Sin chavos pa la reforma contributiva dice líder cameral

Carlos “Johnny” Méndez advirtió que el presupuesto sometido no contempla fondos para viabilizar la medida

Por Redacción InDiarioPolítica|

El presidente de la Cámara, Carlos "Johnny" Méndez. (Foto: Archivo)
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La prometida reforma contributiva de la gobernadora Jenniffer González Colón enfrenta un nuevo obstáculo político y fiscal dentro de su propio partido: el presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez, advirtió que la medida no parece viable si el gobierno no identifica de dónde saldrá el dinero para costearla.

Según reseñó El Nuevo Día Gloria Ruiz Kuilan, Méndez puntualizó que el presupuesto sometido por la gobernadora para el año fiscal 2026-2027 no contempla una asignación específica para financiar la propuesta reforma contributiva, uno de los compromisos principales de la administración González Colón. 

La advertencia del líder cameral coloca la discusión en el punto más incómodo para La Fortaleza: no basta con prometer alivio contributivo si la medida no viene acompañada de una fuente recurrente de fondos. En palabras de Méndez, citadas por El Nuevo Día“No creo que sea viable” aprobar la reforma contributiva sin identificar el dinero necesario para sostenerla. 

La posición del presidente cameral también abre la puerta a una alternativa menos ambiciosa: conceder alivios contributivos anuales, como ocurrió este año, en lugar de aprobar cambios permanentes al sistema tributario. Esa ruta permitiría al gobierno ofrecer algún beneficio directo a los contribuyentes, pero sin comprometer de forma estructural los recaudos del Estado.

La gobernadora sometió recientemente un presupuesto consolidado de $33,570 millones para el año fiscal 2026-2027, incluyendo $13,180 millones del Fondo General, y sostuvo que el documento recibió el visto bueno de la Junta de Supervisión Fiscal antes de pasar a consideración de la Asamblea Legislativa. 

El problema, sin embargo, es que la reforma contributiva permanente requiere algo más que voluntad política. La propia Junta de Supervisión Fiscal ya había advertido que las propuestas de reducción contributiva no constituían una reforma “amplia, holística o integrada” y que reducirían significativamente los ingresos del gobierno sin identificar una fuente recurrente para sustituir la pérdida de recaudos. 

La reforma impulsada por González Colón propone, entre otros cambios, modificar las tasas contributivas para individuos, aumentar de $2,500 a $5,000 la deducción por dependientes menores de 18 años y simplificar reglas del sistema contributivo. La mandataria ha defendido la medida bajo el argumento de que permitiría que a la clase trabajadora “le sobre más dinero”. 

Pero la advertencia de Méndez convierte el debate en uno presupuestario, no meramente político. Si la Cámara no recibe una fuente clara de financiamiento, la reforma podría quedar reducida a una promesa de campaña atrapada entre el presupuesto certificado, las exigencias de la Junta Fiscal y las prioridades de gasto del propio gobierno.

En enero, la Junta Fiscal reconoció que los contribuyentes en Puerto Rico enfrentan una carga contributiva considerable, pero insistió en que cualquier alivio debe ser fiscalmente responsable. Incluso sugirió que un incentivo o reembolso no recurrente podría ser una opción dentro de los recursos disponibles, en lugar de una reducción permanente sin fondos recurrentes. 

Ese precedente es importante porque el gobierno ya recurrió este año a un cheque de alivio contributivo. El Senado aprobó una asignación de $554 millones del Fondo General para distribuir pagos directos a trabajadores y clase media correspondientes al año contributivo 2025. 

La diferencia es fundamental: un cheque o alivio anual se paga una vez, si hay dinero disponible; una reforma contributiva permanente reduce recaudos año tras año. Esa es precisamente la preocupación que ahora verbaliza Méndez desde la Cámara.

El choque no necesariamente significa que la reforma esté muerta, pero sí deja claro que si el gobierno quiere bajar contribuciones de forma permanente, tendrá que decir qué ingreso sustituirá o qué gasto recortará.

Por ahora, la reforma contributiva de Jenniffer González entra a la discusión presupuestaria con una advertencia desde la presidencia cameral: sin dinero identificado, el alivio podría quedarse en discurso.