Sin veredicto aun contra Lindsay Clancy por asesinar hijos
Tras cuatro días de deliberación, el jurado no logra veredicto mientras defensa alega psicosis posparto y fiscalía sostiene que hubo premeditación.
Por Redacción InDiario|Policía y Tribunales|
El juicio contra Lindsay Clancy, la madre acusada de estrangular a sus tres hijos pequeños en su residencia de Duxbury, Massachusetts, entró este martes en una etapa crítica luego de que el jurado informara al tribunal que no ha podido alcanzar un veredicto unánime.
El juez William Sullivan rechazó, por el momento, dar por terminadas las deliberaciones y ordenó a los nueve jurados mujeres y tres hombres regresar a la sala para continuar evaluando el caso. El panel había acumulado cerca de cuatro días de deliberaciones cuando comunicó formalmente el impasse.
La falta de consenso abre la posibilidad de que eventualmente el tribunal tenga que declarar un juicio nulo por jurado dividido, aunque eso todavía no ha ocurrido. Los jurados regresarán a deliberar nuevamente mientras intentan resolver uno de los casos criminales más controvertidos de Massachusetts en años.
Clancy, de 36 años y enfermera de profesión, enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado por las muertes de sus hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de apenas 8 meses, ocurridas el 24 de enero de 2023.
No existe controversia sustancial en el juicio sobre quién causó las muertes. El punto central que debe decidir el jurado es si Clancy era criminalmente responsable de sus actos cuando mató a los niños.
Fiscalía alega planificación
Los fiscales sostienen que los asesinatos fueron deliberados y premeditados.
Como parte de su teoría, la fiscalía presentó evidencia de que Clancy habría calculado previamente el tiempo y la distancia necesarios para que su esposo, Patrick Clancy, saliera de la vivienda para realizar diligencias en un restaurante y una farmacia.
Fue durante ese periodo, según la acusación, cuando utilizó bandas de ejercicio para estrangular a los tres menores en el sótano de la residencia. Posteriormente se cortó las muñecas y el cuello y saltó desde una ventana del segundo piso en un aparente intento de suicidio.
Para la fiscalía, esas acciones y la secuencia de los acontecimientos demuestran que Clancy comprendía lo que estaba haciendo y tomó medidas para encontrarse sola con sus hijos.
Una convicción por asesinato en primer grado podría representar para Clancy cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Defensa plantea psicosis posparto
Sus abogados presentan una historia completamente distinta.
La defensa sostiene que Clancy sufría una severa psicosis posparto y que, al momento de los hechos, no poseía la capacidad mental necesaria para ser considerada criminalmente responsable.
Clancy ha alegado que durante el episodio escuchó la voz de un hombre ordenándole matar a sus hijos y posteriormente quitarse la vida. Sus abogados buscan que sea declarada no culpable por falta de responsabilidad criminal, el equivalente bajo la ley de Massachusetts a una absolución por razón de insanidad.
Los fiscales, sin embargo, han cuestionado esa explicación. Durante el juicio se destacó que Clancy no había reportado anteriormente ese tipo de alucinaciones y que tampoco volvió a experimentarlas posteriormente, un elemento utilizado por el Ministerio Público para poner en duda que atravesara un episodio psicótico precisamente durante los minutos en que ocurrieron las muertes.
El proceso judicial se extendió por más de cuatro semanas y contó con más de 80 testigos y alrededor de 300 piezas de evidencia, además de testimonios contradictorios de especialistas en salud mental acerca de la condición de Clancy.
El jurado no consigue ponerse de acuerdo
Al comenzar el cuarto día de deliberaciones, los jurados enviaron una comunicación al juez Sullivan informándole que no podían llegar a una decisión unánime.
El magistrado reconoció la duración y complejidad del proceso, pero les pidió continuar evaluando las pruebas y las instrucciones legales recibidas.
Aunque frecuentemente se utiliza la expresión “hung jury” para describir a un panel que no logra ponerse de acuerdo, todavía no existe un juicio nulo en este caso. Esa determinación correspondería al juez únicamente si concluye que nuevas deliberaciones no tienen posibilidades razonables de producir un veredicto.
Si finalmente se declara un mistrial, la fiscalía tendría la alternativa de procesar nuevamente a Clancy ante un nuevo jurado.
El caso ha provocado además un intenso debate nacional sobre la depresión y psicosis posparto, los límites de las defensas por enfermedad mental y la responsabilidad criminal cuando una persona diagnosticada con problemas psiquiátricos comete un acto de extrema violencia.
El esposo de Clancy, Patrick, quien declaró durante el juicio, ha expresado públicamente que perdona a su esposa y considera que sus acciones fueron consecuencia de una enfermedad y no de maldad.
Por ahora, sin embargo, esa discusión médica y social queda subordinada a una pregunta estrictamente judicial que doce personas todavía no consiguen responder de forma unánime: ¿Lindsay Clancy sabía y comprendía criminalmente lo que estaba haciendo cuando mató a sus tres hijos?
El jurado continuará deliberando mientras aumenta la posibilidad de que, después de semanas de testimonios y cientos de pruebas, el proceso termine sin un veredicto definitivo.




