Álvarez Conde exige alivio energético para hospitales
El P. del S. 848 busca eliminar cargos por ajustes de combustible y compra de energía ante alertas de cierres y alzas en planes médicos.
Por Redacción InDiario|Política|
Ante las advertencias de posibles cierres hospitalarios y aumentos en las primas de los planes médicos como consecuencia del encarecimiento de la electricidad, la senadora por acumulación del Partido Popular Democrático (PPD), Ada Álvarez Conde, reclamó este jueves que el Senado atienda una medida legislativa que busca reducir los costos energéticos de los hospitales privados en Puerto Rico.
Se trata del Proyecto del Senado 848, radicado el 6 de noviembre de 2025 y referido a la Comisión de Gobierno, que propone eximir a estas instituciones del pago de los cargos relacionados con las cláusulas de reconciliación de sus facturas eléctricas, particularmente los ajustes por combustible y compra de energía.
“Las propuestas están sobre la mesa desde hace meses. No podemos esperar a que un hospital cierre, reduzca servicios o que el costo termine trasladándose al paciente para entonces actuar. Desde noviembre del pasado año presentamos una alternativa concreta para aliviar la carga energética de nuestros hospitales. Lo que hace falta es que se evalúe y se atienda”, sostuvo la legisladora.
Hospitales advierten sobre consecuencias económicas
El reclamo surge luego de que el presidente de la Asociación de Hospitales de Puerto Rico, Jaime Plá Cortés, advirtiera que el aumento en los costos eléctricos podría obligar a las instituciones a renegociar sus tarifas de reembolso con las aseguradoras, situación que eventualmente podría traducirse en primas más elevadas para los asegurados.
Por su parte, la presidenta del Colegio de Administradores de Servicios de Salud, Tania Conde Sterling, alertó que la presión económica podría provocar el cierre de algunas instituciones hospitalarias si no se establecen mecanismos de apoyo.
El panorama se complica tras el aumento tarifario vigente desde el 1 de octubre, autorizado por el Negociado de Energía de Puerto Rico, que representa un incremento aproximado de 18.5% para un consumidor residencial de referencia que utiliza 800 kilovatios hora mensuales.
Para los hospitales, cuya operación depende del suministro eléctrico ininterrumpido, los aumentos representan gastos adicionales que se suman al combustible y mantenimiento de generadores de emergencia.
Proponen eliminar cargos de reconciliación
La legislación presentada por Álvarez Conde permitiría que los hospitales privados continúen pagando los cargos fijos por cliente y por consumo eléctrico, pero quedarían exentos de determinadas partidas relacionadas con los ajustes de combustible y compra de energía.
Según la senadora, los ahorros podrían destinarse a fortalecer las operaciones, adquirir equipos médicos, mantener la infraestructura y garantizar la continuidad de servicios esenciales.
“Un hospital no es un comercio que puede cerrar sus puertas cuando aumenta la luz. Los ventiladores, las salas de operaciones, los equipos de diagnóstico y las unidades de cuidado intensivo necesitan electricidad las 24 horas. Cada dólar adicional que se destina a la factura eléctrica es un recurso que deja de estar disponible para atender otras necesidades del sistema de salud”, señaló.
No obstante, la propuesta requeriría examinar sus implicaciones fiscales y regulatorias, particularmente cómo se atenderían los cargos que dejarían de pagar los hospitales y su posible impacto sobre los demás consumidores del sistema eléctrico.
La legisladora reconoció la necesidad de evaluar estos aspectos antes de convertir la medida en ley.
“No basta con reconocer que los hospitales están en dificultades. Tenemos que atender las propuestas que ya están radicadas. Mi proyecto busca ofrecer un alivio concreto a instituciones que son indispensables para la salud y la seguridad de nuestra gente”, expresó.
Álvarez Conde insistió en que el asunto debe atenderse con urgencia, antes de que las dificultades económicas de las instituciones se traduzcan en reducciones de servicios o mayores costos para los pacientes.
“Proteger nuestros hospitales también es proteger a los pacientes, a los profesionales de la salud y a las comunidades que dependen de ellos. No podemos permitir que el costo de la energía siga comprometiendo la estabilidad de servicios tan esenciales”, concluyó.




