COLUMNA: La calculadora de Calixto

El ex secretario general del PPD, Juan Luis Camacho analiza los ataques del PIP contra Enrique “Kike” Cruz por haber expresado su opinión

Por Juan Luis Camacho SemideiOpinión|

(Suministrada)
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¡Válgame San Nicolás de la Aritmética Revolucionaria! Resulta que ahora, para saber quién manda en Puerto Rico, no hay que ir a la Comisión Estatal de Elecciones, sino leer los comunicados de Calixto Negrón. El Secretario de Comunicaciones del PIP ha sacado el violín de la indignación para dedicarle una "oda al vómito" a la columna de mi colega Enrique “Kike” Cruz, simplemente porque Kike tuvo el atrevimiento de ponerle un espejo frente a sus contradicciones caribeñas.

Calixto se desvive explicando —con una solemnidad que daría envidia en un cónclave papal— que condenar un misil de Trump no es defender a Maduro. ¡Mira qué descubrimiento, Colón, que el agua moja! El problema, mi querido Calixto, es que en el comité del PIP padecen de una "tortícolis ideológica" crónica: el cuello se les dobla con una elasticidad olímpica para mirar las faltas de Washington, pero se les queda tieso, rígido y mudo cuando se trata de mirar las barbaridades de Caracas. Kike Cruz no es un ignorante; es simplemente alguien que sabe que la libertad no puede tener apellidos ni padrinos en Miraflores. La calculadora de los derechos humanos no puede tener un denominador común distinto según el régimen, y la democracia no es un número relativo que se ajusta con una coma ideológica para no ofender al "pana" dictador.

Pero donde la sátira se escribe sola —y con tinta roja de vergüenza ajena— es en ese comunicado post-arresto de Maduro, donde Calixto se proclama, con el pecho más inflado que un pavo real en víspera de Acción de Gracias, como el "portavoz de la indudable voluntad mayoritaria del pueblo puertorriqueño". ¡Ave María, Calixto! Yo no sé si es que las pilas de la calculadora se sulfataron o si es que estás aplicando una regla de tres inversa bajo los efectos de un fuerte alucinógeno político. Hablar de "voluntad mayoritaria" cuando la independencia es una fracción propia que no logra romper el techo de cristal de 1 de cada 10 electores, es tener una fe que mueve montañas... pero que ignora por completo la proporción real de las urnas.

Calixto se abraza al desempeño de Juan Dalmau en el 2024 como si fuera el mínimo común múltiplo de una victoria inexistente. Vamos a los números, Calixto, que la aritmética no sabe de poesía: Juan quedó segundo en la candidatura a la gobernación, sí, pero su partido sigue siendo una nota al calce en el voto íntegro, donde los "coloraos" se quedaron con el segundo puesto oficial. Juan no es un "recién llegado" que bajó de una nube de incienso; lleva en la papeleta del PIP desde el 2012, ha sido tres veces candidato a la Gobernación (un exponente al cubo de la derrota) y su única victoria electa ha sido una silla como senador por acumulación. Confundir un respaldo personal con una "voluntad mayoritaria" por la independencia es un error de cálculo de primer grado.

Kike Cruz solo puso el dedo en la llaga de una pregunta que en el PIP les produce urticaria y sudores fríos: ¿Se puede ser amante de la libertad en San Juan y ser un divisor de la opresión en Venezuela? Calixto, menos literatura de "voluntad mayoritaria" y un poquito más de humildad estadística. Tratar de vender un ideario que el país se niega a comprar —por más que lo envuelvan en papel de regalo— como si fuera el mandato absoluto, es un salto al vacío desde el cuarto piso de la arrogancia.

Al leer ese comunicado tan lleno de ínfulas y tan vacío de votos, no puedo evitar recordar aquella frase de su defendido, Nicolás Maduro, que parece escrita pensando en el delirio de Calixto: “A veces me quedo dormido y me despierto con una idea, y esa idea la convierto en realidad”. El problema, Calixto, es que su partido se despertó con la idea de que son mayoría, pero la variable de la realidad le dice que el pueblo sigue sin validar su proyecto. Una cosa es soñar con la república y otra, muy distinta, es saber despejar la X sin hacerse trampas en el solitario. ¡Juzgue usted, Calixto, pero por favor, busque una calculadora que no tenga el algoritmo trucado por el dogma.