radio, televisión y prensa escrita, dinero que luego se desvió hacia gastos personales. "Sencillamente, nos prostituimos", resumió ante el juez.
El esquema criminal que documentó la fiscalía federal se extendió desde 1996 hasta 2008 — doce años que abarcaron su tiempo como representante y senador. Según la fiscalía federal, De Castro Font sobornó recurrentemente a doce personas, pidiéndoles pagos y aceptando regalos a cambio de ejercer su influencia como legislador — proponiendo o vetando, y votando a favor o en contra de medidas legislativas según los intereses de quienes le pagaban. Pedía y aceptaba dinero en efectivo, viajes en avión privado y cenas en restaurantes de lujo, y amenazaba a las personas que no le pagaban.

Entre los mecanismos concretos del esquema, la acusación formal alegó que De Castro Font solicitó a diversas personas que le realizaran pagos mensuales en efectivo para pagar una gran variedad de facturas personales, incluyendo servicios esenciales del hogar, tarjetas de crédito de tiendas por departamento y una cuenta de corredor de lotería. En otras ocasiones, instruía a empresarios a pagar gastos de campañas publicitarias a través de un esquema mediante el cual las compañías de medios proveían facturas falsas que aparentaban ser pagos legítimos. Un ejemplo específico que cita la acusación: De Castro Font le solicitó a un empresario con intereses ante el Senado que pagara la mitad del salario de la hermana del senador en una compañía de publicidad, mientras simultáneamente evitaba que se votara un proyecto de ley que hubiera perjudicado los intereses económicos de ese empresario.
El 2 de octubre de 2008, un gran jurado federal en el Distrito de Puerto Rico lo acusó formalmente de 32 cargos. Antes de llegar a juicio, De Castro Font también fue arrestado por violar las condiciones de su libertad bajo fianza al contactar a un posible testigo a través de su esposa. En enero de 2009, se declaró culpable de 20 de los 32 cargos — fraude electrónico de servicios honestos y conspiración para cometer extorsión. La fiscalía federal recomendó una sentencia de entre nueve y once años de cárcel.
El juez federal Francisco Besosa le impuso una sentencia de cinco años de prisión y tres de libertad supervisada, reconociendo su extensa cooperación con las autoridades. Como parte de su cooperación, De Castro Font testificó a puertas cerradas durante casi seis horas en lo que se presume involucró a más de 80 personas, incluyendo legisladores, empresarios, otros funcionarios públicos.
Las declaraciones de De Castro Font esta semana sobre su acceso a González Colón y a Domenech generaron una nueva reacción de Rivera Schatz. González Colón y Domenech no habían confirmado ni desmentido la naturaleza de esa relación al momento de publicarse este reportaje.



