Plan de interrupciones de la AAAConsulta tu zona

Socialistas avanzan y encienden alerta republicana

El triunfo de Angie Nixon en Florida impulsa al ala socialista demócrata, mientras candidatos de Trump lograron victorias y derrotas.

Por Redacción InDiarioPolítica|

Resultados de las primarias celebradas este martes mantienen candidatos socialistas ganando terreno en el Partido Demócrata, mientras que el presidente Trump dividió triunfos en los candidatos apoyados por el. (INDIARIO)
Comparte el artículo:

Las primarias celebradas esta semana en Estados Unidos dejaron una señal que los republicanos probablemente convertirán en uno de sus argumentos centrales rumbo a las elecciones de noviembre: el avance de candidatos identificados con el socialismo democrático dentro del Partido Demócrata, particularmente después de la sorpresiva victoria de Angie Nixon en Florida.

Nixon, representante estatal de Jacksonville y miembro de Democratic Socialists of America (DSA), derrotó al moderado Alexander Vindman en la primaria demócrata para el Senado federal. EFE destacó el resultado como la principal sorpresa electoral en Florida y como una nueva victoria para el ala más progresista del Partido Demócrata.

La victoria adquiere particular relevancia porque ocurrió en Florida, un estado que durante años ha colocado el rechazo al socialismo en el centro del discurso republicano y donde el GOP ha fortalecido considerablemente su posición electoral. Nixon se enfrentará en noviembre a la senadora republicana Ashley Moody, quien ocupa el escaño que anteriormente pertenecía a Marco Rubio.

Una agenda mucho más a la izquierda

El señalamiento republicano de que Nixon representa un giro socialista no se limita a una etiqueta política. La propia candidata propone Medicare for All, cuidado infantil gratuito, licencia familiar y por enfermedad pagada, una congelación nacional de alquileres, moratoria de desalojos y un programa universal de empleos. Su plataforma plantea financiar parte de esas iniciativas mediante mayores impuestos a los multimillonarios y una reducción del gasto estadounidense en conflictos en el extranjero.

Otros reportes sobre su campaña señalan además que Nixon ha defendido un salario mínimo federal de $25, impuestos adicionales a grandes fortunas y otras propuestas asociadas al ala socialista del Partido Demócrata.

El DSA, organización con más de 100,000 miembros en Estados Unidos, sostiene abiertamente que los trabajadores deben ejercer mayor control democrático sobre la economía y la sociedad. Entre sus propuestas nacionales figuran Medicare for All, vivienda social de propiedad pública, controles universales de alquileres, educación universitaria pública gratuita y reformas profundas al sistema policial y de justicia criminal.

Desde la perspectiva republicana, el crecimiento electoral de candidatos vinculados a esa organización constituye una oportunidad para presentar las elecciones de noviembre como una disputa no solamente entre dos partidos, sino entre dos modelos económicos y de gobierno.

Los republicanos argumentan que propuestas como controles nacionales de alquileres, grandes expansiones de programas federales y aumentos contributivos representarían una intervención considerablemente mayor del Gobierno en la economía. Los partidarios de Nixon y del DSA sostienen, en contraste, que esas políticas pretenden reducir el costo de vivienda, salud y cuidado infantil para trabajadores y familias de ingresos medios y bajos.

El resultado también evidencia una discusión interna entre los propios demócratas. El candidato demócrata a gobernador de Florida, David Jolly, reaccionó a la victoria de Nixon afirmando públicamente que él rechaza el socialismo, aunque reconoció el énfasis de la candidata en asuntos como salud y educación.

Trump gana unas y pierde otras

Los resultados, sin embargo, tampoco representaron una victoria absoluta para los candidatos respaldados por el presidente Donald Trump.

En Florida, el congresista Byron Donalds, uno de los aliados más cercanos de Trump, ganó la primaria republicana para gobernador y enfrentará en noviembre a Jolly, un excongresista republicano que posteriormente se convirtió en demócrata. Donalds obtuvo cerca del 48 % de los votos en la primaria republicana.

Trump también obtuvo resultados favorables en Wyoming. Harriet Hageman, respaldada por el presidente, ganó la nominación republicana al Senado, mientras Chuck Gray, también alineado con Trump, prevaleció en la contienda republicana para la Cámara federal.

Pero la influencia presidencial tuvo límites. La candidata de Trump para la gobernación de Wyoming, Megan Degenfelder, perdió frente al senador estatal Eric Barlow. En Florida, el congresista Cory Mills, quien había recibido anteriormente el respaldo de Trump, perdió su primaria republicana ante Ryan Elijah mientras enfrentaba investigaciones y controversias personales. Trump sostuvo posteriormente que le había pedido a Mills que abandonara la contienda.

EFE describió por ello los resultados de los candidatos respaldados por Trump como mixtos, aunque el presidente destacó públicamente las victorias obtenidas por sus aliados.

Alaska advierte que noviembre no será sencillo

Otro resultado que debe preocupar a los republicanos ocurrió en Alaska, donde la demócrata moderada Mary Peltolaencabezaba la primaria abierta para el Senado con aproximadamente 48 % de los votos, mientras el senador republicano Dan Sullivan, respaldado por Trump, registraba cerca de 42.8 %. Ambos avanzaron hacia la próxima etapa electoral.

Reuters considera que Alaska puede convertirse en una de las oportunidades reales de los demócratas para arrebatar un escaño republicano en noviembre. Al mismo tiempo, la nominación de Nixon en Florida podría dificultar las posibilidades demócratas de derrotar a Moody en un estado que durante los últimos ciclos electorales se ha desplazado significativamente hacia el GOP.

Los resultados presentan así dos mensajes distintos para los republicanos. Por un lado, Trump continúa demostrando capacidad para influir en buena parte de las primarias del GOP, aunque sus endosos no son infalibles. Por otro, la izquierda socialista está ganando espacio dentro de determinadas primarias demócratas y comienza a desplazar candidatos moderados o vinculados al establecimiento del partido.

Para el Partido Republicano, la victoria de Nixon ofrece además un contraste ideológico que seguramente aparecerá repetidamente durante la campaña de otoño: conservadurismo económico y menor intervención federal frente a una agenda demócrata socialista que propone expandir significativamente la participación del Gobierno en salud, vivienda, empleo y otros sectores de la economía.

La verdadera prueba llegará el 3 de noviembre, cuando ya no voten solamente los activistas de cada partido en sus primarias, sino el electorado general que decidirá el control del Congreso y numerosas gobernaciones estatales.

Con información de la Agencia EFE y fuentes electorales y partidistas de Estados Unidos.