Universidades de California almacenan arsenal militar
Una investigación halló rifles AR-15, granadas aturdidoras, armas sónicas y fallas en los controles de transparencia.
Por Redacción InDiario|Policía y Tribunales|
Los departamentos de Policía de universidades y colegios públicos de California mantienen inventarios que incluyen cientos de rifles semiautomáticos, granadas aturdidoras, gases irritantes, drones, armas acústicas y, al menos, dos subametralladoras, según una investigación sobre la militarización de la seguridad en los centros de educación superior del estado.
La pesquisa de CalMatters examinó los 148 planteles pertenecientes a los sistemas de la Universidad de California, la Universidad Estatal de California y los colegios comunitarios. El análisis encontró que más de 25 instituciones poseen rifles semiautomáticos, mientras el inventario colectivo contiene miles de municiones con agentes químicos irritantes y cientos de miles de cartuchos para rifles.
Aunque gran parte del equipo está destinado a responder a tiroteos, situaciones con sospechosos armados y disturbios multitudinarios, la investigación reveló que varias instituciones no habían publicado informes, actualizado sus inventarios o celebrado las reuniones públicas requeridas por una ley estatal aprobada en 2021.
Una ley exige justificar cada equipo
La legislación AB 481 obliga a las agencias policiales de California a obtener la aprobación de su organismo rector antes de adquirir, financiar o utilizar equipos clasificados como militares. También exige la publicación de una política de uso, un inventario actualizado, informes anuales y una revisión pública de la necesidad de mantener los equipos.
Los organismos rectores solamente pueden autorizar estas herramientas si determinan que no existe una alternativa razonable para proteger la vida y que los beneficios superan los riesgos. La autorización debe revisarse anualmente y puede ser retirada cuando el equipo no cumpla con los estándares establecidos.
Sin embargo, CalMatters encontró universidades que publicaron documentos únicamente después de recibir preguntas de los periodistas. En otros casos, los informes omitían cantidades, fabricantes, descripciones o información sobre cómo y cuándo fueron utilizadas las armas.
La Policía de la Universidad de California en Berkeley, por ejemplo, publicó su lista de equipos el 7 de abril de 2026, luego de cuatro solicitudes de información de CalMatters, pese a que la Junta de Regentes había aprobado el informe desde septiembre de 2025.
Rifles, granadas y subametralladoras
La Universidad Estatal de San José informó que posee rifles AR-15, 33 granadas de gas lacrimógeno y una subametralladora. Algunos de esos equipos no aparecen autorizados en la política general del sistema de la Universidad Estatal de California.
El capitán Jermaine Thomas aseguró que las granadas habían permanecido durante años en la armería y que el departamento no tenía intención de utilizarlas. La institución indicó que destruirá tanto las granadas como la subametralladora.
Compton College también posee rifles semiautomáticos, dispositivos eléctricos incapacitantes y una subametralladora que, según su documentación, puede utilizarse en situaciones potencialmente mortales o para disparar a través de determinadas barreras.
Los rifles semiautomáticos habían sido entregados a los oficiales de patrulla de Compton College durante más de siete años. Las autoridades universitarias justificaron su disponibilidad citando incidentes como el tiroteo bancario de North Hollywood de 1997, cuando agentes equipados principalmente con pistolas se enfrentaron a sospechosos armados con rifles de mayor potencia.
Armas sónicas para controlar protestas
El inventario también incluye dispositivos acústicos de largo alcance, conocidos como LRAD, capaces de proyectar mensajes o tonos extremadamente fuertes sobre multitudes.
La Policía de la Universidad de California en Los Ángeles utilizó estos equipos 71 veces durante el año académico 2024-2025. Todas las activaciones ocurrieron en situaciones clasificadas como manejo de multitudes, incluidas manifestaciones, protestas y otras concentraciones.
UCLA sostuvo que utiliza los dispositivos como altavoces para transmitir instrucciones y no para emitir tonos agudos. No obstante, estos sistemas pueden alcanzar niveles de sonido suficientemente elevados como para causar daños auditivos cuando se utilizan incorrectamente o a distancias reducidas.
La Policía de la Universidad de California en Santa Cruz empleó un dispositivo similar para emitir órdenes de dispersión durante los campamentos propalestinos establecidos en 2024.
Informes y reuniones que no aparecían
La ley exige que, después de publicar su informe anual, cada departamento policial celebre una reunión pública donde estudiantes, profesores y residentes puedan conocer el inventario y cuestionar su uso.
La investigación encontró que varias instituciones no pudieron demostrar que celebraron o promovieron adecuadamente esos encuentros. Cal Poly Humboldt y Sonoma State University figuraron entre las instituciones que dijeron no haber celebrado una reunión durante 2025 o que no contestaron cuándo ocurrió.
En UCLA, cuya población ronda los 49,000 estudiantes, la reunión virtual de 2025 terminó sin participantes, según informó la propia Policía universitaria. En otros campus, los anuncios de las reuniones no mencionaban específicamente que se discutirían armas o equipos militares.
Más de 40 colegios comunitarios informaron que no habían presentado un reporte. La ley, sin embargo, solamente obliga a reportar a los departamentos que cuentan con agentes policiales juramentados, por lo que no todas esas instituciones necesariamente estaban sujetas a los mismos requisitos.
Investigación provoca cambios
Las preguntas de CalMatters llevaron a varias instituciones a revisar sus procedimientos.
El presidente de Compton College, Keith Curry, reconoció que desconocía las obligaciones de la ley hasta que recibió una solicitud de información en febrero. La institución descubrió que nunca había aprobado formalmente una política para utilizar su equipo militar.
El colegio adoptó posteriormente un plan correctivo, aprobó una política, celebró una reunión comunitaria y estableció nuevos organismos de supervisión para examinar las prácticas de su departamento policial.
Chaffey College también descubrió que carecía de una política vigente y aprobó una en abril. Otras instituciones actualizaron sus inventarios, incorporaron cantidades que habían sido omitidas o anunciaron que reducirían el volumen de municiones almacenadas.
Equipo militar disponible para agencias civiles
La legislación federal permite que el Departamento de Defensa venda determinados equipos excedentes a agencias estatales y locales de seguridad pública. La lista autorizada incluye pistolas, rifles de hasta calibre .30, municiones, máscaras antigás y equipos de protección, siempre que sean solicitados y certificados como necesarios para la operación de la agencia.
Sin embargo, la designación de “equipo militar” bajo la ley de California es más amplia y no significa necesariamente que todos los artículos fueron utilizados anteriormente por las Fuerzas Armadas. La categoría incluye drones, vehículos blindados, rifles de determinados calibres, lanzadores de proyectiles, granadas químicas y dispositivos acústicos.
La investigación ha reabierto el debate sobre qué nivel de armamento necesitan las policías universitarias para responder a una emergencia y qué mecanismos deben existir para evitar que equipos adquiridos para situaciones extremas terminen utilizándose rutinariamente contra estudiantes y manifestantes.
Mientras los departamentos policiales defienden estas herramientas como necesarias ante amenazas armadas y ataques masivos, la falta de informes completos dejó una pregunta pendiente: cuántas instituciones habrían continuado almacenando sus arsenales sin cumplir plenamente con la transparencia requerida si nadie hubiese comenzado a solicitar los documentos.



