Otra vez surge el nombre de Abel Nazario en vista pública
A preguntas de Cheito Hernández, "Pellito" alegó que Nazario ofreció acceso a Fortaleza a cambio de disculpas públicas a la Gobernadora.
Por Redacción InDiario|Política|
La alegación en vista pública
La figura del exalcalde de Yauco, exsenador y convicto federal Abel Nazario Quiñones volvió a aparecer en medio de una controversia pública, esta vez durante una vista de la Comisión de Transportación e Infraestructura de la Cámara de Representantes, donde el agricultor y vendedor ambulante Pedro “Pellito” Santiago alegó que Nazario le ofreció gestionar una reunión en La Fortaleza si él y su grupo pedían disculpas públicas a la gobernadora Jenniffer González Colón.
El señalamiento surgió a preguntas del representante José “Cheito” Hernández Concepción, presidente de la comisión cameral, en una vista relacionada con la controversia de los vendedores ambulantes y las acciones del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP).
Según el video, Hernández indagó sobre las gestiones que habían hecho los vendedores ambulantes para lograr acceso al Ejecutivo. En respuesta, Santiago relató que Nazario Quiñones se le acercó y le planteó que podían conseguir una reunión en La Fortaleza, pero condicionada a que ofrecieran disculpas públicas a la Gobernadora.
¿Quién es Pellito y por qué estaba en la vista?
Pedro “Pellito” Santiago es un agricultor y vendedor ambulante que se ha convertido en una de las voces más visibles en defensa de los comerciantes que operan en las carreteras del país. Compareció ante la Comisión de Transportación e Infraestructura de la Cámara, presidida por el representante José “Cheito” Hernández, en una vista sobre reglamentos, permisos y acciones del DTOP contra vendedores ambulantes.
Fue en ese contexto que Hernández le preguntó sobre las gestiones realizadas para lograr una reunión con la gobernadora Jenniffer González Colón. La respuesta de Santiago abrió una nueva controversia: según alegó, Abel Nazario Quiñones le habría ofrecido acceso a La Fortaleza a cambio de que él y su grupo ofrecieran disculpas públicas a la Gobernadora.
Un ofrecimiento que levanta serias interrogantes
La alegación es seria no solo por el contenido del presunto ofrecimiento, sino por quién lo habría hecho. Nazario no ocupa un cargo público ni aparece como funcionario con autoridad formal para canalizar reuniones oficiales en La Fortaleza.
Sin embargo, el señalamiento coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta que lleva semanas rondando el ambiente político: ¿con qué autoridad real o aparente actúa Abel Nazario dentro del entorno de poder de la administración González Colón?
Si Nazario no tiene autoridad gubernamental, entonces estaría utilizando el nombre del Ejecutivo para hacer ofrecimientos que no le corresponden. Pero si sí tiene acceso o influencia real para abrir puertas en La Fortaleza, entonces la administración tendría que explicar por qué una persona con dos convicciones federales interviene en reclamos ciudadanos y aparenta condicionar acceso gubernamental a gestos públicos de carácter político.
El peso del historial de Abel Nazario
El asunto cobra mayor relevancia porque Nazario Quiñones no es un operador político cualquiera. El exalcalde de Yauco y exsenador ha sido convicto en dos casos federales.
En marzo de 2020, un jurado federal lo encontró culpable de cargos relacionados con declaraciones falsas y fraude electrónico. Posteriormente, fue sentenciado a prisión.
Luego, en un segundo caso federal, Nazario fue sentenciado nuevamente tras admitir una conspiración relacionada con el uso de empleados municipales de Yauco para beneficiar su campaña senatorial de 2016.

Ese historial hace que cualquier señalamiento sobre su intervención en asuntos gubernamentales cobre una dimensión mayor. No se trata simplemente de un asesor político haciendo llamadas o moviendo fichas electorales. Se trata de un dos veces convicto federal que, según la alegación presentada en vista pública, habría ofrecido acceso a La Fortaleza a cambio de una actuación pública favorable a la Gobernadora.
El vínculo político con la campaña de la Gobernadora
Aun con ese historial, Nazario ha reaparecido como figura activa en la órbita política de la gobernadora Jenniffer González Colón. El propio Nazario ha admitido públicamente estar vinculado a la campaña de la Gobernadora y ha sido señalado en controversias previas relacionadas con supuestas gestiones en procesos de gobierno.
