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Trump corta fondos para transición de género en menores

Medicaid y CHIP dejarán de financiar bloqueadores de pubertad, hormonas y cirugías de transición para menores bajo la nueva política federal.

Por Redacción InDiarioPolítica|

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump (Getty Images)
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El presidente Donald Trump anunció una nueva ofensiva de su administración contra los tratamientos de transición de género en menores, al ordenar que fondos federales de Medicaid y del Programa de Seguro Médico para Niños (CHIP) dejen de utilizarse para financiar bloqueadores de pubertad, tratamientos hormonales y determinadas cirugías.

Según informó Trump, instruyó al administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), Mehmet Oz, a implementar la medida. La nueva política entrará en vigor el 13 de octubre y aplicará a menores de 18 años bajo Medicaid y a menores de 19 años bajo CHIP.

“Los contribuyentes estadounidenses ya no pagarán por cirugías de cambio de sexo ni hormonas para niños”, expresó Trump al anunciar la determinación a través de Truth Social, según reseñó la agencia EFE.

La prohibición federal incluye los bloqueadores utilizados para retrasar la pubertad, las hormonas administradas con el propósito de desarrollar características sexuales asociadas al sexo opuesto y procedimientos quirúrgicos relacionados con una transición de género. La cobertura federal para servicios de salud mental dirigidos a menores diagnosticados con disforia de género no será eliminada.

Además, la Administración estableció un periodo transitorio para jóvenes que actualmente reciben determinados tratamientos hormonales. En esos casos, el financiamiento federal podrá mantenerse hasta abril de 2027, evitando una interrupción inmediata de tratamientos ya comenzados.

Parte de una política iniciada desde 2025

La decisión profundiza una política que Trump comenzó poco después de regresar a la Casa Blanca. En enero de 2025 firmó una orden ejecutiva estableciendo como política federal que el Gobierno no financiaría ni respaldaría procedimientos médicos destinados a realizar una transición de sexo en menores de 19 años.

En diciembre pasado, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ya había anunciado propuestas regulatorias para impedir que fondos federales de Medicaid y CHIP fueran utilizados para estos procedimientos. CMS indicó entonces que 27 estados ya no ofrecían cobertura de Medicaid para este tipo de intervenciones en menores.

La administración sostiene que las intervenciones pueden producir consecuencias irreversibles y que la evidencia disponible no justifica su financiamiento con fondos públicos. HHS ha señalado que su revisión de la literatura encontró un perfil riesgo-beneficio desfavorable para bloqueadores, hormonas y cirugías en menores, postura que ha convertido en una de sus prioridades de política sanitaria.

La ofensiva federal también ha alcanzado directamente a importantes centros médicos. Durante 2026, el Departamento de Justicia llegó a acuerdos separados con Texas Children’s Hospital y Cleveland Clinic, instituciones que aceptaron dejar de ofrecer determinados procedimientos de transición a menores como parte de resoluciones relacionadas con investigaciones federales. Ambas instituciones negaron responsabilidad respecto a las alegaciones legales planteadas por el Gobierno.

El debate médico continúa

La política de Trump mantiene enfrentada a su administración con organizaciones médicas que defienden la disponibilidad de tratamientos de afirmación de género bajo supervisión clínica. La Academia Americana de Pediatría (AAP) sostiene que los jóvenes transgénero deben tener acceso a atención integral y apropiada para su desarrollo, y se ha opuesto a que las decisiones gubernamentales sustituyan la relación entre médicos, pacientes y familias.

La Endocrine Society, por su parte, no recomienda tratamientos hormonales ni bloqueadores para niños prepúberes, pero mantiene que estos pueden considerarse durante la adolescencia bajo criterios clínicos específicos y mediante equipos multidisciplinarios especializados.

Con la nueva restricción sobre Medicaid y CHIP, Trump lleva esa disputa directamente al financiamiento público: aunque estados y proveedores puedan mantener posiciones distintas sobre estos tratamientos, Washington dejará de aportar fondos federales para costearlos en menores, salvo las excepciones y el periodo de transición establecidos por la nueva política.