Guerra interna amenaza el avance demócrata al Congreso

Las victorias de candidatos socialistas en varias primarias abren una pugna con el ala moderada cuando el partido busca recuperar la Cámara.

Por Redacción InDiarioPolítica|

Logo del partido Demócrata de los Estados Unidos (Shutterstock)
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El Partido Demócrata llega a la recta final de las elecciones de medio término con condiciones que podrían permitirle recuperar la Cámara de Representantes, pero una creciente guerra interna entre moderados y socialistas amenaza con dispersar su mensaje y facilitar la estrategia electoral de los republicanos.

El descontento por el costo de vida, la baja aprobación del presidente Donald Trump y la tendencia histórica que castiga al partido que ocupa la Casa Blanca colocan a los demócratas en una posición competitiva. Sin embargo, una cadena de derrotas sufridas por legisladores establecidos frente a candidatos de izquierda ha abierto una discusión sobre la identidad del partido y el tipo de aspirantes que debe presentar en noviembre.

El conflicto enfrenta a quienes consideran que el partido necesita candidatos más jóvenes y combativos contra Trump, con dirigentes que temen que posiciones como eliminar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ampliar el control gubernamental de industrias y retirar el respaldo estadounidense a Israel alejen a los votantes independientes.

Avance socialista en las primarias

Cinco representantes demócratas han perdido sus primarias durante este ciclo electoral. Tres de ellos fueron derrotados por rivales progresistas que los acusaron de responder con demasiada cautela ante la administración Trump o de mantener vínculos demasiado estrechos con intereses corporativos.

Una de las victorias que más estremeció al liderato fue la de Melat Kiros, de 29 años y miembro de los Socialistas Democráticos de América, quien derrotó en Colorado a Diana DeGette, una congresista de 15 términos que llevaba tres décadas representando el área de Denver.

Candidatos vinculados al movimiento socialista también obtuvieron triunfos en Nueva York, mientras aspirantes progresistas avanzaron en Kentucky, Nueva Jersey, Ohio, Pensilvania y Texas. Reuters informó que cuatro candidatos de izquierda, tres de ellos socialistas democráticos, ganaron recientemente primarias competitivas en Nueva York y Colorado.

Los Socialistas Democráticos de América aseguran tener más de 100,000 integrantes. La organización ha respaldado unos 150 candidatos durante 2026 y reportaba 38 victorias y 38 derrotas hasta principios de julio.

Moderados advierten sobre una ruptura

Las victorias provocaron una reacción directa de figuras veteranas del Partido Demócrata.

James Carville, estratega de la campaña presidencial de Bill Clinton, planteó públicamente que había llegado el momento de discutir una posible ruptura con el sector socialista. El exjefe del Comité Nacional Demócrata, Jaime Harrison, también advirtió que quienes rechazan abiertamente al partido no deberían utilizar su papeleta, voluntarios e infraestructura para competir.

El temor entre los moderados es que los candidatos socialistas dominen primarias celebradas en distritos profundamente demócratas, pero que sus propuestas terminen siendo utilizadas en anuncios republicanos contra aspirantes que compiten en zonas suburbanas o políticamente divididas.

Los republicanos ya intentan convertir el socialismo, la inmigración y la política hacia Israel en asuntos centrales de la campaña, desplazando la discusión sobre los precios, la vivienda y el costo de los servicios médicos, terrenos donde los demócratas entienden que cuentan con mayor ventaja.

Arizona será la próxima prueba

La batalla interna tendrá otro escenario el 21 de julio en Arizona, donde el congresista Greg Stanton enfrenta al activista progresista Kai Newkirk por la nominación demócrata del cuarto distrito congresional.

Newkirk acusa a Stanton de no haber respondido con suficiente firmeza a las actuaciones de Trump. Stanton, sin embargo, mantiene una amplia ventaja financiera: había recaudado aproximadamente $2.1 millones, frente a unos $151,000 reportados por su retador.

Aunque el distrito es considerado sólidamente demócrata, cuenta con más electores no afiliados que votantes inscritos en cualquiera de los dos partidos, mientras los republicanos superan ligeramente a los demócratas en inscripción. Esto convierte la primaria en una prueba sobre hasta dónde puede extenderse la rebelión progresista fuera de los grandes centros urbanos del este del país.

Una oportunidad que podría escaparse

Los demócratas mantienen razones para sentirse optimistas. Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada en mayo colocó al candidato demócrata genérico para la Cámara con 41% de apoyo, frente a 35% para el republicano. Analistas electorales señalaron que esa ventaja sería suficiente para contrarrestar parte del beneficio obtenido por los republicanos mediante la redistribución de distritos.

El panorama, sin embargo, continúa siendo estrecho. Los republicanos comenzaron el actual Congreso con una mayoría de apenas cinco escaños y han impulsado nuevos mapas electorales que podrían favorecerlos en varios estados. Según estimados citados por Reuters, los demócratas probablemente necesitarían ganar el voto nacional para la Cámara por entre tres y cuatro puntos porcentuales para asegurar la mayoría.

Además, los asuntos económicos siguen dominando las preocupaciones del electorado. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada en junio encontró que el costo de vida era la principal preocupación para casi la mitad de los votantes inscritos.

Los candidatos progresistas sostienen que sus propuestas —como aumentar los impuestos a los sectores más ricos, ampliar los programas públicos y reducir gastos militares— representan precisamente una respuesta al problema de la asequibilidad. Sus críticos replican que esas posiciones podrían eclipsar el mensaje económico y entregarles a los republicanos una oportunidad para presentar a todo el partido como radical.

La disputa, por tanto, no se limita a varias primarias locales. Define si los demócratas llegarán unidos a noviembre para aprovechar el desgaste republicano o si consumirán los meses restantes enfrentándose entre ellos mientras está en juego el control del Congreso.