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La derecha nacionalista AfD sacude Alemania con triunfo

El partido convirtió inmigración, seguridad, familia tradicional e identidad nacional en ejes de una victoria que reconfigura la política alemana

Por Redacción InDiarioPolítica|

El principal candidato del partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD), Ulrich Siegmund, reacciona junto a los copresidentes de la colectividad, Alice Weidel y Tino Chrupalla, tras el cierre de las urnas durante las elecciones estatales de Sajonia-Anhalt, en Magdeburgo, Alemania. (Reuters)
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La derecha alemana acaba de recibir uno de sus mayores impulsos electorales desde la Segunda Guerra Mundial.

Alternativa para Alemania (AfD) consiguió una victoria histórica en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt con alrededor de 44% de los votos, más del doble del 20.8% alcanzado en 2021 y muy por encima de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, que rondó el 18.5%. 

Pero el resultado no se explica solamente por el desgaste de los partidos tradicionales.

AfD representa una corriente de derecha nacionalista, populista y socialmente conservadora que ha ido ganando terreno en Alemania con un discurso centrado en limitar la inmigración, fortalecer las fronteras, defender la familia tradicional, reivindicar la identidad alemana y combatir políticas progresistas relacionadas con género y multiculturalismo.

Medios internacionales y autoridades alemanas suelen clasificar al partido, o a sectores importantes dentro de él, como de extrema derecha. AfD rechaza esa caracterización y se presenta como una alternativa conservadora y patriótica frente al consenso político establecido. 

Inmigración: uno de sus principales caballos de batalla

Pocas cuestiones identifican tanto a AfD como su oposición a la inmigración masiva y su exigencia de controles fronterizos más estrictos.

Su programa nacional sostiene que Alemania no debe utilizar la inmigración como solución a sus problemas demográficos y propone controles rigurosos en las fronteras, mayores restricciones al asilo y el retorno de extranjeros que no tengan derecho legal a permanecer en el país. 

En Sajonia-Anhalt, esa política tomó una forma todavía más concreta.

El programa regional contempla acelerar las deportaciones, crear estructuras administrativas dedicadas a esos procesos y endurecer las políticas dirigidas a extranjeros cuya permanencia en Alemania no esté autorizada. 

Ese discurso ha encontrado terreno fértil entre electores que consideran que los gobiernos de Berlín han perdido el control sobre la inmigración o han dedicado demasiados recursos a la integración de refugiados.

Familia tradicional frente a la política de género

AfD también se distingue de la izquierda y de buena parte del centro político alemán por su defensa explícita de un modelo tradicional de familia.

El propio programa fundamental del partido define a la familia como una institución central de la sociedad y plantea políticas destinadas a promover el matrimonio, aumentar la natalidad de la población alemana y facilitar que las familias tengan más hijos. 

La organización ha cuestionado además el llamado gender mainstreaming y sostiene que existen dos sexos biológicos. También se opone a procedimientos de transición de género en menores de edad. 

En su propuesta para Sajonia-Anhalt, AfD plantea eliminar determinadas políticas de diversidad de las escuelas y las instituciones públicas, impedir la exhibición de banderas arcoíris en centros escolares y reforzar una educación basada, según el partido, en valores culturales alemanes. 

Así, una parte importante de su crecimiento electoral también representa una reacción conservadora frente al cambio cultural experimentado por Alemania y otros países europeos durante las últimas décadas.

Bandera alemana, himno e identidad nacional

La propuesta de AfD no se limita a asuntos económicos o migratorios.

El partido quiere recuperar una manifestación mucho más visible del patriotismo alemán.

En Sajonia-Anhalt ha planteado que las escuelas eleven regularmente la bandera nacional y promuevan el conocimiento y la interpretación del himno. También reclama que la enseñanza conceda mayor espacio a la historia, cultura y tradiciones alemanas. 

La propia organización afirma que busca preservar la cultura cristiana occidental, la lengua alemana, sus tradiciones y un Estado nacional soberano. 

Ese discurso rompe con décadas en las que la política alemana mantuvo una relación particularmente cautelosa con el nacionalismo debido al peso histórico del nazismo y la Segunda Guerra Mundial.

AfD argumenta que patriotismo no debe ser equivalente a extremismo y que Alemania, como cualquier otra nación europea, debe poder defender su identidad cultural y sus intereses nacionales.

Sus críticos, en cambio, consideran que algunas expresiones y figuras dentro del partido cruzan la frontera entre patriotismo y nacionalismo radical.

Menos Bruselas y más soberanía alemana

AfD también cuestiona la dirección política que ha tomado la Unión Europea.

Aunque sus posiciones han evolucionado desde la fundación del partido en 2013, mantiene fuertes críticas a la transferencia de poder desde los Estados nacionales hacia Bruselas y reclama recuperar mayores espacios de soberanía política y económica.

