Trump alcanza acuerdo estratégico sobre Groenlandia
El pacto amplía derechos militares de Estados Unidos, bloquea bases de adversarios y mantiene la soberanía danesa sobre la isla.
Por Redacción InDiario|Política|
Meses después de colocar a Groenlandia en el centro de su agenda de seguridad nacional, el presidente Donald Trump alcanzó un acuerdo con Dinamarca y el gobierno groenlandés que ampliaría y reforzaría a largo plazo la capacidad militar de Estados Unidos en una de las zonas estratégicamente más importantes del Ártico.
El entendimiento permitirá ampliar la presencia estadounidense en Groenlandia y establecer restricciones para que países ajenos a la OTAN, particularmente adversarios estratégicos de Washington, puedan establecer bases militares o realizar determinadas inversiones sensibles en la isla.
En términos de la agenda que Trump había defendido durante meses, el acuerdo recoge varios de sus principales objetivos: garantizar acceso militar estadounidense a largo plazo, impedir una presencia estratégica de Rusia o China y consolidar a Groenlandia como parte de la arquitectura de defensa de Norteamérica.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que el acuerdo atiende de manera “permanente y completa” las preocupaciones de seguridad nacional de Estados Unidos relacionadas con Groenlandia. Trump, por su parte, aseguró que Washington tendrá capacidad permanente para realizar las acciones necesarias para proteger sus intereses de seguridad en la isla.
Un resultado de la presión de Trump
El acuerdo representa un cambio significativo respecto al escenario diplomático de principios de 2026, cuando las declaraciones de Trump sobre adquirir Groenlandia provocaron fuertes tensiones con Dinamarca y otros aliados europeos.
Aunque el pacto no entrega a Estados Unidos la soberanía de Groenlandia, sí incorpora varios de los objetivos de seguridad que la administración Trump había colocado públicamente sobre la mesa.
Reuters informó que el entendimiento permitiría una expansión considerable de la presencia militar estadounidense, impediría que países adversarios establezcan bases y restringiría determinadas inversiones sensibles. También se pretende que los derechos estadounidenses continúen incluso si Groenlandia eventualmente se independiza de Dinamarca.
De concretarse en esos términos, la administración Trump podrá señalar que obtuvo mediante negociación garantías adicionales sobre seguridad y presencia militar sin necesidad de modificar formalmente la soberanía territorial de la isla.
El resultado también reduce una fuente de tensión dentro de la OTAN. La propia alianza recibió favorablemente el anuncio por considerar que puede fortalecer la seguridad y estabilidad del Ártico y del Atlántico Norte.
Groenlandia continúa bajo soberanía danesa
Dinamarca y Groenlandia dejaron claro, sin embargo, que el acuerdo no significa una transferencia territorial.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que el entendimiento reconoce “la soberanía y la integridad territorial del Reino” y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, sostuvo igualmente que el acuerdo reconoce los intereses de la isla y su participación dentro de la cooperación internacional.
El acuerdo todavía no ha entrado en vigor.
Los gobiernos de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia esperan firmarlo durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y posteriormente deberá completar los procedimientos parlamentarios correspondientes.
Además, todavía no se ha divulgado públicamente el texto completo, por lo que permanecen interrogantes sobre la magnitud exacta de la expansión militar estadounidense y sobre qué inversiones quedarían sujetas a restricciones.
El precedente de 1951 nunca fue eliminado
La presencia militar estadounidense en Groenlandia no comenzó con Trump.
Estados Unidos y Dinamarca firmaron en 1951, en los primeros años de la Guerra Fría, un amplio acuerdo de defensa que permitió a Washington establecer y operar instalaciones militares en la isla como parte de la estructura defensiva de la OTAN.
Ese acuerdo permaneció vigente durante las décadas siguientes y continúa siendo parte fundamental del marco jurídico de la presencia estadounidense en Groenlandia.
Contrario a la idea de que la administración de Bill Clinton eliminó ese acuerdo, la reducción de la presencia militar estadounidense comenzó anteriormente, durante la presidencia de George H. W. Bush, como consecuencia del final de la Guerra Fría.
Bush redujo instalaciones tras finalizar la Guerra Fría
En 1991, todavía durante la administración de George H. W. Bush, Estados Unidos, Dinamarca y las autoridades groenlandesas acordaron una reducción de varias operaciones militares estadounidenses.
El memorando estableció que la Fuerza Aérea de Estados Unidos cesaría sus operaciones en Søndre Strømfjord, hoy Kangerlussuaq, no más tarde del 30 de septiembre de 1992.
También dispuso que Washington terminara el uso de Kulusuk y de las cuatro estaciones de radar DYE, que habían formado parte de la red de alerta temprana construida durante la confrontación con la Unión Soviética.
Las estaciones DYE habían integrado la Distant Early Warning Line, una cadena de radares diseñada para detectar anticipadamente aeronaves soviéticas que pudieran aproximarse a Norteamérica por el Ártico.
El cambio respondía al nuevo escenario internacional.
Con la caída del Muro de Berlín, la desaparición del bloque soviético y posteriormente la disolución de la Unión Soviética, gran parte de aquella infraestructura perdió la importancia estratégica que había tenido durante la Guerra Fría.
En septiembre de 1992, todavía bajo Bush, Estados Unidos y Dinamarca formalizaron la eliminación de Søndre Strømfjord y de las cuatro estaciones de alerta temprana de la lista de áreas de defensa estadounidenses en Groenlandia. Washington, sin embargo, conservó determinadas facultades para utilizar las instalaciones de Kangerlussuaq.
El propio anuario oficial de Groenlandia posteriormente confirmó que la Fuerza Aérea estadounidense se retiró de Kangerlussuaq el 30 de septiembre de 1992 y había terminado el uso de Kulusuk y las estaciones DYE el año anterior.
De la reducción de Bush al fortalecimiento con Trump
Más de tres décadas después del repliegue posterior a la Guerra Fría, el nuevo acuerdo marca otro giro en la estrategia estadounidense.
Trump convirtió Groenlandia en una prioridad de su segundo mandato y sostuvo repetidamente que la isla era esencial para la seguridad de Estados Unidos.
El acuerdo alcanzado con Dinamarca y Groenlandia no le concede a Washington la propiedad de la isla, pero sí avanza varios de los objetivos concretos que el presidente había identificado: mayor capacidad militar estadounidense, garantías de acceso a largo plazo y obstáculos explícitos a una futura presencia estratégica de adversarios de Estados Unidos.
Dinamarca, por su parte, conserva la soberanía territorial, mientras Groenlandia mantiene su derecho a la autodeterminación.
De completarse la firma y las aprobaciones parlamentarias pendientes, el acuerdo establecerá un nuevo marco para la seguridad del Ártico y permitirá a la administración Trump presentar el resultado como el cumplimiento de una de las prioridades de política exterior y defensa que el presidente convirtió en tema central desde su regreso a la Casa Blanca.




