Departamento de Estado detalla la conexión Cuba-Puerto Rico
El informe vincula al régimen de Fidel Castro con el reclutamiento, entrenamiento y apoyo a grupos armados puertorriqueños.
Por Francisco Rodríguez-Burns|Política|
Un informe divulgado por el Departamento de Estado de Estados Unidos sostiene que los movimientos revolucionarios puertorriqueños fueron de "particular interés" para el régimen de Fidel Castro y que la inteligencia cubana desempeñó un papel clave en el reclutamiento, entrenamiento y apoyo de militantes vinculados a organizaciones armadas durante las décadas de 1970 y 1980.
El documento, titulado Cuba: The Capital of 21st Century Communism, dedica un apartado a los vínculos entre el régimen cubano y organizaciones clandestinas puertorriqueñas. Según el informe, una parte significativa del movimiento revolucionario puertorriqueño fue desarrollada con la participación de agentes de inteligencia cubanos y numerosos militantes recibieron entrenamiento en Cuba como parte de esa estrategia.
Según el informe, uno de los principales reclutas de la inteligencia cubana fue Filiberto Ojeda Ríos, identificado por el gobierno estadounidense como un agente de la Dirección de Inteligencia (DI). El documento afirma que Ojeda Ríos recibió adiestramiento en explosivos y tácticas de guerrilla urbana en Cuba y posteriormente transmitió esos conocimientos a otros militantes puertorriqueños.
El Departamento de Estado sostiene además que Ojeda Ríos participó en la fundación de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional Puertorriqueña (FALN), organización descrita en el informe como el grupo terrorista doméstico más activo de su época, al atribuirle hasta 130 atentados con explosivos entre 1974 y 1983.
El informe también establece que, a mediados de la década de 1970, Ojeda Ríos ayudó a organizar el Ejército Popular Boricua, conocido como Los Macheteros, grupo al que atribuye una campaña de atentados, robos, asesinatos y otros ataques tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos.
Entre los incidentes citados figura el ataque de 1979 contra un autobús de la Marina estadounidense, en el que murieron dos marinos y resultaron heridos al menos otros nueve. Asimismo, menciona una emboscada en 1982 contra cuatro integrantes del USS Pensacola, en la que falleció otro militar estadounidense.
El documento afirma que expedientes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) describieron contactos frecuentes entre dirigentes de Los Macheteros y funcionarios de inteligencia cubanos, incluyendo reuniones realizadas en Ciudad de México, identificada como un importante centro de operaciones diplomáticas y de inteligencia de La Habana. Añade que informes de inteligencia estadounidense consideraban al grupo como un frente respaldado y dirigido por Cuba.
Asimismo, el Departamento de Estado sostiene que el armamento utilizado por Los Macheteros en ataques contra instalaciones federales en San Juan durante la década de 1980, incluidos cohetes antitanque disparados contra la sede del FBI y un edificio federal, provenía de equipo militar estadounidense capturado durante la guerra de Vietnam y posteriormente enviado a Cuba.
El informe también hace referencia al robo de más de siete millones de dólares de un depósito de Wells Fargo en Connecticut en 1983, encabezado por Víctor Manuel Gerena, presunto integrante de Los Macheteros. Según el documento, exoficiales de inteligencia cubanos aseguraron posteriormente que parte del dinero fue trasladado a Cuba y que Gerena recibió protección y documentos falsificados para refugiarse en la isla. También menciona que Cuba brindó refugio al presunto fabricante de explosivos del FALN, William Morales, quien permaneció durante décadas fuera del alcance de las autoridades estadounidenses.
De acuerdo con el informe, para 1973 el FBI estimaba que aproximadamente 135 militantes puertorriqueños habían recibido en Cuba entrenamiento especializado en tácticas de guerra de guerrillas, fabricación de explosivos y sabotaje.
Cuba como eje de una estrategia regional
Más allá del caso de Puerto Rico, el informe sostiene que desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 el régimen de La Habana desarrolló una estrategia para promover movimientos revolucionarios, apoyar organizaciones armadas y expandir su influencia política e ideológica en Estados Unidos y el resto del hemisferio.
El documento afirma que esa estrategia ha incluido el entrenamiento de guerrillas, el respaldo a organizaciones consideradas terroristas por Washington, operaciones de inteligencia y el fortalecimiento de alianzas con gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos.
En sus conclusiones, el Departamento de Estado sostiene que el gobierno cubano continúa organizando su estructura política y de inteligencia alrededor de ese proyecto y afirma que el régimen sigue representando una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.