Ese detalle es crucial. La controversia no gira únicamente en torno a un ciudadano privado que hace expresiones políticas. El señalamiento apunta a una persona contratada o vinculada políticamente a la campaña de la Gobernadora que, según el testimonio de Santiago, habría utilizado su aparente acceso al poder para condicionar una reunión gubernamental.
La línea entre campaña y gobierno vuelve a quedar bajo escrutinio.
Los vendedores ambulantes como telón de fondo
El episodio también es delicado porque los vendedores ambulantes han reclamado que su lucha no es partidista, sino de sustento. Santiago se convirtió en una figura pública tras caminar por Puerto Rico para defender a comerciantes, agricultores y vendedores que enfrentaban acciones o advertencias de remoción en carreteras estatales.
En la vista, el tema central era si el gobierno actuaba con sensibilidad, justicia y uniformidad ante personas que dependen de esos puntos de venta para sobrevivir económicamente.
Por eso, el presunto mensaje atribuido a Nazario —disculpas públicas primero, reunión después— tiene una lectura particularmente incómoda: convertir el acceso al gobierno en una transacción política.
No se trataría de atender un reclamo ciudadano por sus méritos, sino de exigir una corrección pública a favor de la Gobernadora como condición previa para ser escuchados.
Menos gobierno, más intermediarios
La alegación de Santiago también expone otro problema: la posible existencia de intermediarios políticos que operan en los márgenes del poder formal.
Si un ciudadano necesita pedir perdón públicamente para que se le abra una puerta en La Fortaleza, entonces el problema ya no es solo administrativo. Es democrático.
El gobierno existe para atender reclamos ciudadanos, no para premiar lealtades ni castigar críticas. Mucho menos para que figuras sin cargo oficial aparenten tener la capacidad de ofrecer acceso al Ejecutivo a cambio de gestos políticos.
La pregunta inevitable es si en Puerto Rico se está normalizando una estructura paralela de poder, donde personas sin nombramiento, sin confirmación legislativa y sin responsabilidad pública actúan como gestores, filtros o mensajeros del gobierno.
Un patrón que incomoda a La Fortaleza
Esta no es la primera vez que el nombre de Abel Nazario surge en medio de señalamientos sobre posibles intervenciones en asuntos gubernamentales.
En semanas recientes, legisladores y funcionarios han levantado cuestionamientos sobre su presunta participación o influencia en gestiones relacionadas con nombramientos, destaques y acceso a estructuras de poder. Aunque desde el gobierno se ha intentado marcar distancia, los señalamientos siguen apareciendo.
La explicación oficial de que Nazario no tiene rol gubernamental choca con una realidad política incómoda: su nombre continúa emergiendo en escenarios donde se discuten accesos, favores, reuniones o gestiones vinculadas al poder público.
El problema político para la Gobernadora
Para la gobernadora Jenniffer González Colón, el caso representa un problema político de difícil manejo. Si Nazario no habla por La Fortaleza, entonces su administración debe desautorizarlo con claridad. Si tiene algún acceso privilegiado, entonces debe explicar por qué.
El silencio o las respuestas ambiguas solo alimentan la percepción de que existen operadores políticos con capacidad de presionar, negociar o condicionar gestiones gubernamentales fuera de los canales oficiales.
En términos de imagen pública, el cuadro es severo: un dos veces convicto federal, vinculado a la campaña de la Gobernadora, señalado en una vista pública por supuestamente ofrecer acceso a La Fortaleza a cambio de disculpas públicas.
Para una administración que intenta proyectar transparencia, control y autoridad, la reaparición de Nazario vuelve a ser una sombra difícil de ignorar.
Otros señalamientos bajo investigación
INDIARIO también recibió información de fuentes que apuntan a otras alegadas intervenciones de Abel Nazario Quiñones en instrumentalidades públicas, incluyendo presuntas gestiones relacionadas con empleados cuyos contratos habrían sido cancelados o no renovados. Entre los casos señalados figura el de una empleada de la Autoridad de Tierras que, según las fuentes, habría sido testigo en uno de los casos federales contra Nazario.
De confirmarse, el señalamiento añadiría una dimensión más grave a la controversia: no solo la posible intervención de una figura política sin cargo público en reclamos ciudadanos, sino el alegado uso de influencia para incidir en decisiones de personal dentro del gobierno.



