Alcaldes piden racionar La Plata; Gobernadora dice no
Ejecutivos municipales favorecen actuar antes de que el embalse llegue a niveles críticos, pero Jenniffer González rechaza la idea por ahora..
Por Redacción InDiario|Política|
Mientras los alcaldes de los nueve municipios que dependen del embalse La Plata favorecen establecer un racionamiento preventivo para extender la vida útil del lago, la gobernadora Jenniffer González Colón descartó este jueves, por el momento, imponer interrupciones programadas y defendió esperar a que los niveles se acerquen a los parámetros establecidos por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).
La diferencia de criterio surge en medio de la sequía que afecta a Puerto Rico y después de que los problemas experimentados con el racionamiento de Carraízo encendieran las alarmas entre los alcaldes de Bayamón, Cataño, Corozal, Dorado, Guaynabo, Naranjito, Toa Alta, Toa Baja y Vega Alta, cuyos sistemas sirven a unos 130,828 abonados desde La Plata.
Los nueve alcaldes discutieron esta semana la situación con el presidente ejecutivo de la AAA, Luis González Delgado, y coincidieron en que, si el embalse continúa descendiendo y no se registran lluvias suficientes, cualquier racionamiento debería comenzar antes de alcanzar los niveles críticos utilizados en emergencias anteriores.
El alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera Cruz, explicó que el consenso municipal busca evitar repetir el escenario de 2015, cuando se esperó hasta que La Plata había descendido considerablemente.
“El consenso de los nueve alcaldes es que, si no lloviera e hiciera falta hacer un racionamiento, que lo empecemos en un nivel más alto del 2015 para hacerlo de manera preventiva y ayudar a alargar la vida del lago”, expresó Rivera Cruz.
Gobernadora: “Tampoco queremos crearle un caos a la gente”
González Colón, sin embargo, considera que todavía no ha llegado el momento.
“En este momento no hay una previsión de interrupción para La Plata”, sostuvo la gobernadora, al señalar que el embalse aún no ha alcanzado los niveles que los protocolos de la AAA utilizan para activar las interrupciones programadas.
La mandataria reconoció que un racionamiento podría convertirse posteriormente en una alternativa si continúa bajando el nivel, pero advirtió que imponerlo anticipadamente también tendría consecuencias para miles de ciudadanos.
“Tampoco queremos crearle un caos a la gente y quitarle el agua cuando todavía hay espacio para eso”, afirmó.
El planteamiento contrasta con la posición asumida principalmente por el alcalde de Toa Alta, Clemente “Chito” Agosto, quien desde la semana pasada viene reclamando que el gobierno actúe antes de que La Plata llegue a una situación semejante a la de Carraízo.
Agosto ha propuesto interrupciones preventivas de 12 o 24 horas, en lugar de esperar hasta que el deterioro del embalse obligue a establecer ciclos más prolongados.
“¿Por qué esperar a que La Plata pase a lo mismo, pudiendo ser un racionamiento de 12 o 24 horas [...] y podamos alargarle la vida útil al embalse un poco más de días?”, cuestionó el alcalde.
La preocupación municipal adquirió mayor peso después de los problemas registrados durante el racionamiento de Carraízo, donde varias comunidades no recuperaron el servicio dentro de las ventanas inicialmente anunciadas por la AAA. El alcalde de Toa Baja, José “Betito” Márquez, ha reclamado que cualquier plan para La Plata se comunique con anticipación y de manera coordinada con los municipios.
La experiencia de Carraízo pesa sobre La Plata
La propia gobernadora reconoció que las características del sistema complican los racionamientos, particularmente en comunidades ubicadas en zonas altas.
González Colón mencionó como ejemplo sectores de Cupey que, aun después de 48 horas de recuperación del sistema de Carraízo, han enfrentado dificultades para recibir agua debido a su elevación. Advirtió que un problema similar podría ocurrir en sectores del área de Bayamón si eventualmente se activa un plan para La Plata.
Esa precisamente es una de las razones por las que los municipios reclaman planificación antes de que el deterioro obligue a tomar medidas más severas.
La AAA prepara distintos escenarios sobre qué comunidades quedarían incluidas, cuánto tiempo necesitaría el sistema para recuperar presión y cómo atender las zonas más elevadas. Los alcaldes esperan recibir un plan de la corporación pública antes de decidir los próximos pasos.
Evalúan dragado en seco de Carraízo
Mientras continúa la discusión sobre La Plata, el gobierno analiza aprovechar los bajos niveles de Carraízo para realizar un nuevo dragado en seco.
González Colón indicó que una evaluación preliminar coloca el costo de esos trabajos en menos de $4 millones.
La AAA había adelantado que el proyecto podría remover unas 500,000 yardas cúbicas o más de sedimentos de las áreas expuestas alrededor del embalse, aprovechando precisamente el descenso provocado por la sequía.
En La Plata también se ha planteado realizar trabajos similares, pero el nivel del lago todavía no ha descendido lo suficiente para permitir la entrada segura de maquinaria pesada a las zonas expuestas.
La controversia coloca ahora al gobierno ante una decisión de tiempo: esperar a que La Plata se acerque a los niveles establecidos por los protocolos de la AAA o comenzar antes un racionamiento menos severo, como reclaman los alcaldes, para intentar conservar agua y evitar llegar posteriormente a interrupciones más prolongadas.




