Disputa entre Cataño y la Contraloría reaviva el debate sobre fiscalización y derechos de respuesta
El Municipio pide retirar el informe mientras el Contralor defiende su autoridad fiscalizadora.
Por Redacción InDiario|Política|
La confrontación entre el Municipio de Cataño y la Oficina del Contralor en Puerto Rico ha cobrado mayor intensidad tras la decisión del alcalde Julio Alicea Vasallo de acudir a los tribunales para intentar detener o revertir la publicación de una auditoría que revela posibles irregularidades en el uso de fondos públicos en esa municipalidad, relacionadas con actividades político-partidistas. Este conflicto ha puesto sobre la mesa el tema del alcance de la autoridad fiscalizadora de la Oficina del Contralor para investigar y divulgar hallazgos sobre la gestión de recursos públicos, frente a la postura del gobierno local, que argumenta que tiene derecho a responder y aclarar las acusaciones antes de que el informe sea difundido oficialmente.
La auditoría en cuestión señala un supuesto patrón en el uso de computadoras, correos electrónicos y vehículos municipales para propósitos relacionados con campañas electorales y actividades políticas, además de pagos indebidos y otras fallas administrativas detectadas en la gestión municipal. Como resultado de la investigación, la Oficina del Contralor remitió los hallazgos al Departamento de Justicia y a la Oficina de Ética Gubernamental para que evalúen las irregularidades identificadas. Tras la publicación del informe, el alcalde Alicea Vasallo rechazó públicamente los resultados presentados. La administración municipal sostiene que la Oficina del Contralor difundió el informe mientras aún estaba vigente un proceso judicial relacionado, lo que, según ellos, impidió completar la revisión y respuesta adecuada a los señalamientos.
En el marco de la acción judicial, el municipio solicitó que se ordene la retirada del informe del portal oficial de la Contraloría mientras se resuelve la disputa legal. Este enfrentamiento ha generado mayor atención porque involucra dos principios fundamentales de la administración pública: por un lado, la facultad de los organismos fiscalizadores para investigar y comunicar a la ciudadanía sobre el uso de recursos públicos; y, por otro, el derecho de las entidades auditadas a cuestionar, responder y objetar los hallazgos antes de su divulgación pública. La Oficina del Contralor ha asegurado que atenderá los argumentos del municipio a través del proceso judicial correspondiente.
Es importante recordar que la función principal de esta oficina es fiscalizar el uso de fondos y activos públicos en agencias y municipios, además de emitir recomendaciones y remitir casos de posibles irregularidades o incumplimientos legales. El caso ahora está en manos del sistema judicial, donde el tribunal deberá determinar la validez de los argumentos del municipio respecto a la divulgación de la auditoría y la autoridad de la Oficina del Contralor para publicar los resultados de sus investigaciones.