El partido se opone a lo que considera una burocracia europea excesiva y sostiene que Europa debe funcionar más como una cooperación entre naciones soberanas que como un proyecto encaminado hacia un Estado supranacional.

Entre sus prioridades aparecen además el rechazo a determinadas obligaciones financieras comunitarias y una política más centrada en los intereses económicos de Alemania. 

Energía nuclear y rechazo a parte de la agenda climática

La energía es otro terreno donde AfD se aparta del consenso de los últimos gobiernos alemanes.

Mientras Alemania cerró sus últimas plantas nucleares en 2023, el partido reclama volver a utilizar energía nuclear y cuestiona la dependencia de las energías renovables como eje de la transición energética.

AfD sostiene que las políticas climáticas han aumentado los costos de electricidad y calefacción y perjudicado la competitividad industrial alemana. Su plataforma europea reclama volver a la energía nuclear y reducir determinadas políticas vinculadas a la descarbonización. 

La posición conecta particularmente con regiones del este alemán, donde existen preocupaciones por el costo energético, la pérdida de industrias y el impacto económico de las políticas ambientales.

Una derecha distinta a la CDU

El resultado también deja claro que AfD no es simplemente otra versión de la tradicional derecha democristiana alemana.

La CDU de Merz pertenece al conservadurismo europeo tradicional, mantiene una posición claramente favorable a la Unión Europea, respalda a Ucrania y acepta buena parte de la arquitectura política establecida en Alemania después de la reunificación.

AfD propone una ruptura mucho mayor.

Busca una política migratoria considerablemente más restrictiva, una reivindicación más fuerte de la identidad nacional, políticas sociales más conservadoras y un replanteamiento profundo de la relación de Alemania con Bruselas y Moscú.

Ese contraste ayuda a explicar por qué AfD consiguió arrebatarle una cantidad considerable de electores a los conservadores tradicionales.

Rusia y Ucrania: otra ruptura con Berlín

Uno de los aspectos más controvertidos de la plataforma es su posición respecto a Rusia.

AfD defiende restablecer relaciones económicas y diplomáticas más estrechas con Moscú, reducir o terminar determinadas sanciones económicas y abandonar el actual nivel de apoyo alemán a Ucrania. 

El planteamiento encuentra particularmente apoyo en partes de la antigua Alemania Oriental, donde las relaciones históricas con Rusia y el impacto económico de la ruptura energética con Moscú producen una percepción diferente a la que predomina en el oeste del país. 

En plena tensión entre Berlín y Moscú, esa postura coloca a AfD directamente frente a la política exterior del gobierno de Merz.

Gana las elecciones, pero todavía puede quedarse sin gobernar

La magnitud del triunfo no garantiza que AfD pueda formar gobierno.

La mayoría de los demás partidos alemanes mantiene un cordón sanitario que excluye acuerdos de coalición con la organización. Como AfD no habría obtenido por sí sola una mayoría absoluta de escaños, sus adversarios podrían intentar construir una mayoría alternativa pese a haber quedado muy por detrás individualmente. 

Eso abre un escenario políticamente explosivo.

AfD podría ganar con una ventaja superior a 20 puntos y, aun así, observar desde la oposición cómo varios partidos derrotados forman una administración conjunta para impedirle gobernar.

Sus adversarios sostienen que esa estrategia es necesaria por las posiciones radicales presentes dentro del partido. AfD, por su parte, utiliza precisamente ese aislamiento como argumento para denunciar que el establecimiento político intenta neutralizar en los despachos lo que millones de electores expresan en las urnas.

La derecha alemana ya no cabe en los márgenes

El resultado de Sajonia-Anhalt demuestra que AfD ha dejado de ser un fenómeno político marginal.

El partido que comenzó en 2013 principalmente como una reacción al euro se ha transformado en una fuerza que reúne nacionalismo, control migratorio, conservadurismo cultural, soberanía nacional, crítica a la agenda climática y oposición al progresismo social.

Y esos planteamientos ya no reciben el respaldo de una pequeña minoría.

En Sajonia-Anhalt obtuvieron aproximadamente cuatro de cada diez votos. AfD también ronda el 28% en algunos sondeos nacionales, situándose incluso por delante de los conservadores tradicionales. 

Por eso, el verdadero mensaje de estas elecciones trasciende quién ocupará la jefatura del gobierno regional.

Durante años, buena parte del sistema político alemán intentó contener a AfD mediante aislamiento institucional.

Las urnas están demostrando que aislar a un partido no necesariamente aísla las ideas que representa.

Control fronterizo, deportaciones, familia tradicional, patriotismo, rechazo de la política de género, energía nuclear y mayor soberanía frente a Bruselas son precisamente algunas de las propuestas que AfD llevó ante los electores.

Y esta vez, fueron esas banderas de la derecha las que terminaron encabezando las urnas en Sajonia-Anhalt.