Senado federal bloquea reautorización de FISA con el plazo encima
Siete senadores republicanos se unieron a demócratas para bloquear la extensión de la Sección 702, el programa de vigilancia que expira el 12 de junio.
Por Redacción InDiario|Política|
El Senado de Estados Unidos no logró en la madrugada del viernes 6 de junio avanzar hacia la reautorización a largo plazo de la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (conocida por sus siglas en inglés como FISA) en un voto de 47 a 52 que dejó el programa de vigilancia más controversial del gobierno federal en un limbo peligroso a apenas cinco días de su fecha de expiración el 12 de junio. El voto, celebrado a las 4:52 a.m., ocurrió al concluir el maratónico voto-a-rama del proyecto de reconciliación que se había extendido desde la noche del jueves. Siete senadores republicanos, Josh Hawley de Missouri, John Kennedy de Louisiana, Mike Lee de Utah, Rand Paul de Kentucky, Eric Schmitt de Missouri, Rick Scott de Florida y Tommy Tuberville de Alabama, se unieron a los demócratas para votar contra la medida. El único demócrata que votó a favor fue John Fetterman de Pennsylvania.
Para entender por qué esto importa hay que entender qué es la Sección 702. La ley autoriza al gobierno de Estados Unidos a vigilar a personas extranjeras fuera del país recopilando información de inteligencia extranjera desde sistemas de comunicaciones electrónicas domésticas — sin necesidad de obtener una orden judicial individualizada del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera para cada objetivo. El problema central es que esa vigilancia dirigida a extranjeros inevitablemente captura también las comunicaciones de ciudadanos americanos que interactúan con esos objetivos — y esa información puede luego ser buscada y utilizada por el FBI sin una orden judicial.
El bloqueo fue resultado de dos fuerzas distintas que convergieron en el mismo voto por razones diferentes. Los demócratas votaron en contra en protesta por la decisión de Trump de nombrar a Bill Pulte — director de la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda sin experiencia en seguridad nacional — como director en funciones de inteligencia nacional, en sustitución de Tulsi Gabbard. El senador Mark Warner (D-Virginia), vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, dijo que los demócratas no podían avalar la extensión de poderes de vigilancia con Pulte en posición de acceder a información de inteligencia sensible que podría usarse contra los enemigos políticos de Trump. Los siete republicanos disidentes, por su parte, argumentaron que la medida no incluía suficientes protecciones para los ciudadanos americanos. El senador Mike Lee fue directo: la reautorización fracasó porque no requería que el gobierno obtuviera una orden judicial antes de espiar a ciudadanos americanos.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune (R-Dakota del Sur), lamentó que casi todos los demócratas se opusieran al voto procedimental, y señaló que habían celebrado el voto porque sin iniciar el proceso este fin de semana no habría forma de actuar la próxima semana. El senador Tom Cotton (R-Arkansas), presidente del Comité de Inteligencia, había estado muy cerca de alcanzar un acuerdo bipartidista con los demócratas para extender los poderes de vigilancia, pero el plan se desmoronó con el anuncio del nombramiento de Pulte.
El historial del programa explica parte de la desconfianza bipartidista. En el pasado, el FBI utilizó los mecanismos de la Sección 702 para acceder a las comunicaciones de manifestantes pacíficos, legisladores estatales y federales, personal del Congreso, miles de donantes de campaña, periodistas y un juez que reportaba violaciones de derechos civiles por parte de la policía local. Irónicamente, Trump mismo llamó en 2024 a los republicanos a "matar FISA" argumentando que había sido usado ilegalmente para espiar a su campaña — antes de cambiar de posición cuando se acercaba el conflicto con Irán.
El Congreso parte este fin de semana en receso y regresa la próxima semana con apenas días para evitar que expire uno de los programas de inteligencia más utilizados por las agencias de seguridad nacional de Estados Unidos. Para Puerto Rico, el debate tiene relevancia directa: la isla es territorio de Estados Unidos pero sus residentes no pueden votar en elecciones federales generales, lo que limita su capacidad de influir sobre leyes de vigilancia que se aplican a todos los ciudadanos americanos independientemente de dónde residan.



